En una revelación devastadora, la escritora y ex actriz infantil Mara Wilson, conocida por su papel de Matilda, denunció que su imagen, especialmente de cuando era niña, ha sido utilizada durante años para crear material de abuso sexual infantil (CSAM) mediante manipulaciones digitales.
La ex protagonista exigió leyes más severas contra la creación y difusión de este tipo de contenido, advirtiendo que el avance de la inteligencia artificial ha agravado una problemática que lleva décadas ocurriendo en silencio en un reciente articulo de The Guardian.
Wilson, quien alcanzó la fama mundial en los años 90 con películas como Matilda y Miracle on 34th Street, explicó que su caso no es aislado ni reciente, pero que hoy enfrenta una amenaza mucho mayor debido a la facilidad con la que la tecnología permite generar imágenes hiperrealistas y falsas de menores.
Un ataque a su infancia que comenzó mucho antes de la inteligencia artificial
La autora reveló que el uso indebido de su imagen comenzó cuando aún era menor de edad, incluso antes de llegar a la secundaria. Mucho antes del auge de la IA, fotografías suyas fueron manipuladas digitalmente y difundidas en espacios dedicados a fetiches sexuales, una experiencia que marcó profundamente su relación con la fama.
Wilson relató que llegó a recibir mensajes y cartas perturbadoras de hombres adultos:
"Fue una experiencia dolorosa y violenta; una pesadilla viviente que esperaba que ningún otro niño tuviera que vivir."
Además menciona que se preocupaba o pensaba constantemente sobre otros niños que crecieron en la pantalla:
"De adulta, me preocupaban los otros niños que habían seguido mis pasos. ¿Les pasaba algo similar a las estrellas de Disney, al elenco de Stranger Things, a los preadolescentes que bailaban en TikTok y sonreían en los canales de YouTube de vloggers familiares? No estaba segura de querer saber la respuesta."
La IA generativa amplificó un problema que ya existía. Aunque el abuso digital no es nuevo, Wilson advirtió que la llegada de la inteligencia artificial generativa ha hecho que estas prácticas se multipliquen con una rapidez y realismo alarmantes, algo que se ha hecho más contundente al día de hoy con la reciente toma de acción contra la IA Grok.
Mara explicó, cualquier imagen inocente de un niño puede ser transformada en segundos en contenido sexualizado falso, difícil de rastrear y aún más complicado de eliminar de internet.
“Es una violación de mi pasado y de mi seguridad actual. Ver cómo usan tu cara de cuando tenías ocho años para algo tan abyecto es una experiencia que no le deseo a nadie”, escribió Wilson, señalando que el daño psicológico persiste incluso cuando el contenido es “falso”.
Además, explico que mientras hacia rodaje cuando era una niña nunca tuvo que pasar por algo desagradable sino que todo lo fue cuando se volvió "la única forma en que el mundo del espectáculo me puso en peligro fue exponiéndome al público":
"De los cinco a los trece años, fui actor infantil. Y aunque últimamente hemos escuchado muchas historias de terror sobre los abusos que sufrieron los niños actores tras bambalinas, siempre me sentí seguro mientras rodaba. Los sets de rodaje eran espacios muy regulados donde la gente quería trabajar. Tuve padres que me apoyaban y estuve rodeado de directores, actores y profesores de estudio que comprendían y cuidaban a los niños."
Wilson explicó que en muchos países la legislación solo castiga este tipo de material si se demuestra que hubo abuso físico real durante su creación, dejando fuera el daño que implica el uso de la imagen de víctimas reales para fabricar contenido sexual infantil mediante IA.
¿Qué fue de Mara Wilson después de Matilda?
Tras alcanzar la fama mundial en los años 90, Mara Wilson decidió alejarse gradualmente de la actuación durante su adolescencia.
A diferencia de otras estrellas infantiles, optó por construir una carrera lejos de Hollywood, enfocándose en la escritura, el teatro independiente y la reflexión pública sobre la infancia en la industria del entretenimiento.
Con el paso de los años, Wilson se consolidó como escritora, ensayista y activista, publicando libros y columnas donde aborda temas como la salud mental, el feminismo, la cultura digital y los riesgos de la fama temprana.
Su voz ha ganado relevancia precisamente por hablar desde la experiencia, denunciando los vacíos estructurales que siguen dejando vulnerables a niñas y niños frente a la exposición mediática y tecnológica.
Wilson dejó claro que su lucha no es únicamente personal. Su objetivo, afirmó, es evitar que niñas y niños que hoy crecen frente a cámaras o redes sociales enfrenten en el futuro la misma vulneración de su identidad y su dignidad.