Los buenos sabores de boca no se acaban para los frailes… pero el camino que queda es todavía muy largo y perder la brújula puede ser contraproducente, ya que no importa cómo inicies, sino el cómo cierras. Eso lo entienden los San Diego Padres.
Lo que sí es cierto es de que jugar en la Ciudad de México ha sido, en muchos sentidos, una extensión de su propia identidad. La cercanía geográfica y cultural con México ha permitido que la franquicia establezca una conexión con la afición, lo que ha hecho de esta serie una fiesta latinoamericana.
Sin embargo, más allá del festejo en las tribunas, el equipo fronterizo todavía en una fase crucial de su planificación de la temporada de Grandes Ligas y persiste esa idea clara de un juego a la vez.
Hay mesura en las expectativas
A pesar del entusiasmo generado por la Mexico City Series, el manager Craig Stammen mantiene los pies en la tierra y es consciente de que la temporada valora más la resistencia que la velocidad, porque el calendario de 162 juegos desgasta. La gestión del talento y la dosificación del esfuerzo ayudarán en el futuro a asegurar que el equipo termine dentro de los primeros lugares en octubre y que la ilusión de abril no sea un espejismo.
“Este momento de la campaña puede que no parezca tan fuerte, en cuanto a llegar al nivel más alto, pero nuestro plan es llegar a eso a final de año. Y si continuamos haciendo ese trabajo que estamos haciendo ahorita, y continuamos hasta el final para estar por encima de los demás equipos”.
???? “Este momento de la temporada puede que no parezca tan fuerte, pero nuestro plan es llegar a eso a final de año”, Craig Stammen, manager de Padres. ????????
— La Afición (@laaficion) April 26, 2026
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El calor de la afición y el sentimiento de pertenencia
Desde el primer lanzamiento, quedó claro que San Diego tenía el respaldo mayoritario de los asistentes. Esta unión entre el equipo y el público creó una atmósfera que le recordó a algunos peloteros caribeños a las ligas invernales, donde la pasión se desborda en cada entrada.
Ramón Laureano, quien ha jugado en la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana y hoy es una pieza clave en el clubhouse, describió la sensación de jugar frente al público mexicano. “Como jugador latino, uno se siente en casa, siente a la afición. Los fanáticos son muy enérgicos y se siente que uno está jugando en invierno”.
Ese apoyo, tanto en México como en Estados Unidos, es vital para un equipo que busca establecer un ritmo ganador, sobre todo si se mantiene hasta octubre.
MGC