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Kidd Wings enfrenta sus caídas y replantea el éxito: “Me voy a morir haciendo música”

Entrevista

Tras enfrentar momentos difíciles, Kidd Wings busca una nueva relación con la música y el éxito, sin dejar de lado su compromiso con las nuevas generaciones.

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Kidd Wings estaba perdiendo el rumbo. Lo supo cuando comenzó a acumular problemas económicos, una agresión armada afuera de su casa y el deterioro de ciertas relaciones personales. Musicalmente seguía avanzando, pero Jael Alberto Wings (su nombre de pila) quedó atrás. 

“Si Jael se empezó a perder, Kidd Wings también. P orque si Jael no está bien, Kidd no lo va a estar”, reconoce durante una charla con MILENIO. 

Afortunadamente hoy, a sus 25 años, el músico nacido en Ciudad de México está recuperando el enfoque: tiene un disco en camino y una idea distinta para sostener lo que ha construido.

La vida detrás de Kidd Wings

Kidd Wings comenzó su proyecto en 2017. Influenciado por Kanye West, Drake, Richthekidd, Travis Scott, Tino el Pingüino y XXXTentacion, encontró su lugar en el PluggnB, subgénero del trap que se nutre del R&B noventero. 

Es integrante del sello discográfico Blxckpxste y tiene canciones con millones de reproducciones, como OMG, junto a Opyi, y Señales. Su álbum más reciente, Loverly (2025), extendió ese impacto.

Pero la bonanza musical llegó acompañada de una sucesión de fiestas, excesos y compromisos. Desde los 18 años vivía solo y empezó a experimentar un estilo de vida descuidado.

“Me la hacía fácil. Era el relajo: los amigos, las morras, las drogas, alcohol, vicio, lo que sea”, recuerda.

La realidad lo alcanzó después de cumplir 24 años: fue baleado afuera de su casa y terminó hospitalizado. Aunque logró recuperarse y retomar el rumbo de su carrera, a principios de 2026 comenzaron a acumularse nuevos problemas personales y económicos.

“Me he detenido a llorar este año. A frustrarme, a decir: mis números están bajando, mi mujer ya no me ama tanto… de la nada, ya no tengo dinero, deudas”, cuenta.

También menciona la venta de su auto, el distanciamiento de amigos y la enfermedad de su abuela. En medio de esa vorágine, dejó de reconocerse.

“Las redes aparentan algo muy chingón. Toda la gente ve que subo fotos y me voy de acá para allá, pero, en realidad, como la estaba pasando no fue totalmente de triunfo”, se sincera.

Kidd Wings
“Me he detenido a llorar este año". |Foto: Cortesía/@javierpazz__

Una canción también puede salvar a alguien

Uno de los momentos que lo llevó a mirar su carrera desde otro enfoque ocurrió durante un show reciente en el Fuck Off Room: mientras cantaba un tema escrito en uno de sus peores momentos sentimentales, varias personas del público comenzaron a llorar.

Esto lo tomó por sorpresa, pues no había dimensionado que una experiencia tan personal pudiera provocar una emoción semejante en alguien más.

“¿En qué momento algo que a mí me dolía tanto también a la gente le duele tanto?”, se preguntó.

Después, algunos fans se acercaron para decirle que su música los había ayudado en momentos difíciles. Eso lo llevó a dimensionar su rol como artista: “Tengo que cuidar lo que digo y lo que hago. Yo puedo ser el causante de que a alguien le pueda pasar algo malo si yo actúo mal”.

Dice que reconoce en sus seguidores su manera de vestir, de hablar y de relacionarse con la música. Por eso hace hincapié en que su comunidad comparta algo más que canciones.

Por ejemplo, considera que muchos hombres han encontrado en sus letras una forma de vulnerarse; de externar lo que les cuesta decir directamente: “Yo hago la música para que puedan hablar a través de ella”.


Menos números, más conexión 

Este aire renovado también ha incidido en su sonido. Durante un viaje a Europa tuvo tiempo para escuchar, observar y analizar qué quería transmitir con su música. Y cuestionó la fórmula que había seguido hasta entonces.

Reconoce que experimentar y alejarse de lo que su público esperaba tuvo un costo: bajaron sus números. Pero no quiere limitarse a repetir una fórmula: “También hay que empezar a madurar, empezar a ambicionar otro tipo de cosas”. 

Trabaja desde 2024 en el nuevo disco, que planea lanzar en diciembre. Por fin está convencido, pues el reto no fue solo terminarlo, sino mostrar una parte muy íntima que antes prefería reservar.

Sobre su desarrollo en las plataformas digitales, como Spotify o Instagram, comenta que no le gusta medir su valor únicamente con estadísticas, aunque reconoce que los números todavía le causan sobresaltos.

Pero es muy consciente de la distinción entre tener reproducciones y construir una conexión con quienes compran un boleto para verlo. “Los números se manipulan, el respeto nunca”, sostiene. 

Un futuro que no dependa de la fama

A la par de sacar el nuevo disco y recuperar la confianza en su capacidad creativa, Kidd quiere seguir clavado en el estudio y ayudar a nuevas generaciones. 

“Me voy a morir haciendo música, así ya sea rapeando o ayudando a los demás”, afirma.

Confiesa que ahora el éxito no lo asocia con premios, cifras o lujos, sino con algo más doméstico: una casa, un perro, una familia y convivir con su mamá. También entiende que la fama, así como llega, desaparece. 

“Me estoy preocupando por lo que va a pasar mañana, pero las oportunidades están. Diosito me ha dado la oportunidad de estar en un pico muy alto y también de pasar desapercibido”.


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Yair Hernández
  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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