La gala de los BAFTA TV 2026, celebrada ayer 10 de mayo, quedará grabada no solo por sus ganadores, sino por el estallido de una controversia política que pone en jaque a la televisión británica. En medio del prolongado y devastador conflicto en la Franja de Gaza —agravado por las restricciones de Benjamin Netanyahu a la ayuda humanitaria y una hambruna inminente—, la Academia inglesa otorgó el premio a Mejor Programa de Asuntos de Actualidad a la producción más incómoda del año: Gaza: Doctors Under Attack (Gaza: Médicos bajo ataque).
La victoria de este documental ha desatado un escándalo sin precedentes que tiene como protagonista a la BBC. La trama detrás de cámaras es tan tensa como el filme mismo: la producción fue originalmente financiada por la cadena pública británica; sin embargo, tras ver el montaje final, los ejecutivos se negaron rotundamente a transmitirlo.
Bajo el argumento de supuestas dudas sobre la "imparcialidad" del relato, la BBC enlató el proyecto, un movimiento que los creadores y diversos sectores sociales calificaron de censura institucional para evitar represalias políticas. Fue finalmente Channel 4, el competidor directo, quien adquirió los derechos y se atrevió a emitir el material que hoy es considerado una obra maestra de la denuncia.
Gaza: Doctors Under Attack en los BAFTA 2026
El clímax de la noche ocurrió cuando el productor Ben de Pear subió al escenario para recoger la estatuilla. Ante una audiencia estupefacta, De Pear lanzó un dardo directo a los directivos de la cadena que los rechazó: preguntando ácidamente si, tras haber censurado el documental, la BBC también se encargaría de recortar su discurso de agradecimiento en la transmisión oficial de la gala.
¿De qué trata el documental Gaza: Doctors Under Attack?
No se limita a retratar el sufrimiento humano; va mucho más allá al presentar pruebas documentales de que los ataques a hospitales y centros de salud han sido deliberados y sistemáticos. Esta premisa ha generado una reacción furiosa de sectores pro-Israel, quienes acusan al filme de estar sesgado y de omitir el contexto sobre el presunto uso de túneles por parte de Hamas bajo infraestructuras civiles.
Mientras los críticos cuestionan la idoneidad de premiar un trabajo sobre un conflicto bélico que sigue activo y sangriento, los defensores de la cinta aseguran que el reconocimiento de la Academia es un escudo necesario para proteger a los periodistas y médicos que continúan en la zona de guerra.