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Reconocen a Isela Vega en el GIFF

La actriz rememoró momentos fundamentales en su travesía actoral y fue clara al expresar que no tiene arrepentimiento alguno de pasar gran parte de su vida en los sets de filmación

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A los 18 años una joven de Hermosillo, Sonora, fue coronada como princesa del carnaval de la localidad, a los 77, convertida en un referente de la cinematografía nacional, recibió el Ariel de Oro. Son dos vivencias que la actriz Isela Vega tiene en su haber con 60 años en el ojo público y que fueron celebrados en la edición 20 del Guanajuato International Film Festival (GIFF).

Sentada en el patio de la Casa del Mayorazgo de la Canal, en esta ciudad, siempre sonriente, Vega rememoró momentos fundamentales en su travesía actoral y fue clara al expresar que no tiene arrepentimiento alguno de pasar gran parte de su vida en los sets de filmación.

“El cine me aportó tiempos felices, mucho conocimiento y me dio de comer. He pospuesto mucho de mi vida personal para estar en la pantalla, pero me ha dado demasiado, me paga más de lo que he sacrificado”, expresa Isela, en la primera clase magistral en el marco del GIFF.

Durante esas seis décadas de labor en el séptimo arte ha estado expuesta a polémicas, como la censura de Margarita López Portillo a proyectos como Las apariencias engañan y La viuda negra, ambas de temáticas que a decir de la productora Lucy Orozco, provocaron que la esposa del presidente se sintiera escandalizada y las enlatara durante el sexenio.

Bajo las órdenes de Jaime Humberto Hermosillo en Las apariencias... Isela dio vida a un hermafrodita que en la escena final abusaba sexualmente del personaje encarnado por Gonzalo Vega. Natural, directa y sin inhibiciones, la actriz recuerda la escena: “Yo no tenía problema, nada más me le montaba encima. Toda la cuestión, pensaba que era un reto como actriz. No pensaba nada del desnudo ni si el cuerpo humano está prohibido o no, porque no tiene nada de raro, siempre me ha parecido que el pensamiento social es influenciable, porque hay cosas que te meten en la cabeza desde niño”, agrega la actriz, que también fue dirigida por el estadunidense Sam Peckinpah, que significó su debut hollywoodense.

Aunque también hubo momentos felices, como la oportunidad de trabajar al lado de Mauricio Garcés en Don Juan 67. Hizo eco del altruismo de Mario Moreno Cantinflas y agradeció el aprendizaje brindado por Roberto Gavaldón o en teatro de Alejandro Jodorowsky.

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