Personalidad excéntrica por sobre todas las cosas. Ello se tradujo en peculiar vestimenta colorida, sin olvidar que su swing era altamente conocido como distinto. Moe Norman fue un golfista canadiense, fallecido en 2004 a la edad de 75 años, que no encajaba en el tradicional perfil del jugador, sin embargo su estilo y eficacia le valió para ser reconocido en sus tiempos como “el que mejor le pega a la pelota que jamás haya vivido”.
Aprendió el deporte por si solo, nunca tomó una lección. Se dice que practicó y practicó hasta que le sangraban las manos. Creció en una familia de clase baja que siempre rechazó su pasión por ser un deporte considerado de élite. Solo participó dos veces en el Masters, en el 56 y 57, y no se acerca en absoluto al palmares de sus contemporáneos, pero Norman es visto como una figura que raya en especie de culto, y aún así siempre tuvo el respeto de sus colegas. Para muchos que lo conocieron era una rara presencia, algunos han especulado que quizá tenía una especie de autismo y otros que quizá un accidente de niño en la cabeza le creó una lesión en el lóbulo frontal para explicar su manera de ser.
“Moe era este hermoso personaje, pero complicada persona” declaró recientemente a CNN Tim O’Connor, entrenador de golf y quien escribió un libro sobre él. “Si hubiera existido en la época actual se hubiera alimentado su excentricidad y quizá hubiera florecido más” agregó. Pero la realidad es que era muy tímido ante sus colegas, incluso se dice que fue buleado en sus inicios dentro del tour. En 2005 Tiger Woods declaró que solo dos golfistas en la historia dominaron su swing, Moe Norman y Ben Hogan