Hind Rajab tenía solo seis años cuando quedó atrapada en un automóvil bajo fuego en la Franja de Gaza. Desde ahí, con la valentía que solo la inocencia de un niño puede dar, llamó a los voluntarios de la Media Luna Roja, para pedir ayuda. Mientras el equipo de rescate luchaba para salvarla, la violencia cobró su vida y la del resto de su familia; su historia, dolorosa, desgarradora, encuentra hoy un eco de alcance internacional con el documental dramatizado La voz de Hind Rajab, dirigido por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania.
Para Ben Hania, la película nació de un compromiso profundo con Hind Rajab y su familia: “Necesitaba hacer esta película porque ella debe ser recordada y su voz debe llegar a personas de todo el mundo, más allá de las fronteras”, explicó la cineasta en entrevista con MILENIO; de hecho, antes de hacer la película, Kaouther se acercó a la familia “para pedir autorización de contar la historia y usar la voz real de la pequeña. Y en medio del dolor, su madre me dijo: ‘Quiero justicia para mi hija, si tu película puede ayudar, por favor hazla’”.
La película evita mostrar la muerte de Hind. En cambio, coloca su voz en el centro de la narrativa, porque “quería que su voz estuviera viva, fuerte, y por eso no la mostramos físicamente. Creí que esa era la forma más respetuosa de contar su historia, aunque también necesitaba que fuera impactante, y no hay nada más fuerte que escucharla. Desde el primer momento me impactó profundamente, y sé que ocurrirá lo mismo con cualquier persona que tenga la oportunidad de ver la película, porque es algo que te cruza el corazón”, dijo.
La elección de usar la voz real de Hind fue inevitable, de acuerdo con la cineasta: “¿Cuál era la otra opción? ¿Traer a una actriz infantil y pedirle que imitara la voz de Hind Rajab? Para mí, eso habría sido de muy mal gusto. No habría sido respetuoso con Hind Rajab. Es como decir: ‘Ah, es su diario íntimo, no deberíamos publicarlo’”. Y explicó: “A veces documentos como este, como la grabación de la voz de Hind Rajab, que por cierto está en internet, se convierten en un punto de inflexión, espero, por la naturaleza tan horrenda de este crimen”.
Los audios de las llamadas de Hind Rajab con los equipos de emergencia fueron compartidos en redes sociales y plataformas públicas, donde circularon ampliamente tras la tragedia y permitieron que el mundo escuchara directamente la voz de la niña pidiendo ayuda mientras los rescatistas intentaban coordinar su salvamento. La difusión del material no sólo documentó el impacto humano de ese suceso, sino que se convirtió en la pieza central que inspiró a Ben Hania a construir la película para que el caso no quedara en el olvido.
Así, el relato se construye desde la perspectiva del personal de la Media Luna Roja, quienes atendieron los llamados de auxilio de la pequeña. Yusif Zainon y Ahmad Madhoon atendieron el llamado aquel 29 de enero de 2024, ambos murieron a pocos metros del coche donde Hind se escondía, recordando que este conflicto cobra vidas mientras el mundo observa. De ahí la importancia de no olvidar esta historia que, por cierto, obtuvo la nominación al Premio Oscar en la categoría de Mejor película internacional donde compite frente a otras historias como Sentimental Value, El agente secreto, It was just an accident y Sirat.
“Contarla desde el punto de vista del personal de la Media Luna Roja fue lo mejor, lo más respetuosa. Ellos no están en Gaza, están en Cisjordania, y de alguna forma nos representan a todos, escuchando a Gaza pedir ayuda, pero atados, sin poder hacer nada. Aunque hicieron todo lo que estuvo en sus manos para salvar a esta pequeña niña, y pagaron un precio altísimo. Hubo personas que perdieron la vida en el intento de llegar hasta el vehículo y sacarla con vida. No fue así, fue algo muy terrible y doloroso”, agregó la realizadora.
El documental se basó en investigaciones exhaustivas, como las de Forensic Architecture, pero Ben Hania aseguró que su objetivo era transmitir la experiencia humana, por eso “el mayor reto fue saber que esta película iba a ser profundamente escrutada, porque trata un tema extremadamente sensible: un genocidio que aún está en curso. Necesitaba que todo fuera preciso, anclado en la verdad. Antes de empezar la realización, hubo muchas investigaciones sobre el asesinato de Hind Rajab. Hay pruebas de este crimen de guerra”.
“Mi trabajo como cineasta no era repetir una y otra vez esas pruebas ni explicar constantemente lo que ocurrió. Creo que ese no es el papel del cine. Decidí hacer una película sobre lo que yo sentí y compartir ese sentimiento con el público. Una película sobre el coraje y el dilema imposible al que estas personas fueron sometidas, una película en la que personas de todo el mundo puedan conectar, entender y sentir empatía”, agregó la realizadora sobre la historia que llega la próxima semana a las salas de cine mexicanas.
El proyecto ha recibido apoyo de destacados cineastas y productores, como Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Brad Pitt, Michael Moore y Spike Lee, quienes están sumando sus voces en plataformas públicas para que la historia de Hind trascienda fronteras.
“Alfonso Cuarón, especialmente por ser mexicano, ha sido increíble. Iñárritu moderó una sesión de preguntas y respuestas conmigo y dijo cosas muy hermosas sobre la película. Para mí, que cineastas como ellos apoyen esta película es un honor enorme”, compartió Ben Hania.
“Tenemos esta lista tan impresionante de productores ejecutivos que se han sumado para impulsarla. Y sigue creciendo: la semana pasada se sumaron Michael Moore y Spike Lee”, agregó la directora sobre el filme que se convirtió en un acto de memoria, de justicia simbólica y de humanidad compartida. Es la voz de una niña que, a pesar de haber sido arrebatada demasiado pronto, sigue hablando desde Gaza, recordándonos la urgencia de escuchar, de empatizar y de no cerrar los ojos ante el sufrimiento de los más vulnerables.