En una cultura en la que las familias suelen ocultar sus emociones, los padres esconden partes enteras de sí mismos y los hijos terminan heredando heridas que nunca alcanzan a comprender, Las heridas del viento irrumpe a la cartelera mexicana para confrontar las profundas consecuencias emocionales del silencio y la represión generacional.
La obra del dramaturgo español Juan Carlos Rubio llegó al Teatro Milán el 19 de mayo pasado, de la mano de las actuaciones de Lalo España y Markin López, quienes interpretan a David y Juan protagonistas de un intenso diálogo que estará en cartelera hasta el 25 de agosto de 2026.
La historia parte de un descubrimiento muy íntimo: tras la muerte de su padre, David encuentra cartas de amor escritas por otro hombre. Ese hallazgo lo lleva a confrontar no solo la vida secreta de su padre, sino también sus propios prejuicios, memorias y heridas emocionales.
“Hace algunos años Rubén Lara produjo Las heridas del viento y ahora, además de actuar, tengo los derechos y la estoy retomando”, dijo España en entrevista con MILENIO, al hablar de cómo la relación entre los personajes se va desarrollando por medio de pláticas y citas.
Markin López interpreta a David, quien pierde a su padre, Don Rafael, y descubre unas cartas que lo llevan a investigar sobre su pasado. “El padre de David era un señor tradicional y duro. Tras su muerte, le encargan revisar las cosas de papá y entre ellas descubre unas cartas de amor escritas por Juan”, contó.
Así inicia la obra que va dando giros muy interesantes, y tiene mucho que ver con los secretos familiares y la comunicación. David inicia una búsqueda para saber quién era en realidad su padre. En su investigación termina por conocer al hombre que firmaba las cartas en las que su padre demostraba una clase de amor que nunca tuvo hacía su familia.
“Nosotros destacamos varias interrogantes: ¿qué tanto conoces a tu padre?, ¿qué tanto te sentaste a platicar con él?, ¿te escuchó o lo escuchaste? Cometemos el error de pensar que la historia de nuestros padres empieza a partir de que nos tuvieron como hijos, pero hay un fondo y un antecedente”, aseguró España.
Las heridas del viento no solo lleva al público a identificarse con él, para los actores también ha significado mucho. “Me he preguntado ¿qué tanto conocía a mi papá? Antes de hacer esta obra le llamé a mi hermano Diego y le dije: ‘me faltó hablar temas con mi papá’. Él era un hombre trabajador, honesto, proveedor, pero no intimamos demasiado. La obra me ha despertado las inquietudes de amor entre los seres humanos”, confesó.
En esta puesta en escena se plantean dos universos distintos de protagonistas: el hombre enamorado y el hijo que desconoce una parte emocional de su padre. “Cada personaje tuvo sus necesidades afectivas y en la plática van coincidiendo en algunos factores y se han abriendo sus almas. La obra tiene una atmósfera muy interesante”, sostuvo.
Cuando Markin López leyó el texto sintió una fuerte conexión con su padre. Sucedió especialmente cuando su personaje se cuestiona si su papá tuvo miedos y fantasías, y cuando se preguntó cuál era la manera en la que él amaba, recordó.
“Creo que tengo muchas preguntas, pero no para juzgar a mi padre sino para conocerlo y saber cómo piensa. A veces, nosotros como hombres, cuando tenemos hijos, tratamos de no transmitir los miedos y fobias que podemos tener, para no empaparlos de eso. Ver a tu padre vulnerable y preguntarle cosas profundas se me hace muy interesante. La obra me ha hecho reflexionar tanto en la relación con mi padre como en la que tengo mis hermanos”, compartió.
Para Lalo España, Las heridas del viento aporta elementos para sanar la relación con papá, sin caer en temas morales. “El teatro es una exposición de ideas, cada quien toma conciencia o no. Una historia puede significar distintas cosas. El teatro sí puede transformar conciencias. Hay montajes de los que uno sale y dice: ‘me movió’. Esta obra tiene metáforas muy bellas”, declaró.
Otro de los temas que plantea la obra es qué tan capaces somos de elegir a las personas correctas como destinatarios para entregar nuestros afectos; cómo, a veces, volcamos nuestros sentimientos en quienes no nos corresponden, mientras dejamos de ver a quienes siempre han estado ahí.
“La obra es catártica, al final te hace recapacitar y adentrarte, todos tenemos un padre y una madre, aunque ya no estén en este plano, creo que conocerlos es una necesidad básica y por eso la gente se identifica tanto”, destacó.
La escena más compleja de la obra llega al final, cuando las emociones están en su punto cumbre: Este momento es muy revelador para los dos personajes y el lenguaje del personaje ha sido especial. Me toca decir palabras rebuscadas, porque tiene un universo intelectual e irónico, y hacer que todo eso suene natural. No un texto es una vorágine”, expuso.
Claves
- Lalo España y Markin López ofrecen funciones solo los martes a las 20:45. La temporada finalizará el 25 de agosto.
- La producción de Las heridas del viento es de Ricardo Ian y Lalo España, la dirección corre a cargo de Anahí Allué y la música en vivo es interpretada por Christopher Bullé-Goyri.