Mónica Bejarano regresa a los escenarios con Fiesta de Compromiso, una propuesta escénica que apuesta por contar una historia a través del movimiento y la expresión corporal.
En escena, el espectador podrá ver teatro coreográfico (o danza), pues la puesta en escena se enfoca en el valor del movimiento corporal.
La historia empieza a contarse después de una cena de compromiso —cuenta la actriz—, quien interpreta a la madre de la novia. La historia sigue a una pareja, interpretada por Elisabetha Gruener y Alberto Quijano, que está a punto de celebrar su fiesta de compromiso. Lo que debería ser una noche festiva se transforma en tensiones familiares, secretos y deseos reprimidos, llevando a cada personaje a enfrentar sus propias contradicciones.
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La propuesta nace de la inquietud del director Clemente Vega por explorar los vínculos familiares y sus contradicciones. Aunque en escena predominan los silencios y el trabajo físico, la historia retrata conflictos reconocibles para cualquier espectador.
En entrevista con MILENIO, la actriz Mónica Bejarano explicó las inquietudes del director: "le interesaba hablar sobre la complejidad de las relaciones familiares, de cómo a veces son zonas de guerra, pero por otro lado la red familiar siempre es necesaria con todos sus bemoles", aseguró Bejarano.
A pesar de que el 90 por ciento del montaje descansa en la expresión corporal, la actriz ha señalado que la anécdota es clara y que algunos textos ayudan a reforzar el sentido de lo que ocurre en escena.
"En una hora y 20 minutos, la gente va a entender lo que sucede en escena. La escenografía es muy sencilla y concreta, tenemos una mesa alargada que está llena de utensilios para comer", detalló.
En este, su primer montaje, la obra, escrita también por Clemente Vega, permanecerá en la cartelera del Foro Shakespeare desde el 17 de mayo hasta el 12 de julio, con funciones los domingos a las 20:30 horas.
Bailarines y actores a escena
Quienes participan en esta obra se han tenido que enfrentar a un reto particular: la combinación de disciplinas pues el elenco reúne tanto a bailarines como a actores. Para la actriz, desde los ensayos debieron encontrar un punto en común.
"Hemos tenido que entrenar mucho el cuerpo, haciendo cuentas. Porque hay bailarines pero también actores y actrices. Tenemos que compaginar el trabajo de ambas disciplinas. No es que haya habido mucha exploración, pero sí trabajo concreto, físico y coreográfico", detalló.
Bejarano considera que una de las fortalezas de la obra es la facilidad con la que el público podrá reconocerse en sus personajes y dinámicas familiares.
"Hay situaciones familiares muy concretas. Hay un rol machista de un padre y un elemento que se opone y hay otros que apoyan sin querer el machismo, hay quien quiere preservar la estructura por miedo a lo que pueda pasar. Está la figura valiente que decide irse, la oveja negra de la familia. Mientras más ensayamos veo al tío borracho o la prima que no se calla, es fácil identificarse con las persona", aseguró Mónica Bejarano.
Para la actriz, el montaje de Fiesta de compromiso también abre la puerta a la conversación y la reflexión entre generaciones: "Es una obra diferente, refrescante, interesante pero que al final sirve para abrir debate sin duda".
En el elenco también participan Francisco Mena, Aída del Río y Gabriela Castillejos. La coreografía está a cargo del maestro Beto Castro.
SLL