La pista no sólo mide velocidad o resistencia. Para la jalisciense Freya Medina, también ha sido el lugar donde ha enfrentado presión, superado momentos de depresión y demostrado que el deporte puede abrir caminos para otras mujeres.
A sus 21 años, la atleta de deporte adaptado se colgó la medalla de plata en los Juegos Sordolímpicos de Tokio 2025, resultado de un proceso marcado por disciplina, sacrificios y resiliencia.
Sin embargo, el alto rendimiento también implica presión. Ella mismo reconoce que el camino no ha sido sencillo y que, además de las exigencias deportivas, ha enfrentado desafíos personales.
“He tenido tanta presión en el deporte, también personalmente… pero creo que deportivamente me ha ayudado mucho a ser fuerte”, afirma.
Incluso recuerda un momento especialmente difícil:
“También me ha dado depresión hace cuatro años, pero creo que eso me ha hecho madurar muchísimo”, añadió.
Freya ha renunciado a su vida social para sobresalir
La vida de una paratleta de alto rendimiento también implica renuncias. Durante ocho años, Freya ha dejado de lado parte de su vida social para cumplir con entrenamientos, competencias y descanso.
“He dejado mucho de salir de viaje con mi familia, reuniones… o salir a fiesta con mis amigos… Son sacrificios que he hecho toda mi vida deportiva durante 8 años… mis hermanas también se han sacrificado, mis papás sobre todo”.
La jalisciense señala que, a lo largo de su trayectoria, ha tenido que lidiar con comentarios que ponen en duda las capacidades de quienes practican deporte adaptado, una experiencia que también marcó su proceso personal dentro y fuera de la competencia.
“En el deporte adaptado a muchas personas nos hace falta no pensar que no podemos. Muchas veces, por tener una discapacidad, escuchamos comentarios como ‘no puedes’ o ‘¿tú qué haces aquí?’. A mí me pasó y lo sufrí mucho. Pero esas palabras también pueden hacer que uno quiera sobresalir y esforzarse más. Aunque para otras personas puede ser muy difícil y hasta provocar un bajón o depresión.”
Logros son manera para inspirar a otras
En el marco del Día Internacional de la Mujer, su historia también se convierte en un mensaje de inspiración. Para Freya, el deporte puede abrir caminos, especialmente para niñas con discapacidad auditiva.
“Quiero abrir caminos para que muchas niñas o muchas personas de diferentes discapacidades, sobre todo sordas, se den esa oportunidad de decir que yo sí puedo”, expresa.
Su mensaje final es claro y directo: “Ninguna mujer se rinda, somos luchonas, somos guerreras… debemos luchar por cada sueño y objetivo que tenemos”.
Con una medalla, Freya Medina también entiende su historia como una forma de abrir camino para otras. Desde su experiencia como paratleta y como mujer, sabe que cada logro representa también una lucha colectiva por reconocimiento, respeto y oportunidades dentro y fuera del deporte.
JVO