Tras el planteamiento del Congreso de Guerrero de "meter orden" en el evento conocido como Acamoto para evitar que se salga de control y ocasione aglomeraciones como en años anteriores, surgió una confrontación de posturas con el sector privado.
La propuesta fue presentada en tribuna por el diputado local Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quien señaló que Acapulco es un destino turístico de marca mundial y sede de eventos de talla nacional e internacional. Destacó que el Acamoto es único en el país y se distingue por una concentración masiva de motociclistas; incluso mencionó que en su última edición reunió aproximadamente a 10 mil personas, lo que impacta positivamente en la economía local.
En contraste, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Acapulco aclaró mediante un comunicado que "en ningún momento se ha propuesto restringir el libre tránsito de residentes ni de visitantes". Sin embargo, el sector empresarial insistió en que, desde el pasado 20 de marzo, solicitó a los gobiernos municipal, estatal y federal declarar el "Acamoto 2026" como un evento sin autorización.
Para el CCE resulta "llamativo" que el Congreso haya aprobado apenas ayer un exhorto para definir la permanencia y regulación de un evento que, según afirman, las autoridades ya determinaron que no contará con autorización este año. Cabe mencionar que, a lo largo de más de 20 años, el Acamoto nunca ha solicitado —y las autoridades tampoco han otorgado— permisos formales para su realización en el puerto.