Los saberes, prácticas, expresiones y representaciones culturales asociados con el xoloitzcuintle fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial por el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada Molina.
Popular en el mundo por su particular apariencia y por la creencia prehispánica de que acompañaba a las almas de los difuntos en su camino hacia el Mictlán, el inframundo de la tradición mexica, el xoloitzcuintle es uno de los animales más representativos de la cultura mexicana.
Su vínculo ha logrado traspasar la época prehispánica, que dejó numerosas representaciones caninas elaboradas en cerámica, encontradas sobre todo en Colima como parte de contextos funerarios. Y al estar vinculada con Xólotl, deidad relacionada con la muerte, la oscuridad y el tránsito hacia el inframundo, su figura fue parte importante de las creencias religiosas.
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El xoloitzcuintle en el arte moderno mexicano
Frida Kahlo, quien tenía entre sus mascotas a un ejemplar llamado Señor Xólotl, lo incluyó en su pintura El abrazo de amor de El universo, la tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl, realizada en 1949.
Otros artistas, como Francisco Toledo, Adolfo Mexiac, Alejandro Rangel Hidalgo y Gildardo González Garea, también incorporaron la imagen del xoloitzcuintle en sus creaciones.
En 2020 el INAH montó la muestra 'Xolos, compañeros de viaje', en la que se presentaron más de 90 piezas arqueológicas, etnográficas y artísticas relacionadas con su historia y simbolismo.
Historias de xoloitzcuintles
De acuerdo con investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), algunas narraciones sobre el papel espiritual de los perros xoloitzcuintle han sobrevivido mediante la transmisión oral dentro de las familias, donde las generaciones mayores comparten estas historias con las más jóvenes.
El xoloitzcuintle también ha inspirado libros y novelas en los que se busca acercar el simbolismo de este animal y de la cultura mexicana a las nuevas generaciones.
En la literatura contemporánea, el perro mexicano es protagonista de distintas historias, como Xocolatl, el xoloitzcuintle mexicano, libro infantil de Agustina Tocalli-Beller, publicado en 2015, que narra las aventuras de un perro de esta raza que vive en el Museo Dolores Olmedo.
También destaca Xolo, novela de Martha Poplawsky presentada en 2022, cuya historia es narrada por el espíritu de un xoloitzcuintle que presencia distintos acontecimientos del México prehispánico y novohispano.
Mira Harp Grañén y María Isabel Grañén Porrúa escribieron Xolita en el Templo Mayor, una perrita que se transforma en xoloitzcuintle y acompaña a los personajes durante un viaje a la antigua Tenochtitlan.
Aunque el reconocimiento no significa que la raza canina —xoloitzcuintle— haya recibido una nueva categoría de protección, la declaratoria sí buscará conservar los conocimientos, creencias y manifestaciones culturales que se han desarrollado alrededor de este perro a lo largo de la historia.
El xoloitzcuintle en las celebraciones actuales
La figura del xoloitzcuintle está presente en actividades culturales contemporáneas, particularmente durante las celebraciones del Día de Muertos.
En octubre de 2024, el INAH y el Museo Regional de Historia organizaron en Colima el festival Camino al Mictlán, que incluyó un desfile de 21 xoloitzcuintles adornados con flores de cempasúchil y motivos prehispánicos. Los ejemplares recorrieron calles del centro de la ciudad; también hubo presentaciones musicales, espectáculos de danza y actividades para explicar las antiguas creencias relacionadas con estos perros.
Este 27 de octubre, se inauguró Campo de Xolos, el primer festival del Perro Xoloitzcuictle, en el Centro Cultural el Rule, en el que se celebra su historia con actividades culturales, exposiciones y propuestas artísticas.
Este mismo mes, el Museo Mural Diego Rivera de CdMx presentará la ofrenda Sr. Xólotl. Un viaje al Mictlán, que cuenta con la participación de estudiantes de las Escuelas de Iniciación Artística del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
¿Qué protegerá realmente la declaratoria del xoloitzcuintle?
Aunque las pinturas, esculturas, libros y festivales permiten dimensionar la importancia cultural del xoloitzcuintle, la declaratoria no significa que todas estas obras reciban automáticamente una nueva protección legal.
De acuerdo con el decreto, el reconocimiento está dirigido al patrimonio cultural inmaterial asociado con este animal, es decir, a las narraciones, creencias, conocimientos tradicionales, simbolismos y prácticas que forman parte de su legado cultural.
Esto incluye las historias sobre el papel de los xoloitzcuintles como acompañantes de los difuntos, los significados religiosos que distintas culturas le atribuyeron y las expresiones mediante las cuales estos conocimientos continúan difundiéndose.
La declaratoria tampoco establece medidas para proteger directamente a los ejemplares de la raza, sus variedades o sus características biológicas. Por lo tanto, su objetivo es preservar el legado cultural relacionado con el xoloitzcuintle y no establecer nuevas medidas de conservación o bienestar animal.
Acciones para proteger el patrimonio
El decreto, publicado el 27 de octubre de 2026 en la Gaceta Oficial capitalina y que entró en vigor el 28 de octubre de 2026, establece que la Secretaría de Cultura capitalina deberá elaborar un Plan de Salvaguardia en un plazo máximo de 180 días naturales, en el que deberá definir las acciones necesarias para preservar y transmitir las expresiones culturales relacionadas con el xoloitzcuintle.
Además, la dependencia realizará las gestiones para incorporar estos conocimientos a la Plataforma Digital del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México, con el propósito de facilitar su documentación, identificación y divulgación.
Con la declaratoria, el Gobierno capitalino reconoce oficialmente el valor histórico, simbólico, social e identitario de las expresiones culturales vinculadas con el xoloitzcuintle.
El decreto fue firmado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina; el secretario de Gobierno, César Cravioto Romero; la secretaria de Cultura, Ana Francis López Bayghen Patiño, y la secretaria de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, Nelly Antonia Juárez Audelo.