Telefem, organización de salud y derechos sexuales, utilizó la pantalla grande como herramienta de incidencia política y memoria feminista. Recientemente presentó “Encuadre Libre. Cine, memoria y autonomía”, una muestra cinematográfica inédita en México que reúne historias creadas por mujeres para hablar de violencia, resistencia, derechos sexuales y reproductivos, interrupción legal del embarazo (ILE) y autonomía corporal.
El encuentro se realizó el 28 de septiembre en el Faro Cosmos, ubicado en Calzada México-Tacuba, con entrada libre, incluyendo la proyección de cuatro obras audiovisuales seguidas de un conversatorio con dos voces clave del feminismo mexicano, relató Paula Rivera Núñez, obstreta y promotora cultural de Telefem.
Rivera Núñez, obstetra de formación con estudios en Cultura Chilena, impulsó esta iniciativa desde la convicción de que el cine puede ser una herramienta colectiva para visibilizar experiencias que suelen quedar fuera del debate público. “Lo que buscamos es generar diálogo sobre historias de mujeres, sobre sus cuerpos, decisiones, derechos y autonomía”.
Para Telefem esta muestra representó una expansión de su trabajo más allá de los espacios clínicos y educativos tradicionales.
“Creo que utilizar el cine es una herramienta tal vez nueva, lo que más me mueve es que las personas puedan verse reflejadas en las protagonistas de las historias”, señaló Rivera.
La muestra coincidió con el 28 de septiembre, Día de Lucha por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, una fecha simbólica que refuerza el mensaje de la programación: hablar de aborto no es fomentarlo, sino garantizar que quienes toman la decisión puedan acceder a información confiable, acompañamiento y entornos seguros.
La presencia de Rosa Martha Fernández Vargas en el conversatorio no es casual. Fernández es una figura histórica del cine feminista mexicano, cofundó el Colectivo Cine Mujer (1975-1987), un grupo pionero en Latinoamérica que utilizó la cámara como instrumento de denuncia política y emancipación femenina.
La programación de “Encuadre Libre” incluyó cuatro producciones que, desde distintos lenguajes y perspectivas, abordan experiencias relacionadas con la autonomía, la violencia y la resistencia de las mujeres.
Te quiero Alejandra, cortometraje dirigido por Minerva Rivera Bolaños, abrió la muestra. Le siguió el documental Rebeladas, de Andrea Gautier y Tabatta Salinas Caballero. Posteriormente se proyectó Pinky Promise, dirigido por Indra Villaseñor Amador y producido por Pamela Torres. Cerró la selección audiovisual el cortometraje Cautivas, dirigido por Itxaso Díaz.
Más que reunir películas bajo un mismo tema, la muestra buscó que cada historia funcionara como punto de partida para reconocer experiencias que muchas veces han sido minimizadas, silenciadas o narradas desde miradas ajenas.
Las cifras que el cine hace visibles
Detrás de la programación hay una realidad que no puede ignorarse. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, el 70.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más ha experimentado al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida, mientras que el 49.7 por ciento ha vivido violencia sexual.
Paula Rivera subrayó en entrevista que, si bien las estadísticas son “frías”, detrás de ellas hay situaciones de vulnerabilidad, abuso infantil, abandono y falta de educación sexual integral. “Tenemos embarazos de niñas de todos los estados de nuestra República que parieron en 2025 entre 12 y 14 años, con progenitores que iban desde los 18 hasta los 60 años”, alertó.
Para Rivera, la respuesta no puede ser la indolencia ni la resignación religiosa: “Debemos tener una ley que nos invite a abortar como la ley del divorcio”, afirmó, equiparando el aborto legal con un derecho civil que permite a las personas salir de relaciones dañinas.
Por ello, “Encuadre Libre” no es solo es muestra de cine: es una estrategia de comunicación y educación que busca llevar la conversación sobre derechos sexuales y reproductivos a espacios culturales y comunitarios.
El programa incluyó la charla “Esto también es cine / Historias de mujeres, cuerpos, decisiones y derechos”, un espacio para reflexionar sobre quién cuenta las historias, desde dónde se narran y por qué recuperar las experiencias de las mujeres también es una forma de construir memoria.
Al final de la jornada, el equipo de Telefem cerró con un mensaje sobre la importancia de contar con información confiable, acompañamiento y espacios seguros para hablar de derechos sexuales y reproductivos, elementos que forman parte del enfoque de trabajo de la organización.
Con “Encuadre Libre”, Telefem buscó que estas conversaciones trasciendan los espacios médicos y lleguen también a los culturales, comunitarios y artísticos. Porque la lucha por los derechos de las mujeres también está hecha de historias: de quienes marcharon, de quienes denunciaron, de quienes acompañaron, de quienes filmaron y de quienes se negaron a permanecer en silencio.
Esta vez, la pantalla fue de ellas, y contar sus historias también es una forma de defender el derecho a decidir sobre los propios cuerpos.
PCL