El estacionamiento del Estadio Banorte se convirtió en una pista de baile para fans de la música electrónica donde músicos como Hardwell, Steve Angello y Sara Landry sincronizaron beats con juegos de luces y pirotecnia.
Desde la periferia del recinto se veía desfilar a los fans con sus outfits exóticos donde entre mallas, paliacates y chamarras predominaba el color negro con detalles neones. Entre la merch que se vendía afuera de las entradas predominaban variantes de lentes de sol, algunos con luces, aún más que las tradicionales playeras de las bandas, paliacates y hasta ponchos con el logo del festival.
La fiesta comenzaba desde antes de entrar, pues muchos grupos preferirían comer y beber afuera en la banqueta custodiada por policías que no impedían el consumo de bebidas alcohólicas en la zona.
En el interior, si bien predominaba la ventana de bebidas sobre alimentos que consistían en food trucks de comida rápida y algunas especialidades mexicanas, la atención de los presentes estaba centrada en los tres escenarios: el sencillo UMF Radio, el amplio Resistance, y el colosal Ultra Main Stage con sus particulares pantallas fragmentadas y el logo del festival en centro, mismo que estaba presente como esculturas en distintos puntos de la explanada.
Algunos fans descansaban sentados en el piso ya sea por cansancio o por guardar energía para su presentación más esperada. La mayoría bailó toda la noche, algunos sacudiendo las luces de su vestuario que podían estar en sus muñecas, las suelas de sus tenis, cinturones o colgando de distintos lugares.
Otros vestuarios resaltaban por su particularidad y pasos de baile como un monje, un hombre vestido de plátano o de personajes como Superman y Chun-Li de Street Fighter. Entre los asistentes también florecía el amor, pues era común ver a diversas parejas abrazadas y besándose además de bailando.
La zona VIP, más cercana a los escenarios, era un espacio visiblemente más cómodo a la zona general la cual se fue saturando conforme avanzaba la noche, haciendo imposible la circulación en determinados espacios.
Incluso entre los numerosos policías presentes había quienes no se resistían a moverse al ritmo de la música de turno y a sacar sus celulares para grabar los escenarios o tomarse selfies individuales y grupales.
Después de Maddix, el dueto Artbat hacía suyo el escenario principal con temas propios y mezclando canciones conocidas como “Somebody That I Used to Know” de Gotye, siempre con fuego o pirotecnia en cada Drop (Estallido o coro en electrónica).
A las 9:30, en el escenario Resistance se presentó klangkuenstler, nombre artístico del músico alemán Michael Korb y cuyo sonido se encontraba entre los más pesados del festival al grado de que los que no lo conocían se retiraron con una mano en sus oídos, su show visual y de luces tampoco era apto para personas fotosensibles.
Mientras tocaba turno de los headliners como Steve Angello (miembro de Swedish House Mafia), los presentes también podían disfrutar de las activaciones de marcas como Sushi Roll con sus photo opportunities, bebidas y juegos de Clamato y Schweppes o del propio Banorte anfitrión.
La fiesta se extendió hasta las 2 am y se retomará este domingo con artistas como Afrojack, Alesso y Subtronics.
OAGP