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Segundo debate: insultos se imponen a propuestas

Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, quienes más vituperios intercambiaron; coindicen los cuatro aspirantes a la Presidencia en al menos duplicar el salario mínimo.
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Los candidatos presidenciales Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, y José Antonio Meade privilegiaron anoche en su segundo debate el intercambio de adjetivos y descalificaciones por encima de las propuestas.

El independiente Jaime Rodríguez cuestionó repetidamente la confrontación entre sus adversarios e incluso pidió a López Obrador darle sendos abrazos a Anaya y a Meade. Al final, los cuatro aspirantes sí coincidieron en un planteamiento: al menos duplicar el salario mínimo.

En un formato inédito, con la participación de ciudadanos que formularon preguntas directas a los aspirantes presidenciales, el debate tuvo una duración de dos horas, es decir cerca de 25 minutos más de lo previsto originalmente por el Instituto Nacional Electoral (INE).

Los respectivos candidatos de las coaliciones Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), Por México al Frente (PAN-PRD-MC) y Todos por México (PRI-PVEM-Panal) protagonizaron un encontronazo cuando, a propósito de sus planteamientos sobre las deportaciones de migrantes, Meade llamó cínico a Anaya por haber enviado a su familia a vivir en Atlanta, sin preocuparse de la situación de los connacionales en Estados Unidos.

—Peor que los engaños es la hipocresía; Meade se fue a estudiar a Estados Unidos pagado por el gobierno mexicano y lo que no dice López Obrador es que su hijo estuvo estudiando en España; los dos son unos hipócritas- reviró Anaya.

—Es Ricky Riquín Canallín... no tiene nada que ver lo de mi hijo con el que tú hayas mantenido a tu familia en Atlanta —respondió a su vez López Obrador.

Aun cuando el tabasqueño aseguró al comienzo del debate que no caería en “provocaciones”, finalmente viró su estrategia y contestó los señalamientos reiterados en su contra.

Durante la primera parte del encuentro en la Universidad Autónoma de Baja California en Tijuana, Anaya se acercó a López Obrador para encararlo y afirmar que la inversión se desplomó en la Ciudad de México durante su gestión como jefe de gobierno.

—Voy a cuidar mi cartera —dijo AMLO ante la cercanía de su adversario.

El queretano ignoró el comentario y exigió al abanderado la alianza Morena-PT-PES explicar por qué la inversión como capital fijo cayó durante su mandato en el entonces Distrito Federal.

Posteriormente, al hacer uso de su réplica, López Obrador arremetió contra Anaya y éste reviró de inmediato.

—Cuando fui jefe de Gobierno fue cuando más inversión extrajera directa llegó a la ciudad, 37 mil millones de dólares. Nunca en la historia de Ciudad de México había llegado tanta inversión extranjera y a las pruebas me remito, porque tú estás acostumbrado a mentir. Acabas de decir que escribiste un libro, ¿y sabes cómo se llama tu libro? Las mentiras de Anaya, y ya con esto es otro capítulo también para este libro: ¡mentiroso, farsante!

—Aquí el farsante es Andrés Manuel López Obrador, él está acostumbrado a que la gente no le responda, porque es profundamente autoritario.

Más tarde, los dos candidatos se enfrascaron en un nuevo intercambio de adjetivos, cuando Anaya descalificó y llamó “disparate” la propuesta de López Obrador para modernizar las vías férreas en el Istmo de Tehuantepec y crear un corredor de transportación de contenedores.

“Demagogo, canallita”, respondió López Obrador, y afirmó que tanto Anaya como Meade representan a la “mafia del poder”, y a los dos los vencerá en las urnas.

Todos contra Trump

Con matices, los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República ofrecieron una actitud de firmeza para exigir respeto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e incluso Jaime Rodríguez se refirió a la eventual expropiación de Banamex como un elemento de negociación frente a Washington.

López Obrador señaló que, en caso de ganar las elecciones presidenciales, hará frente a Trump con la fuerza de la autoridad moral y la soberanía para hacerlo entrar en razón.

“Con autoridad moral, con soberanía. Trump va a tener que aprender a respetarnos”, dijo.

No obstante, insistió en que la mejor política exterior es la política interior, y si Estados Unidos amenaza con construir muros o perseguir a nuestros paisanos, lo que se debe hacer es fortalecer economía para que no haya necesidad de emigrar.

Anaya cuestionó a su vez al gobierno de Enrique Peña Nieto por invitar al entonces candidato presidencial Donald Trump a la residencia oficial de Los Pinos, a pesar de los reiterados insultos a México y a los mexicanos.

“En política no hay errores, sino un error y este tiene sus consecuencias; fue una humillación al pueblo de México recibir a Trump con alfombra roja”, señaló, y se comprometió a confrontarlo con firmeza.

En su turno, Meade defendió la invitación de Peña Nieto a Trump, a juzgar por los resultados, y descalificó la pretensión de anteponer la “bravuconería” a la diplomacia ante la unión americana.

“El valor se acredita de frente, que el día que México tenga miedo de hablar con un contrincante, de hablar con un adversario, de hablar con alguien que lo amenaza sin dar la cara, decirle cuáles son los límites, cuáles son las líneas rojas, qué no estamos dispuestos a transigir, y si después de eso esas líneas rojas se han respetado, quiere decir que la diplomacia funcionó, no la bravuconería, no esconderse atrás de la frontera para insultar”, indicó.

Rodríguez desestimó la capacidad de López Obrador, Anaya y Meade para hacer frente a Trump, y remarcó que él no tiene un plan b respecto al Tratado de Libre Comercio, sino en cualquier caso firmeza para negociar el acuerdo no solo con aspectos comerciales, sino de manera integral.

“En el Tratado de Libre Comercio del pasado se negoció comercialmente todo y no estaba metido ahí ni el petróleo, ni los bancos”, agregó.

—¿Usted los pondría, digamos en una renegociación, en una segunda fase de la renegociación del tratado? —le inquirió la moderadora Yuriria Sierra.

—Claro, lo que pasa es que tenemos en una condición, ¿qué tal si recuperamos Banamex y se los entregamos? —dijo.

—¿Dígame si me está diciendo que estaría dispuesto a expropiar un banco? —insistió la periodista.

—Banamex —respondió El Bronco.

—¿Usted estaría dispuesto?

—Claro, si los gringos siguen con esa dureza, tenemos que regresarle a México muchas cosas y no entregarnos, lo dije al principio; tenemos que destetarnos ya de los estadunidenses y poder hablar de igual a igual.

Estoy al 100: AMLO

Meade puso nuevamente en entredicho la calidad moral de Nestora Salgado, candidata de Morena al Senado, y presunta responsable de secuestro como comandante de policías comunitarias.

“Nestora Salgado va a ser senadora plurinominal por Morena, una secuestradora que está libre por una falla en la policía; esto, Andrés Manuel, queda en tu conciencia”, recriminó.

Meade leyó el fragmento de una presunta conversación entre Salgado y una de sus víctimas: “Soy la comandante Nestora Salgado y solo le llamo para decirle que, a cambio de la libertad de su hija, me tiene que entregar la cantidad de cinco mil pesos; así es que ya sabe, cuando tenga esa cantidad me la entrega y yo le entrego a su hija”.

AMLO salió asimismo al paso de las versiones sobre el supuesto deterioro de su estado de salud y respondió así a Meade, quien señaló que el tabasqueño se atiende con un médico “que no lo tiene ni Obama”.

“Yo soy el de más edad de los candidatos, pero también el de más experiencia y estoy muy bien de salud, porque ya ahora quieren enfermarme. Estoy al 100, estoy muy bien y aunque se unan les voy a ganar a los representantes de la mafia del poder para que las cosas de verdad cambien en el país”, expresó.

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