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México necesita más inversión privada en la industria eléctrica

FT Mercados

La CFE requiere 100,000 mdd para la generación de electricidad en los próximos 14 años.
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México necesita abrir más espacio a la inversión privada en la industria eléctrica y dar luz verde a las subastas de energía limpia, que se cancelaron en febrero pasado, con el fin de atender la demanda creciente de energía, evitar apagones, como los registrados en semanas anteriores, y alcanzar la meta de la Ley de Transición Energética.

 La Asociación Mexicana de Energía estima que se requerirán inversiones por 100,000 millones de dólares (mdd) entre 2018 y 2032 para la generación, transmisión y distribución de energía en el país, es decir, casi 7 mdd en promedio al año.

Lo anterior con el objetivo de atender el crecimiento exponencial de la demanda energética. Según el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen), en la última década la industria eléctrica creció a una tasa anual promedio de 3%, una cifra superior a la observada en la economía nacional, de 2%.

 Para los próximos 14 años se prevé que la demanda aumente 3.2% en promedio anual, aunque con picos de de 3.9% en algunas regiones del país un dinamismo también superior al de la economía nacional.

 “La CFE no será capaz de atender todas estas necesidades de la población e industria, por lo que se requieren más inversiones de la iniciativa privada y retomar las subastas de energías limpias”, dice Ramses Pech, socio de Caraiva y Asociados.

 El especialista advirtió que los requerimientos del consumidor y del sector industrial cada vez serán mayores, a medida que la economía crezca, lo que obliga a generar más energía, tanto sustentable como no renovable. Es un hecho que México debe continuar con la estrategia de tener más energía limpia, como solar y eólica, pero también debe contar con más plantas de generación de electricidad a base de gas natural.

“El problema es que la CFE ahora está como Pemex, no tiene dinero para hacer frente a los requerimientos que ya tenemos y los que vienen, de ahí la importancia de que el sector privado tenga más participación y trabajen de forma conjunta”, dice el especialista. 

Los apagones que se registraron hace unas semanas en la región sur del país son, en parte, consecuencia de la necesidad de más infraestructura en este sector, lo que refleja la necesidad de más inversiones, señala Jesús Arciniega, investigador de la UNAM.

 De acuerdo con Pech, para generar un megawatt (MW) en el mercado se necesitan 2.5 mdd, sin importar el tipo de tecnología de la planta. “En los próximos 15 años, hay más de 20,000 MW que instalar en el mercado eléctrico, algo que la CFE no puede hacer sola”, agrega.

Se debe subir el switch

 Pese al exhorto de la cúpula empresarial de no hacerlo, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) canceló en febrero pasado la cuarta subasta eléctrica, la cual permitiría tanto a privados como a la CFE comprar electricidad limpia por medio de contratos de largo plazo. 

De acuerdo con las expectativas, esta subasta generaría un incremento de 5% en la capacidad actual de generación en México, equivalente a 3.8 gigawatts (GW), con una inversión estimada de 4,000 mdd.

 Esta decisión es un hecho negativo para el perfil crediticio del sector en México y agrega dudas sobre el compromiso del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de facilitar inversiones privadas en los proyectos energéticos, sentencia la calificadora Moody’s. 

“La cancelación es negativa para el sector eléctrico de México, porque plantea dudas sobre el compromiso del país con la inversión en energías renovables”, menciona la calificadora. En un comentario especial, Moody’s señala que la decisión de la Secretaría de Energía (Sener), que se dio el 31 de enero, coincide con el plan de la nueva administración para aumentar su dependencia de la generación convencional, incluidos el gas natural doméstico y la energía hidroeléctrica. 

Al respecto, Pech menciona que la cancelación de la subasta pone en riesgo la meta del gobierno federal para que 35% de la energía sea renovable en México en 2024. 

Bajo las condiciones actuales, considerando las tres subastas que ya se realizaron, es probable que el desafío se cumpla, pero si la demanda crece más de lo esperado, menciona el especialista, los riesgos serán mayores. Entre 2015 y 2018 en México se realizaron tres subastas de energía limpia de largo plazo, a través de las cuales se lograron precios más competitivos y una inversión total de 9,100 mdd.

 La primera concluyó el 30 de marzo de 2016, y logró asignar 84.9% de la energía solicitada por la CFE, en calidad de suministrador de servicios básicos. Los proyectos ganadores representan una inversión de 2,600 mdd realizada por 11 empresas de Canadá, China, España, Estados Unidos (EU), Francia, Italia y México.

 La segunda subasta finalizó el 28 de septiembre de 2016, con la asignación de 83.8% de la energía. Los proyectos representan una inversión de 4,100 mdd, asignados a 23 empresas de China, EU, España, Francia, Italia, México, Portugal y Reino Unido.

En la tercera subasta, que concluyó el 22 de noviembre de 2017, se logró la asignación de 90.2% de energía. Los 16 proyectos ganadores representan una inversión estimada de 2,400 mdd, proveniente de México, España, Francia, Italia, Canadá, EU, China y Japón.

 “De acuerdo con los fallos emitidos en las tres primeras subastas de largo plazo, iniciarán operación 66 nuevas centrales de generación eléctrica a partir de fuentes de energía solar, eólica y geotérmica, mismas que adicionarán siete gigawatts de capacidad eléctrica en 18 estados”, señala el Prodesen.

Da luz a la economía

 La energía eléctrica es un insumo primario para la realización de las actividades productivas, de transformación y servicios en todo el país. Su aportación es una de las más relevantes para la economía, pues tan solo en la última década contribuyó con 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y 3.6% de la actividad industrial. 

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) del país se compone de cuatro elementos: el Sistema Interconectado Nacional, que constituye la gran red eléctrica del país; el Sistema Eléctrico Baja California; el Sistema Eléctrico Baja California Sur y el Sistema Eléctrico Mulegé. Su capacidad instalada en 2017 (último dato disponible) fue de 75,685 MW, 3% más que en 2016. De esta cifra, 70.5% corresponde a centrales eléctricas convencionales y 29.5%, a tecnologías limpias. 

En materia de obtención de electricidad, México está en el sitio 92 de 190 economías, según reporta Doing Business 2018, publicado por el Banco Mundial.

 El país escaló seis posiciones respecto del reporte de 2017, lo cual indica una mejora que permitió superar a Argentina en el ranking; no obstante, aún está debajo de países como Colombia, Perú, Uruguay y Brasil.

 Estos dos últimos se ubicaron entre los primeros 50 países con mayor competitividad, destaca el Prodesen. Para mejorar en el tema, la tarea primordial es más inversión privada, dice Pech y asegura que sí existe interés de los inversionistas en participar en el sector, sobre todo en el de fuentes no renovables, porque hay “mucho” mercado potencial.

 “La cancelación de las subastas causó incertidumbre entre los inversionistas, pero aún están dispuestos a participar, porque saben que es un segmento muy atractivo”, dice el especialista de energía.





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