Cuatro series bastaron para que Juan Ortega se adueñara de la plaza Nuevo Progreso la tarde de este domingo; cuatro series en las que acarició el toreo arrancando los olés profundos de los cinco mil aficionados.
Inició con torería ligando pases pegado a tablas, para después llevar con elegancia del tercio a los medios, al toro de Los Encinos, intercalando derechazos, pases de la firma y del desdén, para ya en los medios hilvanar derechazos tan lentos que parecían no acabar.
Se vio a un Juan Ortega, entregado, contento como presagiando lo que sería la tarde, tan seguro que brindó este toro a otro grande del toreo, al maestro César Rincón.
Después del arranque mencionado, continúo su faena con pulcritud y temple, un trasteo sin desperdicio que lamentablemente no coronó con el acero, perdiendo así las orejas, pero no la entrega del público que lo premió con emotiva vuelta al ruedo.
Con su segundo, que regateaba las embestidas y tenía mayor debilidad, aprovechó los pases que tenía y como mató de tres cuartos de acero fue premiado con una oreja.
Complicaciones para Silveti y San Román
Diego Silveti, recibió al abre plaza con verónicas ajustadas y continuó con chicuelinas que se le jalearon, con la muleta toreó a media altura tratando de evitar que su enemigo rodara por la arena, pinchó y todo quedó en una salida al tercio.
Con el soso corrido en cuarto lugar, realizó un trasteo largo e infructuoso escuchando reproches de los asistentes.
No fue la tarde de Diego San Román, su primer toro resultó complicado y nunca pudo hacerse de él. Mientras tanto con el cierraplaza tuvo que abreviar porque se partió un pitón al rematar en el burladero.
Los toros de Los Encinos cumplieron en presencia, pero resultaron en términos generales débiles y sosos.
OV