M+.- Coahuila es el único estado que este año irá a las urnas y su población tendrá en sus manos la renovación de 25 diputaciones que conforman el Poder Legislativo; sin embargo, más que una dicha para la democracia, prevalece la amenaza latente de una jornada desolada... para la cual este martes 5 de mayo del 2026 iniciarán las campañas.
Analistas consultados por MILENIO coinciden en que la renovación del Congreso de Coahuila, el 7 de junio 2026, representa una lucha de estructuras partidarias más que una auténtica participación ciudadana.
“Todo va a depender de la capacidad que tenga la estructura de convencer a su propio electorado, pero esto no abona a cosas positivas”, dijo Miguel Ángel Ordaz, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).
Elección marcada por el abstencionismo
La elección intermedia estatal y, en este caso, 'huérfana' en el plano nacional, está asediada por la sombra del abstencionismo, pues en procesos similares anteriores —en 2014 y 2020— las autoridades electorales reportaron una participación que ni siquiera alcanzó 40 por ciento de la ciudadanía.
En ese contexto, el PRI y sus aliados se llevaron la mayoría absoluta, es decir, el llamado 'carro completo', al ganar los 16 distritos en disputa. Esto le permitió al gobernador en turno tener manga ancha para la aprobación de leyes y presupuestos.
“Habría que considerar que esta es la entidad en la que no ha habido alternancia y el partido en el poder va a hacer lo posible por mantener la mayoría en el Legislativo, que no es otra cosa que una especie de oficialía de partes de lo que pretende hacer el Ejecutivo”, considera Miguel Ángel Ordaz.
Sin embargo, el especialista observa en Morena y sus aliados la ventaja del respaldo de un gobierno federal afín, lo que podría influir en los resultados dado el alcance de sus recursos.
“Falta ver qué tanto el gobierno local puede aguantar la presión del gobierno central, que tiene el manejo de los recursos a discreción, toda vez que ya no hay un mínimo de garantía sobre lo que se está haciendo con el recurso de los impuestos”.
El especialista es directo: las campañas que hoy inician ofrecerán más de lo mismo al resaltar problemáticas sociales y carencias del adversario para resolverlas o atenderlas, tanto en el ámbito local como nacional.
“Nos van a bombardear con una buena cantidad de buenas intenciones y continuaremos con las promesas no cumplidas. Nos van a hablar otra vez de los problemas —como si no los supiéramos— y comenzarán las guerras entre los distintos partidos”, anticipa.
Perfiles recurrentes y oferta política estancada
Señala que Coahuila atraviesa un estancamiento en la oferta política, pues tanto las campañas repiten los mismos discursos como los perfiles de quienes compiten.
“Es un gobierno merecido porque no acabamos de salir del subdesarrollo político”, añade.
En ese sentido, en la competencia para renovar los 16 distritos electorales hay perfiles que incluso van por su tercer periodo como legisladores locales; entre ellos, Álvaro Moreira Valdés, hermano de los controvertidos exgobernadores Humberto y Rubén Moreira.
En el caso de Morena y el PT no hay mucha diferencia, pues buscarán reelegirse personajes como Antonio Attolini, Alberto Hurtado y Antonio Flores. En general, de los 25 diputados vigentes, siete intentarán mantenerse tres años más en el Palacio Legislativo.
“Por lo que hemos visto, habrá ausencia de votantes y va a depender mucho de la capacidad que tengan los partidos. Van a sacarle raja a todo aquello que, por alguna razón, evidencie fallas en la competencia”, sostiene el catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UAdeC.
Puntualiza también que incluso habrá perfiles que eviten acudir a espacios donde puedan ser cuestionados, pues no buscarán conquistar nuevo electorado, sino “cuidar lo que ya tienen y mantener el control sobre su base”.
En este proceso electoral hay 256 aspirantes registrados por ocho fuerzas políticas. Existen dos coaliciones como favoritas: la del PRI y Unidad Democrática de Coahuila (conformada por el partido más longevo a nivel nacional y el más antiguo a nivel local), y la de Morena y el Partido del Trabajo que, contrario a la línea de elecciones nacionales previas, excluye al Partido Verde Ecologista.
Los partidos que postulan candidatos en solitario son el Partido Verde Ecologista, Movimiento Ciudadano, Nuevas Ideas y México Avante.
Riesgos de legitimidad ante baja participación
Una elección basada en estructuras está lejos de favorecer a la democracia y, por el contrario, podría generar un problema de legitimidad entre quienes resulten electos.
Así lo advierte Miguel Ángel Hernández Muñiz, maestro en Derecho Electoral, al señalar que esto representaría una democracia partidaria más que participativa.
“Yo esperaría que las instituciones, particularmente las electorales y los partidos políticos, puedan cumplir con la obligación constitucional que tienen, que es impulsar la participación en la vida democrática. Esto no solo implica un trabajo de estructura, sino involucrar a todos los ciudadanos de los 16 distritos electorales para que participen de forma activa”.
Aunado a esto, el académico destaca que los árbitros electorales —el Instituto Electoral de Coahuila, encargado de conducir el proceso en lo local, y el Instituto Nacional Electoral, responsable de fiscalizar el gasto en lo federal— no llegan en su mejor momento para dar certeza a los resultados.
“Lamentablemente, cada día tenemos un árbitro con menos posibilidades de ser autónomo y que, desde mi punto de vista, ha sido presionado. Espero que en estos procesos electorales puedan imponerse y cumplir con su función de imparcialidad, brindando certeza a los resultados de la jornada electoral”.
Hernández Muñiz expone también las carencias en la difusión de los procesos electorales, pues hace falta dar mayor visibilidad a la renovación de un poder tan importante como el Legislativo, que debería dar “equilibrio en la toma de decisiones, creación de leyes y políticas públicas”.
“Lo que estamos viendo es una democracia de partido más que participativa”, insiste al referir que, aunque existan ganadores en estas contiendas —como ya ocurre a nivel nacional—, no siempre es lo más sano para la sociedad.
“Ya vimos que, en la práctica, no siempre se toman las mejores decisiones; aunque a nivel federal se llegó con prácticas democráticas, hay comportamientos autoritarios”.
Al respecto, el académico Miguel Ángel Ordaz es más positivo en cuanto al desempeño de los órganos electorales en este proceso.
“En el caso de las elecciones intermedias, los árbitros no tienen mayor problema porque es menor el número de votantes y pueden llevar el proceso a buen término”.
Nuevos partidos, mismas ideas y perfiles
Durante este proceso electoral estatal intermedio se otorgó el registro a dos nuevos partidos políticos locales: México Avante y Nuevas Ideas. Para conservarlo después de las elecciones del 7 de junio, ambos organismos deberán obtener al menos 3 por ciento de la votación.
Sin embargo, su papel representa, para algunos especialistas, una estrategia antigua para dividir o atomizar el voto en contra de las grandes coaliciones o del partido con mayor estructura estatal.
“Yo esperaría que la aparición de nuevas fuerzas políticas contribuyera a abrir espacios de participación, pero también hay que decir que surgen en este tipo de elecciones como una estrategia para atomizar el voto”, asegura Miguel Ángel Hernández Muñiz, maestro en Derecho Electoral.
Sostiene que incluso hay perfiles que ya compitieron en el pasado bajo las siglas de otros partidos o que permanecen vigentes en la vida política estatal.
“Con nombre y apellido puedo decir que en partidos como Nuevas Ideas hay viejos perfiles; tal es el caso —y lo digo con respeto— de Jesús Contreras Pacheco, en Matamoros. De nuevas ideas tienen lo que yo tengo de mecánico; habría que ser serios también en las propuestas que se le hacen a la población”.
Miguel Ángel Ordaz, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAdeC, coincide: “incluso el discurso de los nuevos partidos es el de siempre: ‘como somos los nuevos vamos a hacer esto, tenemos sangre nueva’; algunos tendrán más ingenio que otros en cómo lo presentan”.
Pese a ello, los coahuilenses están llamados a votar el próximo 7 de junio en una entidad donde el PRI y sus aliados han gobernado de manera continua por 97 años.
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