Pandora es una agrupación que por 4 décadas ha cautivado al público mexicano con grandes temas que se han convertido en himnos de toda una generación, un ejemplo es la canción Como te va mi amor.
Pero para Isabel Lascurain el reto no es el lograr la fama, sino el mantenerla por tantos años y el poder conectar con las nuevas generaciones.
Isabel Lascurain y el reto de seguir vigente
Ya son 40 años de trayectoria donde aún se han mantenido vigentes con giras, pero también proyectos como Juego de Voces afirma que acercan a los jóvenes a su música.
"Es una forma muy del corazón para que nos conozcan las nuevas generaciones. Son muchos años, mucha trayectoria y mucha música. Acabamos de cumplir 40 años con Pandora; la verdad es que no los he sentido. Si me dijeras que llevamos 20, te lo creería, pero 40 ya es una realidad. Ver a gente joven en el público nos motiva mucho".
Asegura que llegar a las nuevas generaciones no es tan complicado, pero sí tiene que existir mucho trabajo, como entrar en redes sociales.
"Es una gran satisfacción empezar un proyecto y que la gente lo consuma. Mi canal de YouTube tiene muchos suscriptores, el libro de Pandora se ha vendido muy bien y el disco Pandora 40 también ha funcionado de maravilla; estamos encantadas con la respuesta".
El reto de Juego de Voces y cantar como Shakira
Es bien dicho por varios de los participantes del reality que este show saca de su zona de confort a los participantes, por lo que incluso Isabel recuerda el momento más retador para ella.
"Me costó mucho trabajo aprenderme la de Shakira porque dice muchas palabras en muy poco tiempo, pero la disfruté mucho. Aquí estoy, dándolo todo en géneros que no son los míos".
Asegurando que en esta ocasión, que es la segunda vez que participa, la vive diferente, pues en la primera temporada no quería que su hijo perdiera.
"Estoy feliz, la dinámica con hermanos es otro ambiente. En el primer Juego de Voces todos los papás queríamos que ganaran nuestros hijos; era un encuentro terrible de emociones. Aquí me emociona oír cantar a mi hermana Maite y digo: '¡Guau, ojalá gane!', pero luego pienso y digo: 'No, mejor que gane mi equipo'. No es la misma sensación que la primera vez, pero se disfruta mucho".