Espectáculos
  • Sam Smith le da una oportunidad al amor y lo celebra con su álbum 'Hazel Eyes'

  • The New York Times

Sam Smith en el Teatro Apollo de Nueva York, el 17 de junio de 2014. (Brian Harkin/The New York Times)

Música. El nuevo álbum del inglés, ‘Hazel Eyes’, que sale el 21 de agosto, traza el rumbo de su romance; comenzó a componer el primer tema, “Everlasting Love”, la noche antes de su primera cita con su prometido y lo terminó ya bien instalado en la re

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M+.- Cuando a Sam Smith le da miedo escénico antes de un concierto, se imagina la inmensidad del universo: “Qué grande es el mundo, qué alta está la luna —compartió el cantante—. Qué tan pequeño soy y qué tan pequeña es esta sala en la que me presento, aunque sea un estadio. Lo miro desde arriba y me recuerdo a mí mismo que esto está bien y que estoy a salvo”.

Smith soñaba con el estrellato pop desde la infancia y lo alcanzó a los 22 años. Al lograr un éxito rotundo a nivel mundial, Stay With Me, en 2014, se convirtió en un fenómeno global con una voz de tenor brillante capaz de saltar octavas que provoca escalofríos y lágrimas por igual. Y, sin embargo, “realmente me cuesta mucho —me dijo una reciente tarde soleada—. Cantar, para mí, es algo increíblemente personal. No me escuchas cantar a menos que tenga que hacerlo”.

A los 34 años, Smith ha pasado los últimos tres años y pico profundizando en esa necesidad, mientras su vida daba vuelcos. Se mudó de su Inglaterra natal a Nueva York por un chico: el diseñador de moda Christian Cowan, quien, según me reveló Smith con una sonrisa radiante, ya es oficialmente su prometido.

El nuevo álbum de Smith, Hazel Eyes, que sale el 21 de agosto, traza el rumbo de su romance; comenzó a componer el primer tema, Everlasting Love, la noche antes de su primera cita con Cowan, y lo terminó ya bien instalado en la relación.

Para un intérprete conocido por sus baladas de desamor, esto fue un vuelco radical: la primera vez que escribió “sobre un amor correspondido”, como lo definió Smith en un concierto en San Francisco a principios de este año, celebrando con orgullo una relación ‘queer’.

También es el primer disco que Smith ha hecho bajo sus propios términos, fuera de las estructuras corporativas de la industria musical que hasta ahora habían sostenido su carrera. Con el impulso de haber dado un salto similar con Unholy, su éxito número uno ganador del Grammy en 2023 junto a Kim Petras, se recluyó con nuevos colaboradores, como la rockera indie Feist, para producir una decena de canciones oníricas con un coro completo de góspel y un sonido más artesanal.

Su hogar adoptivo le dio un impulso inesperado: como artista queer, como pareja, como persona que anhela comunicarse y ser comprendida.

“Al estar en Nueva York, no soy el único bicho raro de la calle —recalcó mientras nos acomodábamos para tomar agua con gas, y luego martinis, en Julius’, el histórico bar gay de Greenwich Village que es uno de los lugares favoritos de Smith—. A diario me rodean personas que son demasiado. Y lo digo como un cumplido”.
Smith regresa con un álbum sobre un amor correspondido con un marcado carácter queer
Smith regresa con un álbum sobre un amor correspondido con un marcado carácter queer (Gus Aronson/The New York Times)

Lo cual no quiere decir que Hazel Eyes (su quinto álbum, nombrado así por el color de ojos de Cowan) sea pura satisfacción. Hay momentos más oscuros, letras que aluden al engaño y al dolor, una producción que suena como un trueno inminente. Lo escuchamos en Electric Lady, el histórico estudio del West Village donde Smith grabó algunos temas; cerró los ojos al escuchar los altibajos.

En la cima del amor, “te preguntas: ¿esto será demasiado bueno para ser verdad?”, dijo. Colar esa dualidad fue intencional. “Siento todo tipo de cosas todo el tiempo. En mis momentos más felices, me puedo poner muy triste”.

Un álbum hecho dentro de la maquinaria pop habitual podría haber pasado por alto esa tensión, pero Smith tiene una nueva claridad y seguridad, según observaron amistades y colegas, para no limar las asperezas.

“Desde que Sam se mudó a Nueva York, siento que abraza mucho más sus excentricidades creativas —aseguró Simon Aldred, compositor y productor radicado en Mánchester que conoció a Smith a los 21 años y que trabajó tanto en su exitoso álbum debut, In the Lonely Hour, como en Hazel Eyes—. En este álbum le han dado rienda suelta para ser realmente la voz que conozco, con la que me he sentado en una sala”.

Serenidad recién descubierta

Durante años, los fans de Smith han sollozado y cantado a la par sus himnos, que han encabezado las listas de popularidad, sobre el anhelo por un amante infiel (I’m Not the Only One), sobre el autosabotaje solitario (Too Good at Goodbyes), sobre aventuras de una noche que podrían significar algo más (la ganadora del Grammy Stay with Me). Por eso, cuando Smith se plantó en el escenario en una serie de residencias con entradas agotadas en Nueva York a fines del año pasado, y luego en San Francisco para presentar un nuevo tema llamado My Guy, el público casi contuvo la respiración.

“Me siento bien, me siento feliz”, anunció Smith, vistiendo unos jeans marrón, una noche de invierno en The Warsaw, un club en Brooklyn donde ofreció 24 conciertos.

En San Francisco, donde Smith fue la primera persona en reabrir el emblemático Teatro Castro tras su renovación, fue más allá: “Se siente como si realmente hubiera esperado toda la vida para cantar una canción como esta”.

Sam Smith con su pareja, el diseñador Christian Cowan en la Met Gala 2026
Sam Smith con su pareja, el diseñador Christian Cowan en la Met Gala 2026. (Nina Westervelt/The New York Times)

Dolorosamente dulce, con un toque rítmico de doo-wop, My Guy se creó de un tirón, “nacida de esta conciencia genuina y floreciente de que Sam había conocido a su persona ideal”, confirmó Feist, coautora de la canción, junto con el estimado multiinstrumentista Shahzad Ismaily.

La versión final de la canción no logró superar la exuberancia original de Smith, así que las voces son las de la maqueta inicial. 

“Este podría ser el primer baile” de muchas bodas futuras, “queer o heterosexuales”, predijo Feist.

Que esta nueva serenidad de Smith llegue en un momento en que los derechos de las personas homosexuales, y en especial de las personas transgénero —Smith reveló que es no binarie en 2019—, están bajo ataque no le pasa desapercibido. Ha sido un miembro franco de la comunidad gay desde su álbum debut de 2014, algo inusual para el mundo del pop en esa época. Hace dos años, fundó una organización benéfica de apoyo LGBTQ+, la Fundación Pink House.

Sam Smith ya no alcanza sus notas altas de la misma manera.
Sam Smith ya no alcanza sus notas altas de la misma manera. (Foto: especial)

Como artista también tiene su propio mensaje: “Para mí, hay algo radical en ser ‘queer’ en esta época, en este mundo, y cantar canciones de amor —agregó Smith—. La alegría en medio de las adversidades es un acto de resistencia. No voy a permitir que el veneno que leo y que veo afecte mi forma de amar”.

A lo largo de los últimos meses, me senté para dos largas entrevistas con Smith, lo vi cantar a dúo con Brandi Carlile y Ed Sheeran en Brooklyn, lucirse de forma seductora en pantalones cortos ajustados de cuero y botas hasta los muslos en el Castro, y mostrar un lado sincero en un miniconcierto en el Centro de Visitantes del Monumento Nacional de Stonewall al comienzo del fin de semana del Orgullo.

Aun así, me sorprendió lo abierto y comprometido que está con la ciudad (con una cuenta de Instagram dedicada a hazañas gastronómicas) y lo desenvuelto que se mueve pese a llamar tanto la atención. “Nunca había caminado por la calle con alguien que dejara semejante estela”, confesó Feist.

Algunas personas cercanas a Smith se preocupan por su bienestar, ya que es una figura musical no binaria de altísima visibilidad.

“Este clima cultural tiene un mandato de cuidado para absolutamente nadie”, dijo Anohni, la visionaria y contundente cantautora y artista, a quien Smith considera una madre fundadora de la conciencia ‘queer’.
“Es una persona genuinamente bondadosa —destacó Anohni sobre Smith—; una persona inocente. Y yo soy mayor, y ya he visto varias temporadas de esto. Sam es increíblemente resiliente, una fortaleza que comprende su propia vulnerabilidad”.

​Una voz para la posteridad

Smith se crió en un pueblo cerca de Cambridge, Inglaterra, en una casa rosa, rodeado de campos y ríos a donde escapaba en solitario para recargar energías.

“Simplemente me iba a caminar durante dos o tres horas, le hablaba a los árboles”, copartió. (Cowan vivía a 10 minutos de distancia, pero ambos se conocieron por internet, en Nueva York, hace cuatro años).

Salió del clóset a los 10 años, ante sus amistades y una familia que lo apoyó, con dos hermanas menores. Su madre era el principal sostén económico de la familia y trabajaba en el sector bancario. Su padre, contaron, era amo de casa y cuidador. Su abuela materna y sus tías también tuvieron un papel destacado.

“Crecí en un mundo muy femenino y con una gran carga emocional”, compartió Smith.

El éxito no tardó en llegar. Después de mudarse a Londres y prestar su voz de tintes de soul en un tema vibrante del dúo de música electrónica Disclosure en 2012. Para 2016, ya había ganado cuatro premios Grammy y un Oscar (por su tema para James Bond, Writing’s on the Wall).

La profundidad de su ambición le distinguió desde el principio, dijo Aldred: “Sam simplemente tenía un empuje.Para ser sincero, me sorprendió un poco ese empuje. ¡Y la voz!”.

Sam Smith antes de un miniconcierto en el Monumento Nacional Stonewall en Nueva York
Sam Smith antes de un miniconcierto en el Monumento Nacional Stonewall en Nueva York. (David Billet/The New York Times)

El registro de Smith, que va de un timbre grave y terroso hasta el falsete, también dejó asombrados a otros artistas. 

“La expresión natural, el timbre, la escala y la facilidad con que lo hace”, se maravilló Feist, quien nunca antes había coescrito con nadie. (Smith la invitó a través de un mensaje directo de Instagram).

La visión de Smith dio sus frutos más plenos por primera vez en el descaradamente lascivo éxito Unholy, al que Smith calificó como un punto de inflexión. Pero en el estudio, dijo, se topó con resistencia.

“Había muchas voces de hombres heterosexuales en esa sala. Algunas personas no lo entendían, no creían que pudiera estar en el disco”, contó.

Smith y Petras prevalecieron, impulsados por su conexión con el sonido. 

“Solía bailar en mi habitación todo el tiempo con la ropa de mi mamá frente al espejo; me sentí así cuando escuché la canción —recordó Smith—. En un ambiente tenso, Kim y yo nos pusimos de pie y sacamos la lengua. Sólo bromeamos, eso es parte del poder ‘queer’”.

Smith también canalizó eso al grabar Hazel Eyes, de maneras inesperadas. Oh Mother, un tema teatral y alegre que alude tanto al linaje materno de Smith como a las nociones ‘queer’ del concepto de “madre”, fue “la cuesta más grande y la canción más monstruosa de escalar”, reconoció Smith.

Sam Smith en los estudios Electric Lady de Nueva York, 15 de mayo de 2026
Sam Smith en los estudios Electric Lady de Nueva York, 15 de mayo de 2026. (Gus Aronson/The New York Times)

Volvió a grabar sus partes vocales varias veces, sin estar conforme con la energía. Finalmente, aunque ya no fuma, agarró un paquete de cigarrillos, “se quitó la camisa y le pidió al gerente del estudio que trajera una botella de whisky —recordó Aldred—. Nunca en mi vida he visto a nadie entregar tanto a una interpretación vocal”.

Sam Smith ya no alcanza sus notas altas de la misma manera; su dominio vocal ha cambiado con la edad y la experiencia. En algún momento, entró en pánico por ello. Pero ahora, cuando escucha su voz en este vehículo que es el álbum, “me reconforta, se oye la vida dentro del instrumento”, reconoció.



HCM

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