En el marco de los Premios Platino se otorgaron los llamados “Premios del publico” en un evento previo a la ceremonia del sábado, y la serie Chespirito: Sin querer queriendo ganó el Premio Platino del Público a Mejor Miniserie o Serie Iberoamericana de ficción.
En entrevista con MILENIO, Pablo Cruz Guerrero habló sobre el fenómeno que representa el universo de Chespirito, el impacto internacional de la serie y cómo cambió su vida interpretar a Roberto Gómez Bolaños.
M2: Qué alegría, venimos justo de la ceremonia de premios del público y bueno, claramente…
PC: ¡Y nada más y nada menos que Chespirito sin querer queriendo ganando un premio, un reconocimiento del público a Mejor Serie Iberoamericana y estamos muy agradecidos obviamente!
M2: Más y nada menos. Claramente les fue bien. Oye, qué adecuado y qué correcto, porque el público es el que hizo a Chespirito ser lo que verdaderamente…
PC: El fenómeno que es hoy. Hace 50 años que se estaba estrenando este contenido y hace 50 años lograban una audiencia de 350 millones de espectadores semanales. Eso yo no he escuchado ninguna serie hoy en día que tenga los mismos números. Entonces, es una razón más para reconocer, alabar, aplaudir, sorprendernos con el fenómeno que sigue siendo hoy el contenido que dejaron como un gran legado.
M2: Y tú ya lo viviste siendo parte de esta serie y haciendo el tour de prensa alrededor del mundo, lo que esto significa más allá de nuestras fronteras. ¿Qué has descubierto este año al respecto? Porque sí es impresionante.
PC: Tal vez no es como un descubrimiento, no es algo que no supiera, pero me ha sorprendido la magnitud que tuvo este proyecto. Antes de este proyecto había ciertas cosas que había hecho, algunos otros personajes, y la gente me decía en la calle: “Tú de algún lado te conozco”, o “te vi en tal serie”. Pero el gran salto de esta serie es: “Hola, Pablo”, y ya se saben el nombre. “Oye Pablo, hiciste la serie de Chespirito”.
De alguna manera tengo que aceptar que es haberme colgado, afortunadamente, de una manera muy afortunada, del gran éxito de ese fenómeno que ya estaba en los corazones de la gente.
M2: Definitivamente se cumplió, al grado de que conectaron generaciones, porque todos tuvimos nuestra propia experiencia con los personajes. Particularmente porque hay toda una generación que lo vivió como una serie animada, obviamente existimos quienes el peor castigo que nos podían hacer es decirnos: “No pueden ver la tele lunes en la noche”.
PC: Que se estrenaba capítulo por capítulo.
M2: ¿Cuál fue tu experiencia original con los personajes de Chespirito de niño?
PC: De niño no tenía yo conexión con esto. Me acuerdo que cuando yo estaba en tercero de primaria, mi compañero de banca hizo “pi, pi, pi, pi” y le dije: “¿Qué es eso?” Y me dijo: “Pues estoy llorando como el Chavo”. Y yo: “¿Cuál Chavo?”.
Ese es el primer recuerdo que tengo de que esto ya estaba inmerso en nuestra cultura, en nuestra idiosincrasia.
No es hasta mis 30 que ya me meto a hacer la investigación de quién era este hombre, qué representó y qué representó para la televisión latinoamericana.
M2: ¿A ti qué te gustaría ver que pudiera pasar con los personajes si fueran a volver después de esta serie?
PC: Creo que seguir una segunda temporada de la misma naturaleza de conflictos personales, laborales y contractuales… eso ya lo vio la gente. Creo que sería interesante seguir explotando la propiedad intelectual para contar otro tipo de historias que fueran nuevas, originales, pero manteniendo la esencia del producto original. ¿O qué pasa si lleváramos al cine una nueva historia original del Chapulín Colorado o de algo así?
M2: Hace exactamente un año en los Platino todavía no podías hablar del proyecto. Ahora que no solamente lo puedes decir, ya lo compartiste con el mundo. ¿Qué se siente?
PC: Se siente muy bonito, se siente como que hay algo de mí que es más grande que yo. Hay algo que es un componente de mi ser que no existía hace tres años y que gracias a la profesión y a la vida laboral se me adjuntó. Es lo que ha tenido la oportunidad de viajar y conectar con la gente y así se siente, difícil de explicar.