Decir que 'hay pájaros en el alambre' significa en la avenida Lerdo, zona centro de San Pedro, Coahuila, que están esperando a que les pongan su alimento para bajar a degustarlo.
Diario arriban decenas de palomas a la avenida Lerdo, en frente de la Miscelánea La Gran Vía, un pequeño negocio de donde arrojan alimento para estas aves.
Las palomas se estacionan en los alambres de la luz, se ve una gran fila y cuando ven que la comida está lista, bajan para alimentarse.
Es un gran montón de palomas, la gente pasa, pero no se asustan y siguen comiendo. Unas llegan, otras se van, aletean con gran gusto porque un día más tienen alimento.
Lo único que las perturba, son los escapes de las ruidosas motocicletas, pero luego de un aleteo, regresan al exterior de la miselanea y siguen comiendo.
Es una escena que gusta a las personas que pasan por el lugar, una que otra se molesta, cuando las palomas tapan su andar por el pasillo del negocio.
Pero, comentan que es de diario, que los propietarios del local comercial, destinan una buena proporción de alimento para las aves, que ya saben fecha y hora para bajar a alimentarse.
arg