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La Coreañera revela que fue víctima de una secta japonesa y estuvo encerrada en el Ajusco: "Me sentía secuestrada"

La participante de La Granja VIP narró que ingresó al grupo buscando una beca, pero terminó aislada y sometida a extraños rituales.

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La Coreañera sorprendió a sus compañeros de La Granja VIP al revelar que durante una etapa de su vida fue víctima de una supuesta secta japonesa, la cual la mantuvo encerrada en una casa ubicada en el Ajusco, al sur de la Ciudad de México.

La creadora de contenido, cuyo nombre es Abigail Pak, compartió la experiencia durante los primeros días de convivencia en la segunda temporada del reality de TV Azteca.

De acuerdo con su testimonio, todo comenzó cuando encontró un programa que le ofrecía una beca y el pago de un vuelo para regresar a México. En ese momento, su intención era viajar a Puebla para tocar junto a una banda sinfónica, por lo que aceptó la propuesta sin investigar detalladamente sus condiciones.

¿Cómo terminó La Coreañera dentro de una secta?

La influencer explicó que había estudiado Lingüística y pensó que el programa funcionaba como una especie de servicio social relacionado con su formación académica. Sin embargo, al llegar descubrió que permanecería encerrada en una casa.

“¿Por qué acabas en una secta? Porque no investigué muy bien y yo necesitaba sacar una beca para regresar a México, porque me estaban invitando a tocar con una banda sinfónica”, relató.
“Encontré este programa que según era como, ya ni sé qué era, pero me pagaron el vuelo para poder regresarme a México. Como yo no había investigado bien, no sabía que me iban a encerrar”, agregó.

La Coreañera aseguró que la organización estaba relacionada con un hombre de origen japonés, a quien sus integrantes trataban como una figura de adoración. Como parte de sus actividades, las personas debían colocarse en círculo, tomarse de las manos y repetir las palabras reproducidas por una bocina.

“Era como una escuela que adoraba a este señor y daban clases. Ponían una bocina y todos en un círculo, agarrados de la mano, repitiendo el audio”, recordó.

Según su descripción, algunos mensajes eran reproducidos en idiomas que ella no comprendía, pero aparentemente incluían frases de veneración hacia el fundador.

“Decían algo como: ‘Bendito sea nuestro fundador’, de no sé qué, de no sé dónde. Yo me sentía horrible”, confesó.

La Coreañera asegura que se sentía secuestrada

Abigail Pak contó que no podía abandonar libremente la propiedad y que los responsables reaccionaban de manera agresiva cuando cuestionaba sus prácticas. Aunque conservaba su teléfono celular, se encontraba aislada de la vida social que ya tenía en México.

“Ellos como que me tenían ahí encerrada en la casa y cada que yo decía algo de: ‘Oigan, esto como que no me parece’, eran muy agresivos. Era súper raro”, señaló.

“Yo no podía salir. Ya tenía una vida social aquí en México, pero ellos me tenían encerrada. Me sentía secuestrada, pero con tu teléfono”, añadió.

La participante también afirmó que la organización cobraba dinero a las familias que inscribían a sus hijos, mientras que los trabajadores no recibían un salario. A cambio, únicamente les proporcionaban hospedaje.

Para La Coreañera, la forma en la que operaba el programa le hizo sospechar que podría tratarse de una red de explotación o tráfico de personas. No obstante, aclaró que esa fue su percepción al vivir dentro del lugar.

“Realmente parecía como una red de tráfico de personas para mí. Esa fue mi primera impresión”, expresó.

¿Cómo logró escapar La Coreañera?

La creadora de contenido explicó que finalmente fue auxiliada por una mujer que había tenido contacto previo con el programa. La señora pasó por ella en automóvil y, al verla asustada, intentó tranquilizarla.

“Yo, con mis maletas, me subí al carro. Cierra la puerta y me dice: ‘Yo soy normal. Conmigo puedes hacer lo que quieras. Si quieres ir a la oficina, si quieres salir...’. Yo ya podía respirar”, recordó.

La mujer habló con el responsable de la organización y se ofreció a cuidar de Abigail. Una vez fuera de la casa, le permitió recuperar su libertad y nunca la obligó a regresar a las instalaciones.

Con el tiempo, aquella persona terminó convirtiéndose en su madre adoptiva en México. La Coreañera considera que su intervención representó un verdadero rescate.

“Ella me dio tanta libertad que yo nunca regresé a esa oficina. Ya me zafé, me rescataron. Amo a mi familia mexicana”, concluyó.

La participante no reveló el nombre del programa, del supuesto fundador ni cuánto tiempo permaneció dentro de la organización. Tampoco mencionó si presentó alguna denuncia formal por lo sucedido.

jk

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Johan Kalet Segura Clemens
  • Johan Kalet Segura Clemens
  • Johan.Segura@milenio.com
  • Periodista de M2, especializado en espectáculos y entretenimiento. Escribo sobre cine, música, conciertos, series de televisión, reality shows y farándula mexicana.
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