Cinco minutos, eso bastó para que Tatiana Calderón, de nueve años en ese entonces, entendiera que había encontrado aquello a lo que quería dedicarle su vida, el automovilismo.
La colombiana se subió por primera vez a un kart sin saber demasiado sobre el automovilismo. No sabía cómo funcionaban las categorías, cómo se construía una carrera profesional ni qué tendría que hacer para llegar lejos.
Pero sí supo algo. ¡Quería ser piloto! “Después de ese turno de cinco minutos yo quería llegar muy alto en el automovilismo. Había encontrado mi pasión, mi amor a primera vista”, recuerda.
El problema no era descubrir lo que quería. Era convencer a los demás de que una niña de nueve años podía conseguirlo. “Era costoso convencer a mi entorno de que una niña de Colombia de nueve años quiere ser piloto, porque para uno parece imposible de realizar”.
Treinta y tres años después, aquella idea que entonces parecía improbable la llevó a competir en escenarios internacionales, a compartir pista con nombres como Juan Pablo Montoya y a convertirse ella misma en una referencia para las nuevas generaciones.
Ahora, Tatiana Calderón será una de las figuras que acompañarán el desembarco del GT Challenge de las Américas en México, campeonato en el que compite con NACent Racing y que tendrá su primera fecha mexicana el 3 y 4 de octubre en el Autódromo Internacional Miguel E. Abed, en Amozoc, Puebla.
La piloto colombiana Tatiana Calderon habló sobre el GT Challenge que está próximo a llegar a Puebla; confía en que se impulse la participación de más niñas y mujeres en roles del automovilismo latinoamericano
— La Afición (@laaficion) September 8, 2026
???? @OlgaHirata https://t.co/Hsf7uOlrH7 pic.twitter.com/kcEb6fRxl9
Y quizá lo más interesante de su llegada no esté solamente en lo que pueda hacer sobre el asfalto. Está en lo que representa.
Aprender a vivir con el riesgo
Hay una parte de la historia de un piloto que pocas veces aparece en las fotografías: el miedo. Calderón no niega su existencia. Lo transformó. “Me di cuenta de lo peligroso que puede ser. No es como miedo, sino respeto por lo que hago”.
La diferencia parece pequeña, pero no lo es. Porque a 300 kilómetros por hora no existe demasiado margen para la duda.
En 2019, Calderón perdió a un compañero de equipo en un accidente. Anthonie Hubert, joven piloto de 22 años, falleció después de chocarse con el ecuatoriano-estadunidense Juan Manuel Correa. El francés se accidentó con las barreras de seguridad y recibió el fuerte impacto en en el circuito belga de Spa-Francorchamps.
Aquella experiencia modificó su percepción del riesgo y le recordó, de la manera más brutal, que la vida puede cambiar en un instante. “En un minuto estoy aquí y al siguiente no”.
Desde entonces, la velocidad no significa para ella ignorar el peligro, sino aprender a convivir con él.
“Disfruto este deporte y no tengo miedo al hecho de ir a 300 kilómetros por hora. Para mí es mi happy place”.
Y después de haber conocido de cerca la parte más oscura del automovilismo, esa frase adquiere otro significado.
No es inconsciencia. Es respeto. Es saber exactamente qué está en juego y, aun así, decidir volver a subirse al auto.
La carrera también se corre en la cabeza
Antes de que se enciendan los motores, Calderón ya corrió la carrera varias veces. Repasa el plan, visualiza lo que tendrá que hacer y confía en la preparación.
Porque, para ella, la mejor conducción llega precisamente cuando deja de pensar demasiado.
“Yo siento que cuando uno mejor conduce es cuando menos piensa, cuando te sale todo ya más natural”.
Esa naturalidad, sin embargo, no aparece por arte de magia. Se construye antes.
“Es tan importante la preparación para que en ese momento, cuando se van a apagar las luces, estoy viviendo ese momento, sé cuál es mi plan, sé qué tengo que hacer y sé que tengo la capacidad para hacerlo”.
Es su manera de administrar la presión. Prepararse hasta conseguir que, cuando llegue el momento, no tenga que preguntarse si puede hacerlo.
Simplemente hacerlo. “En el momento de la competencia puedes simplemente ser tú misma”.
La mujer que dejó de ser espectadora para convertirse en referente
Calderón sabe que su carrera ocurre en un territorio donde durante décadas las miradas estuvieron dirigidas principalmente hacia los hombres. Pero tampoco pretende convertir su historia en una guerra de sexos.
Su discurso pasa por algo más elemental: tener la oportunidad de demostrar capacidades. “Históricamente los deportes y muchos otros ámbitos de la vida han sido dominados por los hombres, pero la mujer tiene mucho que decir, mucho que dar y mostrar sus aptitudes”.
Y ahí encuentra uno de sus principales motivos para continuar. No solamente competir. Abrir espacio. “Creo que el hecho de tener esa oportunidad de mostrar sus aptitudes es algo por lo que luchamos en muchos ámbitos”.
Para ella, el cambio también pasa por las propias mujeres. Por acompañarse, apoyarse y crear mejores condiciones para las siguientes. Porque Calderón ya no corre solamente por ella. Ahora hay niñas observándola.
“Uno no está corriendo por un propósito, sino por algo mucho más grande”. Tal vez ese sea el punto en el que su carrera adquirió otra dimensión.
Tatiana cuenta que nunca imaginó que pudiera convertirse en una figura de inspiración para otras niñas. Hoy recibe mensajes de jóvenes y de padres que la siguen en redes sociales. Niñas que quieren conocerla, que quieren saber cómo llegó hasta ahí.
Y entonces aquella niña que alguna vez necesitó convencer a los adultos de que su sueño era posible se convirtió en la adulta que puede decirle a otra niña que sí lo es. “No creí que iba a ser un diferencial para uno”.
Pero lo es y ella lo entiende. “Te das cuenta que puedes ser esa inspiración para muchas niñas que te ven por redes sociales, sus padres que te escriben, que te animan”.
Por eso su carrera dejó de ser exclusivamente personal. “Uno no está corriendo por un propósito, sino por algo mucho más grande: cambiar percepciones en este deporte y ojalá hacerlo más asequible para todos los latinos”.
Es una declaración particularmente poderosa viniendo de una mujer que hace tres décadas comenzó con cinco minutos en un kart.
México, una carrera especial
La llegada del GT Challenge a México encuentra a Calderón especialmente motivada.
La colombiana reconoce que en este país ha vivido algunos de los mejores momentos de su carrera y asegura que siempre se ha sentido recibida como si fuera mexicana.
“Siempre me han tratado como si fuera mexicana”. Ahora tendrá la oportunidad de competir frente a ese público. “Estoy muy contenta de venir a competir en México”.
La piloto colombiana Tatiana Calderon habló sobre el GT Challenge que está próximo a llegar a Puebla; confía en que se impulse la participación de más niñas y mujeres en roles del automovilismo latinoamericano
— La Afición (@laaficion) September 8, 2026
???? @OlgaHirata https://t.co/Hsf7uOlrH7 pic.twitter.com/kcEb6fRxl9
El GT Challenge debutará en Puebla con una parrilla internacional y cerca de 25 pilotos, pero también con una intención clara de construir un espacio permanente en México.
Para Calderón, será una nueva carrera. Para el campeonato, una prueba de expansión. Para las niñas que estarán observando desde las tribunas o desde una pantalla, puede ser algo más.
Porque quizá alguna de ellas también necesite solamente cinco minutos para descubrir lo que quiere hacer con su vida.
La diferencia es que ahora tendrá a alguien a quien mirar. Tatiana Calderón ya recorrió ese camino y sabe perfectamente lo que significa que alguien te haga pensar que lo imposible, después de todo, también puede ser una pista de carreras.
CIG