"A veces ni nos creemos que ya van 10 años, ha pasado el tiempo muy rápido. Pero estamos contentos de ver el reflejo del trabajo", dice Romario Bennetts, con emoción y nostalgia, al mirar en retrospectiva la década de vida de su banda, Los Vaguens.
Tantos años sobre los escenarios requieren una celebración, que tendrá lugar el próximo 13 de septiembre en el Lunario del Auditorio Nacional. Y, más que un concierto de aniversario, el compositor y guitarrista líder lo imagina como el punto de partida de una nueva etapa.
"No sentimos que sea un cierre —comenta Bennetts a MILENIO— Es una apertura".
Camino al festejo por los 10 años
Antes del Lunario, el grupo estrenará (el 14 de agosto) un sencillo que marca el camino hacia su tercer álbum de estudio. Además, el lanzamiento vendrá acompañado de otro paso importante: la visita a un país donde nunca antes habían tocado, Perú: "Han sido años de mucho crecimiento y queremos seguir abriéndonos puertas."
"Nunca dejamos de escuchar música. De repente estás muy metido en un género y empiezas a tomar referencias. Todo se va retroalimentando y así salen canciones nuevas", dice Romario sobre esa pasión que desde hace 3 mil 650 días comparte con sus colegas y amigos, Axel Mastache, Esteban Silvar y Oscar Gonzalez.
Por esa versatilidad, resulta difícil encerrar a Los Vaguens en una sola etiqueta: sus influencias cambian constantemente.
Basta comparar Bestiario de Santa Lucía, su EP debut, con su sencillo más reciente, Nuestro último adiós, en una nueva versión. "La primera versión nunca nos dejó satisfechos. Ahora que tenemos nuestro estudio pudimos tomarnos el tiempo necesario para hacerla sonar como siempre la imaginamos", explica.
Aunque, cuando Bennetts piensa en las canciones que mejor representan el recorrido de la banda, menciona dos: Lo que soy. "Es una canción que conectó con muchas personas. Tiene algo de balada, pero también un ritmo más movido. Resume todo lo que hemos hecho".
La segunda es Penurias, que relaciona con el crecimiento emocional del ensamble. "Es muy pasional. La gente la canta con muchísimo cariño e intensidad".
El Acapulco que habita en sus canciones
Aunque hoy la banda apunta hacia nuevos escenarios, el punto de partida sigue siendo el mismo: Acapulco; esa playa, brisa y nostalgia que se mira desde la cima de La Quebrada.
Bennetts cuenta que la identidad sonora y estética del grupo nació en casa, la gran costa mexicana: "Crecimos con la música de antaño, con lo que ponían nuestros papás, y eso terminó formando nuestro gusto".
Después apareció una influencia inesperada: fotos familiares. "Empezamos a ver fotos viejas y nos dieron ganas de mostrar ese Acapulco con el que crecimos sin darnos cuenta. La estética, la moda, los sonidos... todo eso terminó entrando a nuestra música", explica.
Ese imaginario terminó convirtiéndose en parte esencial del proyecto. De hecho Club de Oro (2025), su disco más reciente, funciona como un homenaje a esa ciudad de candor y glamour que existió antes de convertirse en un destino turístico de masas.
La música necesita volver a mirarse a los ojos
En los conciertos, el guitarrista observa cada vez más teléfonos levantados y menos personas entregadas ante lo que ocurre en el escenario: "Antes veías a todos atentos al show. Ahora mucha gente graba prácticamente todo el concierto".
Tras comentar eso, aclara que no es una crítica, sino un aspecto que llama mucho su atención: la transformación innata de la industria musical ante la era digital.
"Siento que la música se ha vuelto muy pasajera. Hay artistas que son conocidos únicamente por una canción en TikTok... Se extrañan ciertas prácticas de conexión humana", reflexiona.
Por eso, Los Vaguens apuestan por la conexión y dinámicas añejas: "Hemos hecho las cosas como antes: maquetear canciones, viajar a ciudades que nosotros mismos costeábamos, tocar en lugares pequeños. Así fuimos creciendo".
"Nos cuesta concentrarnos en hacer reels o publicar fotos además de la música", confiesa. Aunque en plataformas les va muy bien: así lo demuestran sus más de 260 mil oyentes mensuales en Spotify y sus 27.3 mil seguidores en Instagram.
Y, paradójicamente, esa visión tradicional sobre construir una carrera convive con una postura abierta ante otros géneros: "Hoy puedes escuchar a Bad Bunny y después a José José o Cachirula. Yo no estoy peleado con ningún género, todos tienen trabajo detrás".
Cuando Netflix llamó... pensaron que era una broma
Uno momento cumbre en la historia de la banda comenzó con incredulidad: cuando recibieron la invitación para participar en la banda sonora de Belascoarán, serie protagonizada por Luis Gerardo Méndez, su primera reacción fue pensar en una jugarreta: "Creíamos que era una broma. Ya cuando vimos el contrato entendimos que era real".
A partir de ahí, se les abrió una puerta inesperada: llegaron proyectos como Acapulco, protaonizada por Eugenio Derbez, Los Espookys y otras producciones audiovisuales que encontraron en su música un complemento.
Aunque estos avances no son suficientes. La banda mira más allá. Bennetts revela una de las metas pendientes: "Nos hace mucha ilusión tocar en un Vive Latino; nunca hemos ido como público porque queremos que la primera vez sea arriba del escenario".
"Se sufre tanto como se goza"
Al cierre de la charla con MILENIO, el integrante de Los Vaguens reflexiona sobre las áreas de oportunidad del panorama musical independiente: "A veces vemos a los mismos nombres todo el tiempo. Hace falta encontrar formas de impulsar nuevos talentos sin que deje de funcionar la industria".
Y en ese tren de pensamiento, señala que, tras diez años, Los Vaguens reflejan el tesón que permea a muchos proyectos que siempre aspiran a más.
En su caso, dice que ya piensan en el siguiente disco, el siguiente país, el siguiente escenario y, sobre todo, en la siguiente canción. Porque hacer música es una apuesta dual: "Se sufre tanto como se goza".
hc