La figura de Alejandro Burillo Azcárraga fue una de las más influyentes y determinantes para darle forma al deporte en el México contemporáneo, por lo que su muerte este 16 de abril de 2026 a los 74 años es una de las noticias más lamentables dentro del entorno nacional.
Su legado no se limita a la inversión de capital, ya que también tuvo trascendencia en cuanto a la transformación estructural de las industrias del futbol y el tenis, todo bajo su visión de comercialización y profesionalización que supo conllevar la pasión deportiva con la gestión corporativa de forma única, sin que una afectara a la otra.
El balompié mexicano no sería lo mismo sin él
En el ámbito del futbol, la huella de Burillo es profunda. Durante su gestión al frente de la Comisión de Selecciones Nacionales y como pieza clave en la estructura de Televisa en la década de los noventa, fue el principal impulsor para que el Tricolor tuviera autonomía financiera.
Para él, la Selección Mexicana era un producto comercial cuyo alcance podía ser global, como se ha visto con la popularidad que ha alcanzado el combinado tanto en México como en Estados Unidos, además de que los aficionados nacionales se han caracterizado por ser parte del grupo con mayor presencia en las Copas del Mundo.
Bajo su gestión, se consolidaron los contratos de patrocinio a largo plazo y se fortaleció la presencia del equipo en Estados Unidos, con lo que se establecieron las bases del éxito económico que representa la Selección Mexicana hoy en día, con estadios que se llenan en el país vecino.
Su trabajo también entregó resultados históricos, al estar detrás del escritorio durante la conquista de la Copa Confederaciones 1999, el único título de categoría mayor de la FIFA que posee México, tras vencer a Brasil en el Estadio Banorte, en ese entonces todavía conocido como Estadio Azteca.
Asimismo, su modelo de gestión permitió procesos estables que permitieron buenas participaciones mundialistas en Estados Unidos 1994 y Francia 1998, dos de las ediciones mejor recordadas por los aficionados mexicanos, sobre todo la última, en la que se utilizó la camiseta con el sol azteca, volviéndose un ícono cultural y que para este Mundial se le rendirá honor al emular ese estilo.
Detrás del Equipo del Pueblo
Tras su salida, Burillo continuó su legado a través de Grupo Pegaso (fundado en 1992) y no solo rescató al Atlante, también les permitió conquistar el título del Apertura 2007 en la Liga MX, además de no permitir que su legado muriera, sin olvidar su victoria en la Liga de Campeones de la Concacaf de 2008-2009, lo que les permitió participar en el Mundial de Clubes de 2009 y así conseguir un gran cuarto lugar.
La mudanza de los Potros del Hierro a Cancún fue, en su momento, una expansión atrevida y exitosa para llevar el futbol a otras plazas de menor tradición futbolística, pero logró establecer una base de aficionados que incluso todavía tiene equipo en Cancún FC.
En el deporte blanco
La influencia de Burillo en el tenis ha sido vital para la supervivencia y el prestigio internacional de México en esta disciplina. Cuando el Abierto Mexicano de Tenis pasaba por un momento de incertidumbre, Grupo Pegaso rescató el torneo y, por medio de Mextenis, el AMT hoy en día luce como el más importante dentro de América Latina.
La decisión de trasladar el torneo de la Ciudad de México a Acapulco en 2001 fue fundamental. Este cambio proporcionó al evento una identidad propia de torneo de destino y elevó su prestigio frente a la ATP y la WTA.
Para volver al AMT en un torneo de interés internacional, Burillo trajo a figuras de talla mundial, con superestrellas de la talla de Rafael Nadal destacando con apariciones recurrentes, casos similares al de Venus Williams o el de Novak Djokovic, quien llegó a participar una vez en 2017.
Además, Burillo impulsó el cambio de superficie de tierra batida a cancha dura en 2014, lo que permitió que el torneo sirviera como una preparación para Indian Wells, uno de los Masters 1000 más relevantes del mundo y que sirvió para atraer a tenistas bien posicionados del ranking mundial.
Su transformación en el futbol mexicano, la globalización de la Selección Mexicana y la consolidación del tenis lo hacen una figura indiscutible que siempre será recordada.
ZZM