Un gol puede tener un solo nombre en la estadística. La ciencia de datos, en cambio, puede contar una historia mucho más compleja. Rodrigo Cobo, fundador de ISAC, utilizó una anotación de Ferran Torres en la Final de la Copa del Mundo de futbol como ejemplo para explicar el cambio de paradigma que atraviesa el deporte. Aunque el delantero aparece como autor del gol, el modelo atribuye distintos porcentajes de responsabilidad a los futbolistas que participaron en la jugada: 55 por ciento a Ferran, 25 por ciento a Williams, 16 por ciento a Pedro Porro y cuatro por ciento a Zubimendi.
La discusión deja de ser quién aparece en la fotografía final y comienza a centrarse en quién hizo posible la jugada.
“La ciencia de datos en el deporte nos ayuda a dar el justo valor a cada uno de los jugadores en todo lo que hacen dentro de la cancha”, explicó Cobo.
Ese es, quizá, uno de los cambios más profundos que plantea la analítica deportiva: dejar de mirar únicamente el resultado final para intentar descifrar todo lo que ocurrió antes de él.
Del gol, a la historia que cuenta el dato
La información puede ayudar a determinar el rendimiento real de un futbolista, su evolución, su participación en una jugada y hasta aportar elementos para establecer su valor en una transferencia.
La analítica permite construir modelos para identificar por dónde atacar, dónde defender o en qué momento modificar una estrategia. También puede ayudar a diseñar sesiones tácticas y de entrenamiento más específicas.
Pero hay una condición indispensable: interpretar correctamente la información.
Cámaras, GPS, sensores y otros dispositivos permiten recopilar miles de datos durante una competencia. La inteligencia artificial acelera su procesamiento y permite encontrar patrones que difícilmente podrían detectarse únicamente mediante la observación. El algoritmo, sin embargo, no entiende por sí solo el futbol.
Los especialistas deben transformar esa montaña de información en hipótesis, reportes y conclusiones que puedan ser llevados al cuerpo técnico. Ahí es donde la ciencia de datos encuentra su verdadero valor: cuando deja de ser una colección de números y se convierte en lenguaje futbolístico.
América: la inteligencia artificial no va a elegir al nuevo fichaje
En el Club América, Enrique Cházaro, director de Ciencias del Deporte, conoce perfectamente esa frontera. El club ha incorporado la analítica como una herramienta para estudiar rendimiento, scouting y desarrollo de jugadores. El proceso, admite, no ocurrió de un día para otro y continúa en evolución.
“El reto no solo está en los datos, sino en darles un buen tratamiento y una buena interpretación. Entonces, bajarlo a la cancha, al idioma del futbol, ha sido el reto más interesante”, explicó.
Y aquí América establece una diferencia fundamental frente a la idea, bastante seductora pero también bastante simplista, de que algún día un algoritmo podrá decidir quién debe vestir una camiseta.
“No. Al menos en América, un jugador no será contratado únicamente porque la inteligencia artificial diga que es el indicado”. Cházaro es contundente al explicar que nunca llegarán al punto de fichar a un futbolista exclusivamente porque un modelo estadístico arroje buenos resultados.
La analítica participa en el proceso, pero no lo gobierna. El director de scouting, el entrenador y el presidente continúan teniendo un peso determinante. El área de Ciencias del Deporte aporta información para que quienes toman las decisiones tengan más elementos, reduzcan la incertidumbre y puedan contrastar aquello que observan en la cancha con evidencia objetiva.
“Somos una herramienta más para que ellos puedan tomar mejores decisiones”, señaló.
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La declaración es importante porque coloca a la inteligencia artificial en su justa dimensión: como herramienta, no como sustituto del criterio futbolístico.
Hay elementos que un modelo todavía no puede explicar completamente: la personalidad de un jugador, su capacidad de adaptación, su respuesta ante la presión, la relación con sus compañeros o aquello que un entrenador percibe cuando lo observa directamente.
El dato puede recomendar. El futbolista tiene que convencer.
La analítica ya no es exclusiva del futbol varonil
El área de Cházaro trabaja con los dos primeros equipos profesionales y busca replicar los procesos en fuerzas básicas. El mismo esfuerzo se aplica al futbol femenil, donde la disponibilidad de información ha evolucionado considerablemente.
“Hace algunos años, obtener determinados datos era más complicado porque la liga todavía estaba en una etapa de crecimiento” explica. Hoy, la metodología permite realizar un trabajo mucho más parecido entre ambas ramas.
La apuesta también alcanza al desarrollo profesional de quienes trabajan en estas áreas. Cházaro destaca la incorporación de egresados de distintas instituciones académicas, algunos de los cuales incluso han dado el salto a otros clubes.
La analítica, en ese sentido, no solamente está formando futbolistas más estudiados. También está creando una nueva generación de especialistas que empieza a moverse por toda la industria.
En Diablos Rojos, los datos también venden boletos y patrocinios
Si en América el gran debate está en cómo llevar los datos a la cancha sin sustituir el criterio humano, en los Diablos Rojos del México la información tiene una segunda vida: también sirve para entender al aficionado y al negocio.
Jorge del Valle, presidente de la organización, lo resume así: “Hoy el poder obtener información es una necesidad del día a día”. La conversación con las marcas cambió. Ya no basta con preguntar qué activación se puede realizar. Ahora quieren saber cuántas personas asisten al estadio, de dónde vienen, qué edades tienen y cómo se comportan.
Incluso en el terreno deportivo las preguntas son cada vez más específicas: dónde atacar una zona de strike, cómo enfrentar a determinado rival o qué patrones pueden convertirse en una ventaja.
El dato dejó de ser un accesorio. Se convirtió en parte de la operación.
Estamos listos para la Serie de Zona. ????
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Japón, un mercado que los Diablos ya miran con otros ojos
La internacionalización también aparece en el radar escarlata. Del Valle destacó particularmente la relación con Japón, un país donde el beisbol tiene un peso cultural enorme. Los Diablos cuentan con un cerrador japonés y también han desarrollado vínculos con ese mercado.
Pero el interés no es únicamente deportivo. Después de México y Estados Unidos, Japón aparece como uno de los mercados con mayor presencia entre quienes visitan el estadio de los Diablos.
La organización quiere aprovechar esa conexión y, al mismo tiempo, acercarse a culturas deportivas que llevan años utilizando grandes cantidades de información para desarrollar jugadores y tomar decisiones.
La intención no es solamente importar conocimiento. También demostrar que en México existe talento capaz de construir sus propias soluciones.
Del bicampeonato al patrocinio: el dato ya tiene resultados
Del Valle identifica un antes y un después en la utilización de información dentro de los Diablos.
En el terreno comercial, destaca el crecimiento de los patrocinios durante el año del Mundial, un comportamiento que, según explicó, demostró que una organización de beisbol podía incrementar su alcance y atractivo para las marcas incluso en un año dominado por un acontecimiento futbolístico.
En lo deportivo, la analítica también acompañó el proceso que llevó al equipo al bicampeonato. La organización cuenta con un equipo dedicado al análisis y trabaja de manera cercana con las áreas deportivas para convertir la información en una ventaja competitiva.
“Ya no puedes trabajar solamente con lo que crees; necesitas tener una información clara para poder tener una ventaja competitiva”, afirmó Del Valle.
La frase resume el cambio cultural que está viviendo el deporte profesional. No significa que la intuición haya muerto. Significa que ahora tiene que convivir con evidencia.
La revolución de los datos
La revolución de los datos no nació en el futbol. El fenómeno de Moneyball ayudó a popularizar la toma de decisiones deportivas basada en información y con el paso de los años, la metodología se extendió al basquetbol, futbol, beisbol y prácticamente cualquier disciplina profesional.
Hoy la tecnología está incluso sobre el cuerpo del atleta: GPS, sensores y dispositivos biométricos permiten estudiar rendimiento, recuperación y cargas de trabajo.
La diferencia es que ahora la información puede procesarse con mayor velocidad gracias a la inteligencia artificial. Pero la tecnología no elimina la parte humana del deporte. La vuelve, en todo caso, más exigente.
El especialista debe saber qué preguntar. El entrenador debe saber qué información utilizar. El directivo debe saber cuándo escucharla y cuándo entender que un jugador es mucho más que una colección de variables.
El futuro: medir lo que antes era irreversible
ISAC pretende llevar esta transformación un paso más adelante con reconocimientos para las organizaciones deportivas que mejor utilicen la tecnología, además de premios para el mejor jugador y la mejor jugadora de la Liga MX con base en metodologías sustentadas en datos. La intención es clara: reconocer aquello que durante décadas fue difícil de medir.
Porque un futbolista no solamente es quien marca el gol. También es quien arrastra una marca, genera el espacio, recupera la pelota, realiza el movimiento que rompe una línea o participa en una acción que termina siendo decisiva aunque no aparezca en la estadística tradicional. Ahí está el verdadero potencial de la ciencia de datos.
No pretende quitarle humanidad al deporte. Pretende descubrir todo aquello que el ojo humano no siempre alcanza a ver. El algoritmo puede encontrar el patrón. El especialista puede interpretarlo. El entrenador puede convertirlo en una decisión. Pero la pelota, por ahora, sigue teniendo la última palabra.
FCM