Espectáculos

Malkovich y Rockwell tienen una 'misión' en Chile

The New York Times

Los actores hablan de sus roles en' Wild Horse Nine', del director Martin McDonagh, que recibió una ovación de pie de 14 minutos y críticas estupendas en el Festival de Cine de Venecia.

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John Malkovich y Sam Rockwell tienen una gran trayectoria cinematográfica. Entre los dos, han interpretado a algunos de los personajes más memorables —y deliciosamente siniestros— de todos los tiempos: del lado de Malkovich están Valmont en Relaciones peligrosas y Cyrus en Riesgo en el aire, y en el de Rockwell están el oficial Dixon en Tres anuncios por un crimen y Wild Bill en Milagros inesperados (por no mencionar a Frank, un mercenario desquiciado que se convirtió al budismo en plena juerga, en The White Lotus).

Ahora se han reunido para interpretar a los hastiados agentes de la CIA en el centro del drama de humor oscuro Wild Horse Nine, lo más reciente del escritor y director Martin McDonagh (Los espíritus de la isla). Ambientada justo antes del golpe de Estado de 1973 en Chile, la historia sigue a la dupla mientras van de Santiago a la remota isla de Pascua en una misión crucial. 

Es decisiva por muchas razones, sobre todo porque Chris (Malkovich) se está muriendo y puede o no haber estado involucrado en un asesinato presidencial; Lee (Rockwell) tiene la tarea de mantener a raya a su irascible e indiscreto compañero.

“Los dos son una especie de arquetipo del idiota estadunidense”, dijo Malkovich, de 72 años, mientras estaba sentado junto a Rockwell, de 57, para una entrevista por video en Telluride, Colorado, la mañana después de volar desde el Festival de Cine de Venecia, donde su película recibió una ovación de pie de 14 minutos y críticas entusiastas. 

En lugar de hablar sobre la eficacia moral o las repercusiones de matar gente, hablan sobre la etiqueta de matar gente cuando están comiendo. Pero nunca se les ocurre pensar si deberían hacer esto. Ambos son bastante infantiles y, a su manera, tienen el peso del mundo sobre sus hombros.

Es sin duda un acto de malabarismo tonal, pero su coprotagonista Mariana di Girolamo, quien interpreta a Mónica, una estudiante universitaria que se hace amiga del par, dice que el respeto mutuo de los actores facilitó el camino: “Se llevan muy bien y se admiran mucho”.

A continuación, presentamos extractos editados de la conversación con Malkovich y Rockwell.

Fuera de la pantalla, se conocen desde hace tiempo. Fue en 2000 a través de Terry Kinney y trabajaron juntos en la Guía del viajero intergaláctico de 2005. ¿Cuál fue su primera impresión el uno del otro?

Sam Rockwell (SR): (Hace gestos de burla a Malkovich).
John Malkovich (JM): "La pasamos muy bien. Sam es un actor que no es para nada pretencioso ni exquisito, pero tiene una gran ética de trabajo, se lo toma muy en serio y, al mismo tiempo, le encanta divertirse haciéndolo. Y creo que esas dos facetas diferentes tienen que ir juntas. 
"Sam es realmente un estudiante mil veces más dedicado que yo a la ciencia de la actuación, a por qué esto funciona y aquello no. Ve películas. Constantemente hace referencia a actuaciones; puede hablar de por qué son cautivadoras, de por qué son únicas. Yo nunca fui tan buen estudiante en ese sentido.

Sam, ¿qué tiene John que sea cautivador y único?

SR: (Pone sus manos sobre las orejas de Malkovich) "¡No escuches, no escuches! Veo a John como un héroe. Es peligroso, emotivo, vulnerable. Tiene muchísimas cualidades. Lo que lo hace realmente especial es que tiene el yin y el yang de la feminidad y la masculinidad. Es decir, tiene esta masculinidad casi de primate y al mismo tiempo esta especie de vulnerabilidad o feminidad de una bailarina. Tiene estilo y gracia, y luego también podría arrancarte la cabeza. Lo que lo hace perfecto para este papel".

¿Qué tiene la película que hace que el público responda a ella?

JM: "En primer lugar, está marcada por dos tragedias y traumas nacionales, y tuvieron repercusiones internacionales: el asesinato de John F. Kennedy y el golpe de Estado contra el presidente de Chile elegido democráticamente, Salvador Allende. Lo de Kennedy, para los que estábamos vivos en ese momento, es probablemente el mayor trauma de mi vida como ciudadano. 
"Don DeLillo, quien escribió el libro sobre el asesinato de Kennedy, se refirió a él como los siete segundos que le rompieron la espalda al siglo estadunidense. Y yo estoy de acuerdo. Como dice el personaje de Tom Waits en la película: 'El país se fue a la (improperio) después de eso'. Y Chris dijo: 'El país ya estaba ahí, sólo que no lo sabías'".
SR: "¿Recuerdas La línea de fuego, el thriller de acción de 1993 protagonizado por Malkovich, como un hombre que se propone asesinar al presidente, y por Clint Eastwood como un agente del Servicio Secreto que no logra salvar a Kennedy?"
JM: "Sí. Ese es el punto que definió que el país ya estaba en la (improperio). Ciertamente, para la mayoría de las personas, ese fue un tipo de acto irreparable que hizo añicos muchas ilusiones y tuvo un alto costo en términos de inocencia y su pérdida".
M+

Vi La línea de fuego. John, esto es algo que dice tu personaje exagerante de la CIA: “¿Sabes lo que he hecho por Dios y la patria? ¡Cosas bastante horribles!” Eso fue como cerrar el círculo después de ver Wild Horse Nine

JM: "Wild Horse Nine es más profunda. Mi personaje en La línea… habla de personas que le clavan las garras, pero los personajes de Wild… son las garras. Son responsables de matar a todo tipo de gente importante. 
"Será interesante ver cómo responde el público estadunidense a esto, y especialmente el que no pertenece a las llamadas élites de las costas, sino las personas en el interior del país.

McDonagh ha dicho que originalmente había escrito a sus personajes como padre e hijo antes de hacerlos colegas. Pero esa dinámica sigue ahí. ¿En qué se basaron para hacerlo? ¿Influyó en algo su amistad de tanto tiempo?

JM: "Creo que sí. Y cuando eres el mayor por muchos años, es algo natural. Has vivido varias vidas. La película retrata a dos personas que se tienen un amor profundo y disfrutan de su compañía. En la historia, se vuelven locos el uno al otro; nosotros no".

Esta película no se siente como una secuela literal, sino como una de otra película oscura de McDonagh sobre amigos, En Brujas (2008). ¿Eran fanáticos de esa película?

JM: "Muchísimo. Ambos somos también fanáticos de Colin Farrell y Brendan Gleeson. Es una película estupenda".
SR: "Hay muchos paralelismos. Colin es el que dice la verdad. En esta película, John es quien lo hace. Martin siempre tiene a alguien que dice lo real en sus filmes. Frances McDormand fue esa persona en Tres anuncios. Alguien que la dice, sea ofensiva o no. He visto mucho En Brujas por diferentes motivos. El retrato que hace Colin de la culpa es extraordinario.
"Lo que pasa con una gran actuación como la de John o la de Colin es que hierve a fuego lento todo el tiempo. Así que solo ves la punta del iceberg. Con Colin, por ejemplo, la culpa siempre está ahí. Y sale a la luz en un par de escenas. Pero si miras esa película con atención, como lo he hecho yo, siempre está ahí. Cuando sale a la superficie, es una culpa muy profunda. Y creo que John tiene algo similar que aporta patetismo a esta película".

Sam ha trabajado con Martin en tres películas y una obra de teatro. ¿Qué es lo que te hace volver?

SR: "Les gustan los actores; eso ayuda cuando los directores tienen habilidades sociales. Pueden mirarte a los ojos, darte los buenos días, hablarte y decirte lo que quieres. Y siempre consigue a los mejores. Cuando tienes a alguien como Frances McDormand o John Malkovich, quieres dar un paso al frente y estar a la altura.
"John tiene el don de la furia, y sé que Martin necesita eso en sus obras. Yo tuve que ir años a terapia y necesito tres mocachinos antes de hacer una escena de enojo. Tal vez tenga que golpear un bote de basura con un paraguas. Pero John, a una edad muy temprana, tuvo acceso a su instrumento".

John, ¿cómo logras eso?

JM: "No, es una buena pregunta. Sam y yo estábamos hablando de eso ayer. Mi teoría es que está ahí. Es decir, si has tenido una vida, está ahí. Solo quítate del camino".
SR: "Exactamente. Eso es cierto. Y eso me tomó años aprenderlo, de no ser por él".
JM: "Estaba hablando de una película que hice con Julia Roberts (El secreto de Mary Reilly), y me quedé impresionado. Sus emociones están ahí. No es un problema para ella. Para algunas personas sí lo es. Eso se debe a que lo piensan demasiado. Lo que hacemos en la vida es muy diferente a lo que hacen muchos actores trabajando. Cuando tienes emoción en la vida, el 99.9 por ciento de las personas —lo que excluye a los sociópatas y psicópatas— intenta subyugar sus emociones, bloqueando sus emociones. 
"Entonces, ¿por qué es diferente en la narración de historias? Las emociones siguen ahí. Las personas que tienen fácil acceso a ellas simplemente se quitan de su camino. Yo no me interpongo en mi camino. Llega y no lo cuestiono, ni me preocupo por ello, ni lo invoco. Solo me quito del camino".
SR: "Guau".
JM: "Porque sé que está ahí. Todos tuvimos infancia, nuestras penas, tristezas, problemas, deseos y sueños como los demás. Y en un buen guion —la mayor parte no son tan buenos— eso está hirviendo debajo, como una botella que agitaste durante 10 calles y simplemente le quitas la tapa y lo dejas salir".

¿Cómo se sienten respecto a los rumores de los premios? Se está hablando de ustedes dos para los Premios Oscar por sus actuaciones en este filme

SR: "Rumores, rumores, rumores. Sí, siempre es halagador escuchar cosas así. Pero al final del día, son solo rumores".
JM: (Sonríe y descarta la pregunta con un gesto de la mano) "Trabajando, trabajando".
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