Hay algo que une a la mayoría de los espectáculos que vimos en 2015: nostalgia.
Volvimos a clásicos como “Star Wars”, “Jurassic Park”, “Mad Max”, “Carlitos y Snoopy”, “El Principito” y “Don Gato: el inicio de la pandilla”. Pero también a “Lo imperdonable”,“Simplemente María”, “Big Brother”, Flans, OV7, Kabah, “Annie”, “A cada quien su vida” y “La jaula de las locas”.
Ya fuera en cine, televisión, música o teatro, de lo que se trató, en este negocio, fue de revivir, de regresar y, de ser posible, de estirar al máximo todo lo que se pudiera.
Por eso fuimos de una séptima película de “Rápidos y furiosos” a transmisiones cada vez más largas de reality shows como “MasterChef México”.
Pasando, por supuesto, por álbumes cada vez recopilatorios como “Los dúos” de Juan Gabriel y por más fechas para más presentaciones como las de Emmanuel y Mijares en el Auditorio Nacional.
¿Qué se esconde atrás de todo esto? La crisis económica mundial.
Como los espectáculos son una industria que no quiere dejar de crecer y que debe aprovechar hasta el límite sus recursos, comenzando por sus archivos, no hubo empresa que no desempolvara lo mejor de su pasado.
Y como en tiempos de crisis lo que más buscan las audiencias es certeza, las multitudes se volcaron más sobre los temas que ya conocían que sobre lo nuevo.
Por eso funcionaron tan bien cintas como “Minions” y “Misión imposible: nación secreta” y series que llevan años en el mercado como “Game of Thrones” y “The Walking Dead”.
Además de discos como “Los Ángeles Azules con sinfónica” y las “Confidencias reales” de Alejandro Fernández, y de obras de teatro como “Los locos Addams” y “El Rey León”.
¿Qué tan grande no habrá estado la desesperación del público y de los espectáculos, en general, que en los últimos dos semestres se multiplicaron, como nunca, los contenidos sobre superhéroes?
Si no era “Avengers: la era de Ultrón” era “Ant-Man”. Si no era “Daredevil” era “Supergirl”. Si no era “The Flash” era “Jessica Jones”. Si no era “Los 4 fantásticos” era “El Chapulín Colorado animado”.
La cuestión es que fue un año difícil. Por un lado hubo poco dinero y, por el otro, más espectadores más desesperados por ver más contenidos en más ventanas.
Resultado: ajustes, de todo tipo, por todos lados.
En México salieron del aire desde “Noticias MVS con Carmen Aristegui” hasta “En familia con Chabelo” pasando por ene cantidad de programas.
En otras partes del mundo también salieron del aire programas como el de David Letterman, “Two and a Half Men”, “Glee” y “Mad Men”.
2015 fue un año voraz que obligó a muchos talentos a emigrar a otras plataformas para realizar proyectos como “Club de Cuervos”, “El Dandy” y “El Torito”.
Pero también para entregarse a foros como los de Teatro en Corto, Microteatro y El Vicio, para expresarse en las redes sociales y brillar en otros países.
Tenemos desde un Gael García Bernal participando en “Mozart in the Jungle” hasta una Patricia Reyes Spíndola destacando en “Fear The Walking Dead”.
Sin olvidar el trabajo de decenas de figuras que también han triunfado en la televisión, el teatro y las películas de otros países. Nada más con “Spectre” tenemos material para dar y regalar porque ahí está todo lo que le acabo de mencionar: la búsqueda de oportunidades, la figura del superhéroe, un clásico que se ha estirado hasta el límite por cuestiones de certeza y de finanzas y, lo mejor o lo peor de todo, la nostalgia.
¿Será posible que cambiemos esto para 2016? ¿Usted qué opina?