El 28 de septiembre de 2019 no era un día cualquiera para la familia de Marysol Sosa. La casa estaba llena de amigos, abrazos y pastel por el primer cumpleaños de su hija Elena.
Sin embargo, en cuestión de minutos, la celebración quedó opacada por una noticia que cambiaría el rumbo de esa jornada y de los días siguientes: la muerte de José José.
En entrevista para el podcast de Melo Montoya, la hija mayor de José José compartió cómo ese momento, que debía estar marcado por la alegría, quedó atravesado por el dolor. Mientras festejaban, su hermano se acercó con el teléfono en la mano y el rostro desencajado. Marysol recordó con precisión el instante en que la burbuja se rompió:
“Justo mi hija Elena cumple un añito. Ella nació el 30 de septiembre del 18. Entonces, el mero 29 de septiembre del 19 (José José murió el 28 de septiembre de 2019), estábamos festejándola a ella (...) ante nuestra comunidad, nuestros amigos”.
La escena se interrumpió cuando su hermano, José Joel, le dio la noticia que nadie esperaba escuchar en medio de un cumpleaños infantil:
“Mary, me acaba de hablar Sara (su hermana menor), que papá falleció”.
A partir de ese momento comenzó una etapa de desconcierto. Marysol explicó que intentaron comunicarse con su media hermana, Sara Sosa, para entender qué había ocurrido y dónde se encontraba su padre. La conversación, según su relato, fue confusa y cargada de tensión. La falta de claridad solo aumentó la angustia de la familia.
“Le marcamos a Sara, a decirle: ‘A ver, pues qué onda, ¿no? ¿Qué pasó?’. Entonces ella en un drama... extraño porque entre el... Nada más me decía: ‘Ya, ya se murió y ya se murió y ya se murió’. Y le digo: ‘Ok, mi amor, pero ¿en dónde estás?’”.
De acuerdo con Marysol, Sara indicó que estaba en el Homestead Hospital, en Florida. Sin embargo, tras ese primer contacto, la comunicación se cortó por completo. La incertidumbre no solo era emocional; también era práctica. No sabían qué estaba pasando ni cómo proceder.
“Nunca jamás volvió a contestar, porque, pues, nunca jamás volvió a contestar”.
Con esa información limitada, Marysol y su hermano José Joel viajaron a Miami. A su llegada, buscaron apoyo en el Consulado de México para intentar localizar el cuerpo del intérprete de “El Triste”. Lo que siguió fue un recorrido lleno de trabas administrativas y respuestas que no cuadraban con la gravedad del momento.
Al acudir a una funeraria, la sorpresa fue mayúscula. Marysol relató que nadie parecía tener registro del cantante. La incredulidad se mezcló con la desesperación cuando les respondieron:
“Llego yo a la funeraria y me dicen: ‘¿Quién es usted? Perdón, ¿quién se murió? ¿Cómo dice que se llama? No lo tengo aquí registrado en la lista, señora’”.
La búsqueda continuó en el hospital, donde la situación se volvió aún más tensa. Según su testimonio, la presencia policial marcó un momento particularmente desconcertante para la familia, que solo buscaba información y la posibilidad de despedirse.
“Todos en el hospital así... No sé, demasiado extraño. Más que nada cuando, cuando nos agarra la policía y nos saca del hospital”.
Los días siguientes se vivieron con ansiedad acumulada. Marysol explicó que no pudieron ver el cuerpo de su padre inmediatamente después del fallecimiento. El tiempo se volvió una carga adicional en medio del duelo.
“De que falleció a que viste el cuerpo, cinco días. Literal”.
La razón, según afirmó, fue que no existía autorización para que ella y su hermano pudieran acceder. Esa negativa profundizó la sensación de exclusión en un momento íntimo y definitivo.
“No me lo quisieron enseñar porque no tenían autorizado enseñárnoslo porque había dicho mi media hermana que no, que nosotros no lo podíamos ver”.
Finalmente, el encuentro ocurrió. No fue sencillo ni rápido, pero llegó. Marysol describió ese instante como profundamente espiritual, una despedida en la que buscó fortaleza a través de la fe.
“Me puse a orar en voz alta (...) Me puse a orar, finalmente”.
El relato de Marysol Sosa no solo revive el día en que murió José José, “El Príncipe de la Canción”, sino que deja al descubierto la complejidad familiar y los obstáculos que enfrentaron en territorio estadounidense. Lo que empezó como una fiesta infantil terminó convertido en una jornada que marcó para siempre la memoria de una hija que, en medio del caos, buscaba algo básico: despedirse de su padre.
JCM