Finalmente Stryper, la banda más importante del white metal, o metal cristiano, hizo su primera gira en México y el sábado fue el turno de su presentación en Monterrey en un lugar de la calle Hidalgo que se llenó a toda su capacidad, cerca de 3 mil 500.
A 13 años de su cancelación en la tercera edición del Monterrey Metal Fest, después de que la leyenda del thrash americano, Slayer, declinó participar al abrirles una fecha más en Ciudad de México y a modo de explicación, declarar ruidosamente que no querían presentarse en un festival junto a ellos.
Y lo que es el destino, Stryper se mantiene vigente al explotar la nostalgia del glam metal con su alineación clásica, mientras Slayer el año pasado hizo su gira de despedida.
Paradójicamente una parte del público estuvo conformado por aquellos que gustan del extreme y black metal.
Pero cuestiones religiosas aparte, Stryper logró comulgar con el público en el evangelio del heavy metal y aunque su estilo cae más dentro del hard rock, en sus riffs melódicos siempre hay espacio para la agresividad.
Para abrir boca, la banda femenil local The Warning fue un sorprendente aperitivo, dejaron de lado el rock alternativo para concentrarse en su vena más dura, lo que atrajo la atención desde un principio con su sello de coros pegadizos y ritmo potente para dejar al final su primer sencillo en español, “Narcisista”.
El Escena también mostró su mejor cara para recibir a Stryper, con una reciente remodelación que mejoró la visibilidad y permitió agilizar la logística durante el acceso.
La entrada de Stryper al escenario no sólo revivió la época de oro del glam, sino sentimientos encontrados entre el público más radical que no olvida el pretexto para que Slayer cancelara lo que hubiera sido su primera vez para ambos en la ciudad.
Con el sello de la casa: el ritmo acelerado de Robert Sweet en la batería y Perry Richardson en el bajo, los riffs melódicos de Oz Fox, así como la potente voz de Michael Sweet, quien no necesitó esforzarse mucho para hacer que el público cantara junto a él, incluso lo aprovechó para evitar las notas más difíciles de alcanzar.
La batería colocada de perfil por encima de los amplificadores permitió apreciar mejor la intensidad rítmica de Robert Sweet.
Calling on you y Free, que se tocaron ligadas para darle un efecto armónico, fueron los primeros clásicos que hizo retumbar al recinto con el coro masivo.
De la primera fila le pasaron a Michael Sweet una playera de Rayados para dividir a un público en el que sólo la música de Stryper puede reunir, aunque también cuando Sweet sacó la bandera de México la ovación fue unánime.
Las power ballads no podían faltar como Always there for you y la melosa Honestly, con todo y la pista del piano que perfilaba la parte final del concierto.
Después del falso final el público festejó que regresaran con máscaras de luchadores antes de cerrar con To hell with the devil.