Cultura

La exposición 'Sportswashing. Celebraciones deportivas como campañas de blanqueamiento político' en Tlatelolco

En una charla con el curador Roberto Barajas, explica cómo la muestra recupera la memoria reprimida y cuestiona cómo los gobernantes convierten estadios en altares de legitimación política

La exposición Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, hace crítica desde una perspectiva histórica con un enfoque en México y el mundo, conectando el Mundial de 2026, con legados oscuros de eventos del pasado.

La muestra nace de la premisa de que los grandes eventos deportivos han sido el telón de fondo para que gobiernos autoritarios y regímenes represivos pulan su imagen pública. Bajo el pretexto del espectáculo global, se despliegan campañas masivas de propaganda que ocultan violaciones a los derechos humanos, represión brutal y desigualdades profundas, explica a MILENIO el curador Roberto Barajas.

“A través de fotografías impactantes, piezas prehispánicas con más de 2 mil años de antigüedad, carteles, documentos, caricaturas, instalaciones y obras de arte, la muestra recupera la memoria reprimida, y cuestiona cómo los gobernantes convierten estadios en altares de legitimación política”, continúa

El experto y coordinador de Artes Visuales del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, lo manifiesta con crudeza: 

“La exposición ve las celebraciones deportivas como campañas de blanqueamiento político; desde el centro cultural se pone el acento en los diferentes mundiales y juegos olímpicos. Se habla de la politización de estas justas deportivas por los mismos gobiernos y organizaciones, que aprovechan el festejo para hacer propaganda política y legitimarse en el poder”.

La idea central revela un patrón recurrente, explica: los líderes usan el fervor deportivo para enterrar escándalos. En México 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguró los Juegos Olímpicos, los primeros en América Latina, apenas diez días después de la masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas.

Dos años después, el Mundial de 1970 sirvió de escenario similar, explica: “En estas dos inauguraciones la figura presidencial siempre buscó un nivel de legitimación y aceptación, pero las críticas fueron fuertes. Sin embargo, las grandes inversiones económicas y toda la propaganda política siempre son una constante”.

Fotografías, carteles, documentos, caricaturas, instalaciones y obras
Fotografías, carteles, documentos, caricaturas, instalaciones y obras de arte. FOTO: Juan Carlos Bautista

Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento golpea visualmente a los visitantes con una fotografía que yuxtapone policías viendo hacia la cancha del Estadio Azteca, resguardando el Mundial de 1970.

Como están dando la espalda, la fotografía colocada sobre uno de los ventanales del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, parece que están viendo hacia la Plaza de las Tres Culturas y los edificios de Tlatelolco, lugar donde fue la matanza del 2 de octubre de 1968.

“Quisimos con esta fotografía hacer un doble efecto junto con los cristales de la sala, en los que se ven alineados los policías que están resguardando los partidos del Mundial de 1970. Este montaje no es casual, es una crítica al Estado mexicano de los 60, con su ‘Seguridad completamente depresiva’, que invirtió millones de pesos en inmuebles y propaganda para impresionar al mundo, mientras torturaba y desaparecía opositores”.

En busca de la legitimación

La muestra, detalla Barajas, extiende una crítica global: Brasil en 1970, bajo dictadura militar, instrumentó el triunfo de Pelé y la selección carioca como pilar del "milagro brasileño”. Brasil también estaba viviendo una represión brutal, pero esas imágenes fueron sepultadas ante el triunfo mundialista para legitimar la dictadura, utilizaron el triunfo deportivo como campaña", explica el curador, mostrando cómo el rey Pelé regresó de la gloria para ser empaquetado en propaganda autoritaria.

Incluso las omisiones institucionales forman parte del blanqueo. La exposición rescata el Mundial Femenil de 1971, no reconocido por la FIFA, donde México llegó a la final ante Dinamarca con un Estadio Azteca lleno de 110 mil personas, superando previamente a Italia, Argentina e Inglaterra.

“Estamos hablando del mundial femenil que no fue reconocido por la FIFA. Nuestras mundialistas de 16 y 18 años llegaron a una final de futbol, rompiendo el récord de un lleno total en el Estadio Azteca”.

El curador cuestiona que históricamente se invisibiliza a las mujeres, aun cuando han llegado más lejos que todas las selecciones varoniles en los mundiales.

“Es muy importante reconocer la activación de las mujeres en los deportes porque no es un tema nuevo, ellas desafortunadamente siempre quedan atrás, y podemos decir que los sueldos tampoco se equiparan. Por lo cual, esta línea curatorial subraya desigualdades persistentes, donde el machismo deportivo se alinea con el olvido político”.

Remontándose a las raíces prehispánicas, Sportswashing exhibe por primera vez piezas del fondo universitario de arte de pueblos originarios, como jugadores y maquetas de juego de pelota de hace 2 mil años.

“Cumplimos con una primicia de sacar algunas piezas del fondo universitario. Las pequeñas esculturas nos hablan del juego de pelota como un antecedente prehispánico. Este juego de pelota tenía un trasfondo político, se jugaba entre jerarquías y hasta ayudaba a desatorar desacuerdos. Es decir, el deporte siempre ha sido herramienta de poder, desde los rituales mesoamericanos hasta estadios modernos”.

Denuncia histórica

La exhibición está estructurada en cuatro núcleos curatoriales: La ideología política y la disciplina social como deporte de entretenimiento; Desaciertos y censuras de la FIFA; La Copa del 71 y las omisiones organizacionales y, Tarjeta roja para el Estado. Ocultamiento, represiones y otras violencias.

La exposición traza un recorrido cronológico que incluye desde Mussolini y Hitler hasta Qatar 2022, donde “miles de trabajadores murieron en la realización de construcciones de estadios, debido a que laboraron bajo condiciones precarias e inhumanas”.

El México actual “alude a las fosas con restos humanos encontrados en bolsas de plástico en los alrededores del nuevo estadio de futbol Akron de Jalisco. Eso nos hablan de que no sabemos si realmente tenemos esas garantías de seguridad”.

Sportswashing no es solo una denuncia histórica, precisa Barajas, es un llamado urgente ante el Mundial 2026. Mientras gobiernos prometen progreso, “la exposición recuerda que el show deportivo a menudo lava sangre”.

Lo que llevará a todos a la reflexión, son unas butacas, como las de los estadios, pintadas en rojo con mensajes contundentes.

“Reservado para los deportistas y aficionados que han experimentado algún tipo de violencia, discriminación y censura. Reservado para las seleccionadas de la Copa 71 que fueron invisibilizadas por la FIFA, en el Mundial de Futbol Femenil en 1971. Reservado para los trabajadores que laboraron en la construcción de estadios, hoteles y estancias deportivas, bajo condiciones precarias”.

¿Dónde puedo ver la exposición?

La exposición Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento, se puede visitar en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, de la UNAM, en Ubicado en la calle Ricardo Flores, Magón, número 1, esquina eje central.

MGR

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Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
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