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Cáncer de mama: reconstruir el cuerpo y sanar las heridas emocionales

Especialistas y la asociación Mujeres Salvando Mujeres destacan la importancia del acompañamiento psico

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A los 29 años, Karen Berenice Oliva Pérez recibió un diagnóstico que cambió su vida. El cáncer de mama no solamente la enfrentó al miedo de morir, a las quimioterapias y a la radioterapia, sino también la obligó a despedirse de una parte de su cuerpo, cuestionar su feminidad y aprender a reconocerse frente al espejo después de una mastectomía.

Su principal preocupación era su hija, que en ese tiempo tenía seis años. Después de la mastectomía, recibió seis ciclos de quimioterapia y 25 sesiones de radioterapia, por lo que tuvo que aprender a vivir con los cambios físicos y emocionales que le causó la enfermedad.

“Al verte al espejo, cambia  completamente, es un impacto muy grande. Como mujer, sientes que pierdes feminidad y es una parte de tu cuerpo.”.

Durante su recuperación, recuerda que intentaba esconderse de su hija para evitar que la viera sin el seno  y tenía miedo de que su esposo la mirara de manera diferente, aunque el apoyo de su pareja y de su familia fue fundamental para afrontar esa etapa.

A casi cuatro años de su diagnóstico, Karen continúa bajo vigilancia médica y comparte su experiencia, pues para ella, la reconstrucción mamaria representó una oportunidad de recuperar parte de su imagen corporal y reconciliarse con su cuerpo.

“ Cuando me dijeron que era candidata para una reconstrucción, Yo sentí que Dios me estaba regresando algo”.

El duelo que va más allá de la enfermedad

El cáncer de mama también representa una pérdida emocional, una transformación de la identidad y un proceso de reconstrucción que no termina en el quirófano.

Teresa Reyes, tanatóloga de la asociación Mujeres Salvando Mujeres, explica que el duelo no ocurre únicamente ante la muerte de una persona, sino también frente a pérdidas significativas, como la salud, una parte del cuerpo, la estabilidad personal o una relación afectiva.

En las mujeres con cáncer de mama, el diagnóstico puede generar miedo, tristeza, enojo, ansiedad e incertidumbre. A las preocupaciones por el tratamiento y la posibilidad de una recaída se suman las dudas sobre la apariencia física, la feminidad y la vida en pareja.

La pérdida de uno o ambos senos puede modificar la manera en que una mujer se percibe y se relaciona con los demás, pues algunas pacientes experimentan inseguridad al verse al espejo o sienten temor de mostrar su cuerpo a su pareja.

Karen vivió parte de esas emociones después de la cirugía, ya que mientras intentaba adaptarse a la ausencia de su seno, también enfrentaba los efectos de los tratamientos, como la caída del cabello, las cejas y las pestañas, además de las molestias físicas y las limitaciones para realizar algunas actividades.

Tere Reyes señala que cada mujer vive este proceso de manera diferente, por lo que no existe un tiempo establecido para aceptar los cambios ni una sola forma  de enfrentar la enfermedad.

Es por eso que considera importante que las pacientes encuentren espacios donde puedan expresar sus sentimientos sin sentirse obligadas a mostrarse fuertes todo el tiempo.

Señala que la familia también atraviesa su propio proceso emocional, ya que en ocasiones, los familiares intentan ocultar sus temores para no preocupar a la paciente, mientras que ella procura mostrarse tranquila para proteger a sus seres queridos.

La especialista recomienda escuchar, respetar las emociones y evitar frases como “échale ganas”, debido a que pueden hacer sentir a la paciente que no tiene derecho a expresar su tristeza o miedo.

En el caso de Karen, el acompañamiento de su esposo y de sus familiares fue determinante, pues  aunque temía que los cambios físicos afectaran su relación, su pareja le hizo saber que permanecería a su lado.

“Mi esposo fue quien recibió la noticia de que tenía cáncer; él me acompañó en todo y ha estado en todo”. 

Especialistas y la asociación Mujeres Salvando Mujeres destacan la importancia del acompañamiento psico
Karen Berenice Oliva Pérez. | Verónica Rivera.

Reconstrucción mamaria: una decisión personal

Después de la mastectomía, Karen consideró la posibilidad de reconstruir su seno, sin embargo, tuvo que esperar debido a las condiciones de la piel afectada por la radioterapia.

Aproximadamente un año después de la cirugía, los especialistas determinaron que podía someterse a una reconstrucción mediante un colgajo de tejido abdominal para formar el seno.

La recuperación fue complicada y necesitó ayuda para realizar las actividades básicas; sin embargo, a pesar de las dificultades, volver a observar la silueta de su pecho representó un momento significativo en su proceso emocional.

“Cuando salí del quirófano, lo primero que hice fue verme y al volver a ver los dos senos. Valió la pena”.

Posteriormente, se sometió a otra intervención para mejorar el volumen del seno reconstruido.

Yolanda Jaramillo, fundadora de Mujeres Salvando Mujeres, explica que existen distintas alternativas para la reconstrucción mamaria, pero no todas las pacientes pueden someterse al mismo procedimiento.

“No en todos los casos se puede reconstruir y no en todos los casos se hace la reconstrucción y es un éxito. Hay reconstrucciones que terminan siendo un fracaso, por muchas razones”. 

La decisión depende de factores como las características del cáncer, los tratamientos recibidos, las condiciones de los tejidos y el estado general de salud; es por eso que es necesario que cada paciente reciba una valoración médica individualizada y conozca los alcances y las limitaciones de las opciones disponibles.

La reconstrucción puede contribuir a recuperar la confianza y mejorar la percepción corporal de algunas mujeres, pero no es la única manera de afrontar los cambios físicos.

Para algunas pacientes, el procedimiento representa una oportunidad de sentirse más cómodas con su cuerpo; otras prefieren no someterse a nuevas cirugías y encuentran alternativas que responden mejor a sus necesidades.

Jaramillo destaca que lo importante es que las mujeres cuenten con información y puedan decidir sin presiones externas sobre cómo desean vivir su recuperación.

“La mujer debe saber cuál es el resultado que se espera para que ella no tenga expectativas más allá de lo que se puede hacer”.

Prótesis externas y apoyo a las pacientes

Para las mujeres que no desean una reconstrucción quirúrgica o que no son candidatas al procedimiento, las prótesis mamarias externas representan una alternativa para recuperar la simetría corporal.

Estos dispositivos se colocan en un brasier especial o adaptado y permiten compensar el volumen del seno extirpado.

Señala que en Mujeres Salvando Mujeres han impulsado la entrega gratuita de prótesis, en donde la asociación ha llegado a entregar  hasta 200 al año.

El costo depende del modelo y sus características. Algunas prótesis tienen un precio aproximado de mil 500 pesos, mientras que otras pueden alcanzar entre cuatro mil y seis mil pesos.

La elección requiere tomar medidas y probar distintos modelos para encontrar uno que se adapte al cuerpo y resulte cómodo para cada paciente.

Especialistas y la asociación Mujeres Salvando Mujeres destacan la importancia del acompañamiento psico
Mujeres Salvando Mujeres han impulsado la entrega gratuita de prótesis.| Verónica Rivera.

Además de las prótesis, la organización facilita pelucas donadas y gestiona apoyos altruistas para servicios como micropigmentación de cejas y pestañas y tatuajes reconstructivos de areola y pezón.

Estos recursos pueden ayudar a algunas mujeres a sentirse más cómodas con su apariencia durante la recuperación, aunque cada una decide cuáles necesita y desea utilizar.

Acompañamiento para sanar las heridas emocionales

La atención después del cáncer de mama no termina cuando concluyen las quimioterapias o cicatrizan las heridas de una cirugía, ya que para algunas mujeres, el proceso emocional continúa durante meses o años, mientras se adaptan a los cambios físicos y recuperan la confianza.

La asociación Mujeres Salvando Mujeres ofrece acompañamiento psicológico y tanatológico, fisioterapia, pláticas informativas y actividades recreativas para las pacientes.

La tanatóloga Teresa Reyes explica que estos espacios permiten expresar emociones, compartir experiencias y encontrar herramientas para enfrentar las distintas etapas de la enfermedad.

El acompañamiento busca que las mujeres comprendan que no tienen que enfrentar solas sus temores y que pueden pedir ayuda cuando lo necesiten.

“Les vamos enseñando que no tiene nada de malo que digas: ‘Estoy triste, estoy enojada. Y cuando tenemos la sesión en familia, cada uno de los integrantes de la familia está viviendo el duelo de manera diferente”.

La asociación también promueve la convivencia entre pacientes, quienes encuentran en las experiencias de otras mujeres una oportunidad para sentirse comprendidas y acompañadas.

Para Karen, el respaldo de su familia fue esencial durante los tratamientos y la recuperación; sin embargo, su experiencia también estuvo marcada por otra pérdida, que fue el fallecimiento de su madre, pocos días después de que terminara las quimioterapias.

A pesar de las dificultades, encontró en su historia una motivación para compartir información y animar a otras mujeres a prestar atención a su cuerpo.

Recuerda que algunas personas consideraban poco probable que tuviera cáncer por su edad y porque no presentaba dolor; sin embargo, decidió  acudir al médico cuando detectó una alteración en su seno.

Invita a no ignorar los cambios inusuales y acudir a valoración médica. La autoexploración puede ayudar a reconocer alteraciones, pero no sustituye los estudios de detección recomendados ni la consulta con profesionales de la salud.

“El cáncer no tiene edad, no  tiene religión y no se basa en una economía”.

Reconstrucción más allá del quirófano

Para Karen, la reconstrucción significó recuperar parte de su imagen corporal, mientras que  para otras mujeres, sentirse bien puede implicar utilizar una prótesis o continuar su vida sin una nueva intervención.

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Doctora Yolanda Jaramillo. |Verónica Rivera.

Teresa Reyes y Yolanda Jaramillo coinciden en que las pacientes necesitan información, acompañamiento y respeto a sus decisiones, tanto durante el tratamiento como después de la cirugía.

El cáncer de mama, aseguran,  deja huellas que van más allá de las cicatrices, ya que también puede afectar la autoestima, la seguridad personal y la manera en que las mujeres se relacionan con su cuerpo.

Es por eso que atender las necesidades emocionales resulta tan importante como brindar tratamiento médico y alternativas para enfrentar los cambios físicos.

Manifiestan que perder un seno no significa perder la identidad ni la feminidad. Cada mujer tiene derecho a vivir su proceso a su propio ritmo, decidir qué necesita para sentirse bien y construir una nueva relación con su cuerpo.

La reconstrucción no siempre comienza en un quirófano; también puede empezar cuando una mujer encuentra a alguien dispuesto a escucharla, recibe apoyo para enfrentar sus miedos y aprende a reconocerse después de una experiencia que transformó su vida.


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