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¿Adiós al título? Real Madrid sufre otro tropiezo en LaLiga tras empatar con el Girona

Los Merengues igualaron 1-1 con el Girona en LaLiga previo a su visita al Bayern Múnich en la Champions League

Otro pinchazo consecutivo, esta vez ante el Girona (1-1), fue el epílogo definitivo de la pelea del Real Madrid por La Liga, un título prácticamente inalcanzable cuando asecha en la Champions League el Bayern Múnich, último clavo al que se agarra el conjunto blanco para salvar la temporada.

Sólo queda la Champions. Es el refugio de los hombres de Arbeloa a un curso que apunta a los cero títulos, como el anterior. El miércoles debe remontar un 1-2 en Múnich y ni eso asegura nada, porque después quedan unas semifinales y una final. El desastre parece evidente y este Real Madrid parece alejado de los milagros.

Antes del pitido inicial, La Liga ya era un ejercicio de fe para el equipo de Arbeloa, que afrontó la visita del Girona con la mirada más allá del presente, como quien juega una partida con la mente en la siguiente. Porque lo que asoma en el horizonte es el Bayern y pesa más. Mucho más. Siete puntos de distancia que pueden ser nueve, el Camp Nou como última frontera y la necesidad de que el Barcelona tropiece en innumerables ocasiones, dibujaban un escenario que invita más a la épica que a la aritmética.

Dijo Arbeloa en la víspera que no habría rotaciones y aparecieron siete caras nuevas respecto al tropiezo ante el Bayern, tres pesos pesados directamente en reposo (Ávaro Carreras, Trent Alexander-Arnold y Antonio Rüdiger) y alguna que otra decisión con aroma a Múnich.

Porque el futbol, a estos niveles, siempre se juega en varios tableros a la vez. Tchouaméni, sancionado para la Champions, esperó su turno desde el banquillo. Camavinga tomó el mando en la sala de máquinas, para ensayar lo que viene. Bellingham y Militao, necesitados de ritmo competitivo, sumaron más minutos también con la vista puesta en el Allianz Arena.

El Girona, por su parte, llegó con lo suyo: una permanencia casi en el bolsillo y la prudencia como apuesta. Míchel recompuso su defensa con Alejandro Frances por Daley  Blind y apostó por Claudio Echeverri arriba, sin abrir la puerta a Abel Ruiz. Un plan claro: resistir, cerrar espacios y ver si sonaba la flauta en alguna contra.

El partido respondió al guion previsto. El Girona se recogió con disciplina y apenas se asomó una vez con peligro, en un disparo de Ouhani que complicó a Lunin. Poco más. El Real Madrid, sin urgencias aparentes, caminó el primer tiempo con cierta tranquilidad, como si dosificara energía. Hubo dominio, sí, pero sin desborde emocional. Con más intención que vértigo.

Entre ese ritmo contenido emergieron dos nombres propios: Bellingham y Carvajal. El inglés, poderoso en la arrancada, con  con conducción que parece comerse metros sin esfuerzo. El lateral, otra de las novedades, firme atrás y profundo arriba, generando desde su costado lo más interesante del ataque blanco. De sus botas nació la ocasión más clara del acto inicial, un envío para Federico Valverde que encontró la respuesta afinada de Gazzaniga.

También lo intentaron Kylian Mbappé, cuyo disparo cruzado salvó un defensor sobre la línea; el propio Bellingham, llegando justo a un centro de Brahim; y Vinícius Jr, que no acertó a concretar otra buena incursión por la derecha de Carvajal. Faltó filo y esa chispa que convierte el dominio en ventaja que sí consiguió Valverde tras la reanudación al 51', distracción de Gazzaniga y gol.

El uruguayo desatascó el partido. En el momento preciso, antes de que sonaran las alarmas, con 45 minutos por delante para aumentar la renta y terminar con un choque incómodo antes de viajar a Múnich. Pero el Real Madrid, este curso, fue incapaz de imponerse con autoridad en muchos duelos. El Girona se echó arriba y Lemar, desde la frontal, empató con un gran zurdazo al 62'

El tanto del jugador del Girona hundió al Real Madrid. Desapareció por completo la poca fluidez de la que gozó en la primera parte. Volvieron los "fantasmas" de pinchazos recientes como el del Getafe o el Mallorca y el atasco fue monumental. Ya no hubo ocasiones, salvo un posible penalti de Vitor Reis sobre Mbappé en el minuto 85. Alberola Rojas no lo señaló, el 1-1 no se movió del marcador y la remontada en Múnich parece una odisea.

JEYR




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