La conservación de la biodiversidad en Hidalgo contará este año con el mayor presupuesto destinado a este rubro en la historia del estado, al alcanzar una inversión acumulada de 17 millones 30 mil pesos desde 2023, de acuerdo con la Comisión Estatal de Biodiversidad de Hidalgo.
La titular del organismo, Erika Ortigoza Vázquez, informó que el presupuesto ha crecido de manera sostenida durante los últimos años y que únicamente en 2026 se ejercerán 6 millones de pesos para acciones de conservación, monitoreo científico, investigación, educación ambiental.
La funcionaria destacó que, aunque Hidalgo representa apenas uno por ciento del territorio nacional, concentra cerca de una cuarta parte de la biodiversidad del país, con más de 4 mil especies de plantas vasculares, alrededor de 500 especies de aves, 150 de mamíferos y la presencia de las seis especies de felinos silvestres que existen en México.
Jaguares
Entre los proyectos que reciben recursos figura el Programa Estatal de Acción para la Conservación de Especies (PEACE), capítulo Jaguar, mediante el cual se fortalecen las acciones de protección de esta especie en la Sierra Gorda hidalguense y se impulsa la convivencia con las comunidades donde habita.
El jaguar no solo es el felino más grande de América; también es uno de los principales indicadores de la salud de los ecosistemas. Donde existe una población estable de esta especie, generalmente también se conservan bosques, selvas, ríos y una gran diversidad de flora y fauna. Bajo esa premisa, Hidalgo puso en marcha el Programa Estatal de Acción para la Conservación de Especies (PEACE), capítulo Jaguar, una estrategia que busca garantizar la permanencia de este depredador en la Sierra Gorda.
El programa toma como referencia los Programas de Acción para la Conservación de Especies impulsados a nivel federal, pero adapta sus acciones a las condiciones ambientales y sociales del estado. Su propósito no se limita a proteger a los ejemplares de jaguar, sino también conservar los corredores biológicos que utilizan para desplazarse y fortalecer la convivencia con las comunidades rurales asentadas.
Uno de los pilares del PEACE es el monitoreo científico. En 2026, Hidalgo adquirió por primera vez 80 cámaras de fototrampeo y collares de telemetría, herramientas que permitirán conocer con mayor precisión cuántos jaguares existen, cuáles son sus rutas de desplazamiento, el tamaño de sus territorios y el estado de conservación de sus poblaciones. La información obtenida también beneficiará el estudio de los otros cinco felinos silvestres presentes.
La estrategia incorpora además la participación directa de las comunidades. Más de 40 brigadistas comunitarios fueron capacitados para realizar recorridos de vigilancia, instalar cámaras trampa, registrar evidencia del paso de fauna silvestre y colaborar en las labores de monitoreo. Este modelo busca que los habitantes se conviertan en aliados de la conservación y no únicamente en observadores de las acciones gubernamentales.
Otro de los objetivos consiste en prevenir los conflictos entre la fauna y las actividades productivas. En lugar de privilegiar medidas reactivas cuando se presentan ataques al ganado, el programa promueve acciones preventivas y el acompañamiento técnico a los productores. De acuerdo con la Comisión Estatal de Biodiversidad de Hidalgo (COESBIOH), en las zonas donde opera el programa no se han registrado conflictos entre jaguares y actividades pecuarias.
La conservación del hábitat representa otro componente fundamental. El PEACE impulsa la protección de corredores biológicos que permiten la movilidad de los ejemplares entre distintas áreas naturales, condición indispensable para mantener poblaciones saludables y conservar la diversidad genética de la especie. Sin estos espacios de conexión, los jaguares quedarían aislados y aumentarían los riesgos para su supervivencia. Las acciones también incluyen investigación científica, campañas de educación ambiental y proyectos de divulgación dirigidos a comunidades, alumnos y productores.