Banquitos, carros, bardas, azoteas, árboles y hasta escaleras es lo que los aficionados utilizaron para ver correr a 'Checo' Pérez.
Ana María y su familia previnieron que no tendrían visibilidad así que llegaron a la carrera con todo y escalera.
El hijo de Christian es admirador de las carreras de fórmula 1, para asegurar que el pequeño pudiera ser expectador, llegó con su familia al circuito de avenida Vallarta a las 2 de la madrugada del martes, al principio tenían la mejor vista, pero cuando arribó más gente perdieron visibilidad y no quedó más opción que subirse al cofre de su vehículo.
"Aquí subiéndome al carro fue mejor vista porque allá adelante estaba muy difícil y por los niños pues mejor opté por venirme para acá", dijo Christian Tapía, aficionado.
Desde los brazos de su padre, el pequeño pudo ver la carrera.
Pero otros fueron más intrépidos y su condición física les permitió trepar árboles para no perderse el momento en el que ‘Checo’ Pérez utilizó como pista avenida Vallarta.
Tampoco faltaron los comerciantes que anticiparon que personas como Abel se quedarían sin ver y para eso vendieron telescopios hechos con cartón y espejos.
"Me lo vendieron aquí en la calle y sirve para un telescopio para ver, de menos los chaparros vemos más", comentó Abel Ramírez.
Los más madrugadores tomaron un lugar en las gradas y los más prácticos optaron por pagar para entrar a los restaurantes o comercios con terraza.
Desde el árbol
Firme y sin vértigo, Angel de 12 años se mantuvo arriba de un árbol a lo largo de la carrera.
El adolecente de 12 años fue ayudado por su padre para trepar el árbol y así ver al corredor de fórmula 1 que más admira.
"A él le encantan las carreras, le encanta ver la fórmula 1 y sobre todo ‘Checo’ que es un ejemplo para un niño ver que alguien pueda hacer lo que quiera desde niño hasta que llegó a la fórmula 1" , dijo Erick Brambila, padre del menor.
Agustín también fue cómplice de sus tres hijos y sobrino, para que juntos en familia pudieran disfrutar de la carrera.
"Somos fans de ‘Checo’ Pérez, por eso decidimos venir y los niños estaban muy emocionados y no se pierden las carreras y por eso decidimos venir", comentó Agustín Mayoral.
El pequeño Brook de cinco años también fue ayudado por su padre para cumplir su sueño de ver una carrera.
Es así como el trabajo, escuela y demás compromisos no fueron impedimento para disfrutar de una carrera que hace 15 años no se realizaba en la ciudad.
JMH