A Maximiliano Villegas la paternidad le cayó de sorpresa. Conoció a María un miércoles, cenaron el siguiente domingo y se mudaron juntos el martes. El embarazo llegó a los cuatro meses, y este año cumplen nueve como familia. “No puedo decir que soy el mejor padre, pero entregado, dedicado y decidido a disfrutar cada momento con mis hijos, eso sí”, dice.
El conductor de televisión asegura que con la llegada de sus hijos “conocí el verdadero amor. Sé que suena a cliché, pero es lo más maravilloso que te puede regalar la vida, la responsabilidad más grande y la experiencia más íntima”.
Maximiliano quiere ser un buen padre y asume con naturalidad que es un trabajo que se aprende sobre la marcha.“Esa frase de ‘porque soy tu padre’ no va conmigo, sé que puedo equivocarme y que más me vale aprender de eso”, sin embargo, agrega, “también sé que soy el adulto y a veces debo tomar decisiones complicadas, me toca, así que trato de balancear todo con la cabeza y el corazón”.
Villegas también es empresario, de modo que en los tiempos sin covid-19 sus actividades solían tenerlo lejos de casa largas jornadas; también viajaba y atendía proyectos que lo mantenían demasiado ocupado. “Los fines de semana eran todos para mi esposa y mis hijos, pero hoy me he dado cuenta que extrañaba cosas que nunca hicimos”, añade.
¿Suena raro? Por supuesto. Maximiliano atesora entre sus memorias las comidas en familia: “cuando era niño todos los días nos reuníamos para comer y me di cuenta que con María y mis hijos no lo hacíamos tan frecuentemente. Ahora desayunamos y comemos juntos, disfrutamos mucho esos momentos en la terraza… Cuando esto acabe procuraré venir a comer a casa”.

Un respiro para reflexionar
El confinamiento“nos agarró en curva. Vivimos en un departamento, así que la terraza se ha convertido en bosque, en castillo, en mar… eso me hace sufrir, que mis hijos no puedan disfrutar todo lo bello que hay afuera, pisar el pasto, trepar a un árbol, irse en un avión...”, platica, pero está convencido que una vez que termine, “saldremos fortalecidos como familia”.
También ha tenido tiempo de reflexionar sobre el futuro. “He pensado mucho dónde quiero estar con mi familia en un año. Si llega otra cuarentena, quiero que nos atrape en una casa en el bosque”.
Este Día del Padre, Max no quiere regalos y mucho menos salir a comer. “Estoy feliz porque la cuarentena es terrible afuera, pero aquí adentro, en casa, el mundo se detuvo y lo he disfrutado mucho”
srgs