La argentina Sofía Rei se define como una artista, compositora, cantante y productora interesada en las conexiones entre distintos géneros y las experiencias culturales que se manifiestan en Latinoamérica.
“Tengo el corazón en el alma de la música, que es el folclore, también un ojo en el futuro y con las ganas y la necesidad de contar historias a la gente que tal vez no ha tenido oportunidad de contar sus narrativas. Mi música también un vehículo político y un vehículo de cambio”, comparte a MILENIO en vísperas de la presentación de su espectáculo Antónima, homónimo del álbum en vivo que realizó con músicos de varios países.
La artista porteña dará un concierto hoy en la Cámara de Diputados, que le abrió sus puertas por una cancelación en el Lunario.
“Antónima es mi séptimo álbum. Está grabado en vivo con músicos internacionales como JC Maillard, multiinstrumentalista del Caribe francés que trabaja conmigo desde hace más de 15 años y radica en Nueva York; el percusionista y baterista de Colombia Tupac Mantilla, que viene al Cervantino desde Alemania, y Celso Duarte, que tocará arpas y jaranas”, cuenta la artista nominada al Grammy 2011 en la categoría Latin Jazz, como cantante de su proyecto Áurea, con Geoffrey Keezer.
“Celso y yo hemos colaborado en varias ocasiones desde hace 15 años; él grabó en varios álbumes míos y yo trabajé con su proyecto. Él venía hablándome del Cervantino con otros artistas que han participado en este festival tan importante para México y América Latina”, agrega la porteña, que dio un concierto en el Festival Internacional Cervantino el 17 de octubre y ha trabajado con artistas como Mike Patton, Bobby McFerrin y John Zorn.
Sofía Rei explica cómo logró conjuntar a tanto talento para la grabación de su nueva producción discográfica, que incluye también a gente como Gaby Moreno (Guatemala), Mireya Ramos (México), Xenia Rubinos (Puerto Rico), las argentinas Juana Luna, Mariana Baraj y La Charo; Daymé Arocena (Cuba), Valentina y Juanita Áñez (Colombia), Leo Genovese y Jorge Glem, entre otros.
“A varias de ellas las conozco desde hace años, les comenté el proyecto y, por suerte, quisieron sumarse y participar. Yo llevo muchos años recorriendo el mundo y Latinoamérica con mi banda, conociendo talentos de toda América Latina. Y el proyecto empezó porque armé una playlist para mis estudiantes de música contemporánea latinoamericana y me di cuenta que muchas de las artistas que estaban en ese repertorio eran mujeres a las que, además, les interesaba el nivel de innovación. Y así se gestó Antónima”, añade la también maestra, que radica en Nueva York desde 2005.
Reconocer a Latinoamérica
La mezzosoprano de formación y productora está celebrando dos décadas desde su primer álbum Ojalá (2006), al que siguieron Sube Azul (2009), De tierra y oro (2012), El gavilán (2017), Umbral (2021), Coplas escondidas (2023) y Antónima, que salió a la venta en abril.
De acuerdo con su descripción, Antónima tiene raíces en el folk y el futurismo que definen su visión artística y explora las tradiciones latinoamericanas con la innovación sonora de cara hacia el futuro.
Para el concierto gratuito de la Cámara de Diputados, en el lobby del edificio E del Palacio Legislativo de San Lázaro, hoy a las 18:00 horas, Sofía Rei invitó a Mireya Ramos, a Leiden y a Laura Guevara, que cantarán también piezas de Antónima y al final cerrarán con colaboración conjunta.
Sofía Rei dice que desconoce por qué le cancelaron la presentación en el Lunario del Auditorio Nacional, pero celebra que se haya podido llevar una presentación, además gratuita, a un espacio como la Cámara de Diputados, con una audiencia muy diferente a las que está habituada, que permitirá llevar su arte también a vecinos de esa sede legislativa al oriente de la ciudad, quienes sólo necesitarán identificación oficial para poder acceder, a partir de 17:00 horas, por el paso peatonal de Puerta 1, sobre la calle Zapata.
No es la primera vez que Sofía Rei se presenta en México, ya ha tenido experiencias en festivales de jazz en el Parque Bicentenario, en Ciudad de México, y en el Teatro Degollado, en Guadalajara.
Ahora con Antónima subraya la importancia de la diversidad musical que hay en América Latina, pero también considera que el folclore es un género en evolución que debe aprender a abrirse a otros ritmos.
“América Latina tiene una diversidad enorme de representaciones culturales en sus mezclas raciales, en sus mezclas culturales, en su historia de migración también, que por un lado es común en ciertos aspectos y por otro es muy específico. Y a mí me parece muy interesante la vinculación o la posibilidad de conectar distintos estilos de folclore de distintos países en Latinoamérica, que vienen de distintas tradiciones, pero sí hay un punto en común, una forma de conectarlos.
“Es de lo más lindo de hacer un proyecto más panlatino como el que tenemos nosotros, en donde las expresiones de diversidad de Latinoamérica están muy expresadas. Y la verdad es que a mí me ha dado mucho gusto tener la oportunidad de viajar, de conocer, de compartir con muchos otros artistas en todo el continente, de haber hecho colaboraciones, de haber conocido también los distintos géneros folclóricos y aprender las tradiciones”.
Subraya que ella no es folclorista, sino que esto forma parte del tipo de música que hace y que también vincula el jazz, la improvisación, el pop experimental, la música electrónica y otros elementos.
“Latinoamérica se merece un reconocimiento a nivel global de mayor diversidad, sobre todo en lo que es la música mainstream. Lamentablemente, en los últimos muchos años hemos visto que solo un género ha sido el que se ha comido un poco todo el mundo de lo que es la cultura mainstream latina. A mí me encanta el reggaetón, me encanta la cumbia, me parecen géneros maravillosos y que empiezan también de una manera muy contracultural. Y como músicas de protesta y como músicas de rebelión, de gente que realmente ha sido oprimida y perseguida.
“Sin embargo, en los últimos años de pronto se ha copado un poco todo el ámbito de lo que se conoce principalmente fuera de Latinoamérica, de lo que sucede en Latinoamérica. Y a mí me parece que es importante dar a conocer otros artistas, otros géneros, otros movimientos, otras fusiones, otros géneros que se van forjando y que van evolucionando a lo largo de los años, que tienen vinculación con otro tipo de músicas y que tienen también otras perspectivas desde lo cultural”, sostiene la artista argentina.
Dice que no es folclorista, ¿qué significa el folclor para usted entonces?
El folclor es una música en evolución. yo considero que lo mejor que le puede pasar al folclor es absorber nuevas experiencias, dejarse permear por los tránsitos de los músicos, de los actores que lo forjan. En la historia de la música, de la humanidad, esta creación más popular siempre tuvo mucha permeabilidad de influencias. El músico siempre fue una persona viajante, itinerante, y en esa itinerancia fue justamente uno de los mejores embajadores, con una de las mejores posibilidades de conocer, de tocar, de conectarse con otras culturas.
“Entonces, nos sorprendemos todavía de cómo llega el cajón peruano al flamenco, de cómo llega el cuatro venezolano a la música de Chile. Y todo esto existió siempre, son músicas que fueron evolucionando porque tomaron contacto con otras culturas, con otros instrumentos, porque pudieron abrirse a nuevos sonidos, porque se dejaron permear por nuevas influencias”.
¿Cómo eso repercutió en usted como artista?
Yo no soy folclorista. Nací en Buenos Aires, me crié en el ámbito de la música clásica, luego hice un recorrido por el jazz. La música latinoamericana siempre se escuchó en mi casa, pero volví a asomarme por ese género ya desde otro lado y con otra perspectiva. El hecho de que me crié escuchando otras músicas, también electrónica, y abriendo mi oreja a lo que estaba sucediendo, y lo hago constantemente, eso sí o sí va a tener una influencia en el tipo de música que construyo.
“Y también mi experiencia de haber vivido en Nueva York durante 25 años ha también, por supuesto, influido en mi manera de ver el mundo y en mi forma de hacer música, que es mucho más global y que tiene más influencias de otros géneros, otros estilos y de otros haceres”.
BSMM