En diversas comunidades rurales y ejidos del municipio de San Pedro, Coahuila, habitantes enfrentan desde hace años un serio problema que se ha vuelto parte de su vida cotidiana, como lo es la falta de recolección regular de basura.
La ausencia e irregularidad en el servicio ha obligado a las familias a pagar a personas particulares para quemar sus desechos o depositarlos en tiraderos que han sido improvisados, generando riesgos sanitarios y ambientales que afectan a toda la población.
En la comunidad de Concordia, en el sector de Las Palmas, Teresa García, vecina del lugar, manifiesta que el camión recolector debería pasar cada quince días, pero el servicio tarda mucho más tiempo en regresar.
Fallas en el servicio de recolección
“Cada quince días pasa el camión, pero una quincena viene a esta área y la siguiente a otra, entonces tarda un mes en volver y a veces ni siquiera viene porque se descompone el camión o porque dicen que no hay gasolina”.
La falta de unidades a causa del mal estado mecánico y los problemas por falta de gasolina son parte de los argumentos que dan los funcionarios municipales, con lo que justifican la suspensión del servicio; incluso, en ocasiones, los mismos trabajadores de limpieza les avisan previamente que no saquen la basura.
“Nos hablan para decirnos que no saquen la basura porque no va a pasar el camión; a veces dicen que está descompuesto y otras que no hay gasolina”.
Aun cuando el camión llega, el servicio no cubre todas las calles, pues en algunas zonas el recorrido se limita solo a las principales vialidades, obligando a los vecinos a llevar sus bolsas largas distancias.
“La gente tiene que acercar la basura a donde pasa el camión, pero las cuadras son muy largas y no todos pueden hacerlo y cuando el camión se llena, se va y deja lo demás”.
Habitantes de las comunidades señalan que también han ocurrido fallas durante el propio recorrido, por lo que se suspende y se quedan con la basura por varios días o semanas.
“Ha pasado que viene a las siete y media de la mañana, se descompone y se regresa y ya no vuelve”.
Ante esta situación, muchas familias han tenido que recurrir a recolectores particulares que cobran por bolsa, generando un gasto adicional que no todas las personas pueden solventar.
“Hay carritos que cobran cien pesos por cada bolsa negra. Nosotros juntamos hasta tres o cuatro bolsas grandes de basura y terminamos pagando hasta doscientos pesos por semana”.
Este gasto representa un impacto considerable en la economía familiar, especialmente en hogares con varios integrantes o pequeños negocios.
“Yo pago alrededor de ochocientos pesos al mes para que se lleven la basura, porque si no, se acumula”.
Para evitar que la basura se devuelva a las viviendas, algunas de las personas que la depositan en los tiraderos la queman.
En comunidades cercanas como Luchana, el problema es aún más severo, pues en algunos sectores el camión simplemente no pasa.
Impacto ambiental y sanitario
Octavio Mireles, vecino del lugar, explicó que la única opción que tienen es deshacerse de los residuos por su cuenta, por lo que él lo hace apoyado de un triciclo en el que transporta las bolsas de basura hasta el tiradero cercano a la comunidad.
“No pasa el camión, tenemos que tirarla donde se pueda o quemarla. Yo la quemo para que no se vuele ni se vaya a las casas o al campo”.
Manifiesta que la acumulación de la basura es muy rápida, debido a que en algunas viviendas hay varios integrantes, por lo que en su caso junta hasta 10 costales, teniendo que realizar hasta tres viajes.
“Esta basura es de una semana. Toda la gente viene y hace lo mismo porque no hay otro lugar”.
Durante la temporada decembrina, así como cuando se realizan fiestas o eventos grandes, la acumulación de la basura es mayor, por lo que se ven obligados a depositarla en los basureros clandestinos.
“En Navidad y cuando hay fiestas, es mucha la basura que se acumula y no la podemos tener en la casa, tenemos que llevarla a los tiraderos y quemarla”.
La falta de recolección ha provocado la aparición de múltiples tiraderos clandestinos. Vecinos identifican al menos seis puntos donde la basura se acumula de forma permanente, incluyendo zonas cercanas a canales de riego, antiguas áreas ganaderas, parcelas abandonadas, caminos rurales, terrenos baldíos, orillas de la carretera e incluso algunos de ellos muy cercanos a instituciones educativas.
En la comunidad de Santa Teresa, en donde se ubica la Universidad Politécnica de la Región Laguna y el CECyTE (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Coahuila), se encuentran rodeados de tiraderos clandestinos.
“Ya hay parcelas que la gente usa como tiradero porque no tienen otra opción”.
Indican que las autoridades no desconocen la existencia de los tiraderos, pues saben que los habitantes depositan la basura en estos lugares, pero no resuelven la situación.
“Nada más dicen que van a mandar camiones, pero no vienen. Ellos ven que estamos tirando en los terrenos, pero no dicen nada”.
Agustina Rosales, habitante de la comunidad de Luchana, manifiesta que el problema no solo afecta la imagen de las comunidades, sino también la salud pública y el medio ambiente, pues la acumulación de residuos favorece la proliferación de moscas, roedores y malos olores, además de contaminar el suelo y el agua.
“Cuando llueve, toda la basura se va al canal. También hay aguas negras y eso genera enfermedades”.
La quema constante de basura también genera humo tóxico que afecta directamente a quienes viven cerca.
Señala que personas de otros ejidos también depositan sus desechos en estos puntos, lo que agrava más el problema.
“Como aquí hay varios tiraderos, gente de otros ranchos viene y deja su basura y eso nos afecta más, porque cuando llegan los terregales, la basura viene a dar a las casas”.
Aseguran que este problema no es nuevo, ya que durante varias administraciones han enfrentado la falta de servicio de recolección de basura.
“Antes el camión venía los domingos y se llevaba todo. Ahora dicen que lo van a mandar y no vienen”.
Mencionan que el servicio aparece únicamente en períodos electorales, ya que es cuando andan en campaña los candidatos cuando visitan las comunidades, pero luego pasa y se olvidan de ellos.
“Cuando andan en campaña prometen que van a mandar el camión, pero después se olvidan”.
Ciudadanos asumen responsabilidad
La problemática no solo se presenta en estas comunidades, sino en otros ejidos de San Pedro, entre ellos: Dolores, Diez de Mayo, Primero de Mayo, Bilbao, La Fe, Santa Rosa de la Niña, San Pancho y La Vega, entre otros, en donde los habitantes enfrentan condiciones similares.
La recolección de basura es uno de los servicios públicos fundamentales, junto con el agua potable, pero en estas comunidades se ha convertido en una responsabilidad que los propios habitantes deben resolver.
Sin acceso regular al servicio municipal, las opciones se reducen a pagar recolectores particulares, trasladar los residuos por cuenta propia o depositarlos en tiraderos improvisados.
Mientras tanto, la basura continúa acumulándose en calles, parcelas y canales, evidenciando una problemática ambiental y sanitaria que afecta directamente a cientos de familias de la zona rural.
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