Para Gilda Mercado actuar no es solamente una profesión: "Es una necesidad", afirma la actriz mexicana, quien asegura que cuando se aleja de los escenarios y las cámaras, se "deprime", como si una parte de ella quedara en pausa.
Esa pasión por interpretar personajes la ha acompañado desde niña y hoy la lleva a escenarios internacionales como el Teatro Delacorte de Nueva York, donde recientemente formó parte de Romeo and Juliet, producción presentada dentro del programa teatral Shakespeare in the Park.
"Fue un paso que me demostró cuánto he crecido como actriz y estar a la par de actores que he admirado toda mi vida", dice a MILENIO sobre esa experiencia clave en su trayectoria.
El origen de una actriz
Para hablar del origen de su vocación, Gilda regresa a su infancia, a esas tardes donde acompañaba a su mamá al cine: "Era nuestra manera de convivir. Recuerdo que veía las películas y decía 'Quisiera estar en esos mundos'".
De niña "me la vivía en mi imaginación", por eso quedó deslumbrada con un título en particular: "Recuerdo Romeo + Julieta de Baz Luhrmann y dije: 'Quiero actuar con Leonardo DiCaprio'". Más tarde llegarían El señor de los anillos y las películas de Guillermo del Toro, que terminaron por confirmar ese deseo.
Así decidió que quería convertirse en actriz. Y aunque al principio sus padres recibieron la idea con incertidumbre —"son contadores, de otro mundo"—, con los años han visto cómo el sueño de su hija se materializa.
"Ahora mi papá me vino a ver a Shakespeare, lo vi contento y orgulloso. Eso se siente bonito, el decirles 'Gracias por la confianza, el árbol que plantamos juntos ahora es enorme'. Se siente bonito que vean tus frutos".
Su método para actuar
Formada en CasAzul Artes Escénicas, el Stella Adler Studio of Acting y el Royal Conservatoire of Scotland, Gilda Mercado ha desarrollado su carrera entre México, Estados Unidos y Reino Unido.
Esa formación le ha permitido desarrollar un método de trabajo que parte del texto: "Primero es leer muy bien la materia prima, la obra o el guion. De ahí, entender al personaje. Y si tiene que ver con historia o cierto contexto, hacer investigación sobre eso".
"A partir de eso, y a través de los ensayos, hay algo que permea mi inconsciente... No me gusta preparar nada en cuestión de 'Aquí voy a hacer esto', sino entender lo que está pasando y estar abierta a lo que suceda desde los sentidos y el cuerpo", detalla.
Cada papel le exige algo distinto: corporalidad, voz, a veces un acento. Por eso, al pensar en sus personajes más demandantes, señala de inmediato a Susan Carter, en The Witch of Edmonton. "Me costó trabajo no por lo que exigía el personaje, sino porque era una obra muy oscura y moría en escena. Me costó desprenderme de ella".
Una experiencia diferente fue interpretar al Boticario, en Romeo and Juliet: "Al ser alternante tengo que respetar el trabajo que ha hecho el actor, pero también agregar algo nuevo sin nada de ensayo".
"Disfruto mucho los personajes que me exigen, porque eso me ofrece una oportunidad de crecimiento y descubrimiento".
El camino hacia Shakespeare in the Park
Su llegada al Delacorte Theater, donde cada verano se celebra el icónico Shakespeare in the Park, no fue algo fortuito, sino el resultado de su tesón y tenacidad.
Relata que antes de unirse al ensamble de Romeo and Juliet, audicionó para otra obra de teatro: "Tuve un callback, estaba emocionada, pero el director me dijo: 'Gracias, pero vamos a ir por otra persona'. Me dolió en el alma".
"Estaba hablando con una amiga que es actriz, le conté que quería estar en Shakespeare in the Park. Me dijo: 'Manda un mail al director de casting'. Le dije que no me iban a hacer caso, pero me contestó que no tenía nada qué perder. Mandé material, videos de monólogos de Shakespeare. Tiempo después me invitaron a audicionar, luego otras dos veces, y quedé".
Hoy mira esa experiencia desde otra perspectiva: "Si no me hubieran rechazado del otro casting, no hubiera tenido esta experiencia monumental".
"Es una muestra de que uno nunca sabe el camino; lo único importante es tener el objetivo principal y abogar por ti, decirle a la vida: 'Aquí quiero estar'".
Tras esa anécdota, reconoce que el suyo es un oficio donde pocas cosas dependen por completo de uno mismo: "Hay veces que tienes proyecto o no, a veces se cae un proyecto o terminas uno y no sabes qué sigue".
A ello se suma la comparación constante con otros actores, lo que se ha intensificado con las redes sociales. "Uno normalmente va por un trabajo y no se entera quién lo tuvo. Pero aquí sí. En ese sentido, siempre hay dudas. Trato de concentrarme en el proceso y no en el resultado. Y no compararme, porque si no va a ser una vida de mucho sufrimiento".
El éxito, según Gilda Mercado
Cuando piensa en el éxito, Gilda Mercado no habla de premios o fama, sino de "hacer lo que me gusta y colaborar con personas que admiro. Hacer proyectos que tengan alguna clase de impacto, profundidad y algo qué decir. Y vivir en paz y con abundancia".
Esa definición resume una trayectoria que incluye montajes como Some Girls, The Comedy of Errors, 'Tis Pity She's a Whore y Macbeth; el cortometraje Elevados, junto a Tenoch Huerta y Cassandra Ciangherotti; además de Ella y Yo, un unipersonal de su autoría.
Por eso mira con orgullo su trayecto, que incluye montajes como Some girls, The Comedy of Errors, Tis Pity She's a Whore y Macbeth; el corto Elevados, junto a Tenoch Huerta y Cassandra Ciangherotti; además de Ella y Yo, un unipersonal de su autoría.
Tal recorrido ha sido posible gracias a la imaginación, la disciplina y una dosis de terquedad. "Mis papás dicen que soy muy necia y no quito el dedo del renglón".
Y también al aprender a valorar a sus pares, pues aunque la actuación es una vocación personal, se crece en comunidad: "He aprendido a celebrar a mis compañeros, apoyarlos, porque así creas comunidad, y eso es muy importante en esta carrera".
"Actuar también es un momento de conectar con otras personas. En una obra o proyecto estás por un periodo pequeño con un grupo de personas, pero a pesar de ello, conectas mucho con ellas; a lo mejor no saben cómo se llama tu perro, pero en escena sucede algo muy particular".
Sus próximos escenarios
Aunque formar parte de Romeo and Juliet en Shakespeare in the Park representa un gran logro, Gilda Mercado sabe que el suyo es un camino con recovecos e interminable: "Hay veces que uno cree que hay un camino directo, pero no es así. Muchas veces te desvías y, gracias a eso, conoces a alguien que te lleva a algo más grande".
Recuerda que cuando llegó por primera vez a Nueva York, hace una década, todavía enfrentó prejuicios por ser latina: "Te recalcaban mucho: 'No puedes tener acento, te va a ser imposible'".
Actualmente, en su segunda etapa en la Gran Manzana, experimenta "mucha apertura", lo que la anima a explorar y mirar muy alto en el terreno actoral: "Se ha abierto más, ya no todo está orientado a ser migrante o la latina sexy. Hay muchos tipos de personajes que no son un cliché".
Y mientras espera nuevos estrenos y proyectos para cerrar el 2026, Mercado dice a MILENIO que, a partir de crear el unipersonal Ella y Yo, encontró en la escritura una forma de ampliar su voz como artista: "Empecé a escribir para crearme mis proyectos, como un medio para poder actuar. Es muy satisfactorio tener una idea, escribirla, actuarla, grabarla y editarla; ver cómo se materializa".
hc