Diego San Román fue el triunfador de la Corrida de Calaveras que se desarrolló la noche del viernes ante un lleno en la Plaza de Toros Alberto Balderas de Ciudad Lerdo, luego de cortar una oreja en su primer toro y un par en el segundo. El rejoneador Andy Cartagena cumplió de gran manera al llevarse par de apéndices.
Pasada la media al horario establecido, arrancó el festejo ante casi un lleno en la Plaza de Toros antes llamada “Del Romance”. Iniciando el festejo sobre un bello ejemplar café chocolate, el rejoneador español Andy Cartagena lidiando a “Venadito” de 490 kilos, cardeno, el cual rehusaba entrar a la faena. Tras la labor del caballista, le asestaron par de rejones de castigo, suerte entre palmas del tendido.
Vistosas banderillas a la española, llevándose después gran ovación colocando banderillas cortas al son de “La Filomena”. Reloj de muerte. La afición taurina respondió al llamado. Martín Piña Reta, fulminante, quedando el astado a merced del puntillero, faena que le valió una oreja, con fuerte petición de una segunda, pero la autoridad representada por José Luis Orozco se mantuvo firme en su decisión.
Tocó el turno a Diego San Román (rojo y oro) con “Niño” de 492 kilos, negro clásico corni delantero, al cual acarreó a su cita con la vara; muletazos de derecha con zapatillas clavadas a la arcilla. Faena variada, derechazos rematados con molinetes, torero valiente que rozaba pelo e iba sin medir consecuencias a centímetros de los pitones. Estocada ligeramente caída del lado derecho, el toro tardo en doblar; matando al primer descabello y ganando una oreja.
Las luces se apagaron y al son de “La Llorona” la afición prendió velas, recordando así a sus seres queridos, festejando así la gran tradición de Día de Muertos.
Cartagena salió para su segundo de la noche, “Soñador” de 505 kilos. Andy asestó banderillas con “Pelea de gallos” de fondo, montado en un corcel azabache. Gran ejemplar de la ganadería de Pablo Moreno que se prestó para el lucimiento del caballista. Un par de cortas para pasar al rejón de muerte, donde el astado se amorcilló; aun así, la suerte máxima se cumplió y se hizo merecedor de una apéndice a petición del respetable.
Cerró plaza San Román con “Cominito” de 490 kilos, negro clásico. Toreó de rodillas, faena derechista pegado al ejemplar, desplantes de valentía. Segunda tanda de rodillas escuchando gritos de “Torero, torero” desde el tendido. Manoletinas de rodillas redondearon su emotiva faena.
Dejó escapar las orejas al pinchar, en una actuación que valía para dos orejas. Mató al segundo intento de estocada hasta las cintas, la autoridad le otorgó par de orejas y así fue el triunfador de la noche en Lerdo.
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