Marilia Monzón es una artista originaria de Islas Canarias que poco a poco se ha ido enamorando de México, al grado de sentir que en alguna de sus vidas pasadas llegó a nacer en tierras aztecas.
Es este amor el que la llevó al mariachi, pero sin dejar de lado su raíz, por lo que nos habla sobre el proceso creativo que vivió para desarrollar este nuevo material musical.
Marilia Monzón, una canaria muy mexicana
Con una voz dulce, la cantante comienza a hablar sobre sus inicios como artista y agradece a la joven que fue por la forma en que sobrellevó las cosas y las complicaciones de ese momento.
Me gusta de vez en cuando revisar las cosas que hago a lo largo del camino para no olvidarse, sobre todo de lo que una va haciendo, de lo que una va consiguiendo y sobre todo de la gente que te acompaña en el camino. Es algo que intento hacer de vez en cuando, sobre todo cuando a una le entra el síndrome del impostor, que es como: "No, si ha llegado hasta aquí, ¿por qué ha llegado hasta aquí? Y ¿qué ha estado haciendo para poder llegar hasta aquí?". La verdad que le doy las gracias a esa Marilia tan intuitiva, tan genuina también de los 18 años que se vio envuelta en ciertas circunstancias, en ciertas situaciones que igual ahora, si me hubiesen pillado, no hubiese reaccionado tan bien; pero siempre fue muy fiel a lo que ella quería hacer, a lo que ella sentía que tenía que hacer.
Así mismo, nos revela cómo en su primer álbum, su carta de presentación, se reflejara lo que ella es como artista, pero ahora se encuentra en una nueva etapa, aunque nunca olvida su raíz.
“Ese disco me dio la oportunidad de viajar a lugares que nunca imaginé con mis canciones como Colombia o México. México, al final, en cuanto llegué sabía que este lugar me iba a dar para mucho y entonces es lo que me ha hecho volver y empezar a crear un segundo disco aquí. Estoy muy contenta con esta nueva etapa porque, a pesar de seguir mezclando mi folclore canario de donde yo vengo, hay algo que me fascina mucho de este lugar sobre todo y es que me doy cuenta de que estamos más cerca de lo que pensamos; que a pesar de este gran océano Atlántico que nos separa, hay algo en común muy fuerte que es que mi folclore, el folclore que yo llevo escuchando toda mi vida, es el folclore que se hace desde Latinoamérica.
Agregando: “Son influencias que han ido permeando en los canarios y se lo han llevado a su propio terreno. Con este nuevo disco que estamos grabando aquí en México, mi misión es mezclar mis raíces canarias con las raíces latinoamericanas y fusionar estos dos folclores que tanto me han dado”.
El folclore canario y el alma del mariachi
Con el tema "Pecados Inocentes", la artista combina la melodía de su voz con el alma festiva del mariachi, regalándonos un tema que navega entre la nostalgia y la pasión.
“Es una canción que pone las cosas muy sobre la mesa, es una canción muy rotunda. A una a veces le cuesta un poco ser tan rotunda en la vida cotidiana, pero a través de las canciones una puede sacar todo lo que lleva dentro y ponerlo sobre la mesa de una forma mucho más elegante. Esta canción me deja liberada de alguna forma; me quito un peso de encima. Creo que tiene mucha fuerza; yo lo noto cuando lo canto, hay una fuerza interna que sale con la voz que me da una fuerza desgarradora.
Claramente que al ser una canción con alma de mariachi, el video tiene todo el cuerpo del Cine de Oro Mexicano, algo que asegura es un honor para ella que se pueda percibir de esta forma.
“Yo me quería meter en la escena completa mexicana; vivir la experiencia completa, hacerlo con el Mariachi Expresión de México, maravillosos, que se aprendieron la canción en un momento. Poder hacerlo en la calle de México, lo estuvimos haciendo en el Parque Lira, y poder vestirme de novia despechada, que era justo lo que quería: "vamos con todo". Ahora que estoy haciendo esta inversión gigante de cruzar un Atlántico entero para traer mi música aquí, no me voy a quedar a medias”.
La vulnerabilidad y el síndrome del impostor
Para Marilia, el hacer canciones desde un lado vulnerable la hace sentirse acompañada y acompañar a los demás.
Mira, esto siempre lo digo: al final las canciones te hacen sentir un poco menos sola. Una se dedica a contar lo que le pasa o a sanar las cosas que una creía que estaban sanadas y realmente no; luego las lanza al mundo y la gente se las lleva a su propio terreno. Esto te hace sentir menos sola porque la gente también ha pasado o está pasando por lo que tú has pasado. Al final los sentimientos son muy universales, nadie sale exento de esta vida; somos algo muy colectivo.
Así mismo, algo en lo que siempre piensa es en el síndrome del impostor, algo en lo que ha trabajado para reconocer el trabajo que hace.
Yo la verdad que no suelo fijarme mucho en el hate. No me enseñaron de esa forma; creo que las críticas hay que escucharlas si son constructivas y llevártelas a tu terreno, y esas siempre te las va a hacer la gente que te quiere. La gente que no te quiere no te va a hacer ninguna crítica que pueda ayudarte a crecer. Intento escuchar mucho a la gente que tengo a mi alrededor y escucharme también mucho a mí misma, seguir mi propia intuición. El síndrome del impostor siempre va a existir como mujer, como artista, como persona; pero gracias a las sesiones de terapia voy consiguiendo lidiar con este sentimiento.
Por último, asegura que México es un país que le ha brindado una visión y una esperanza sobre cómo combatir el individualismo del mundo.
Estoy muy feliz porque México me está dando la oportunidad de producir mi disco aquí, de juntarme con artistas que he admirado toda mi vida. Al final, haciendo tantos viajes a México, una se termina de mexicanizar del todo.
Puntualizando: Yo quiero devolverle a México todo lo que me está dando a través de mis canciones; México me ha acogido como una más, me ha dado un abrazo enorme. Este disco habla mucho del amor. Estamos atravesando un momento de la sociedad muy turbulento y hay algo que me fascina de México: a pesar de todo, el amor, el respeto y la cercanía con la gente predomina. México me da esperanza. Hay muy pocos lugares en el mundo como México; tú llegas y la gente está para ayudarte, eso no lo he sentido en otro lugar que no sea mi tierra en Canarias. Nos estamos convirtiendo en una sociedad muy individualista y siento que México podría ser un gran ejemplo de lo contrario. Quiero apostar por el amor, creo que es la gran ausencia de este siglo XXI.