Cultura

“El beisbol y el arte exigen entusiasmo”: Sergio Hernández

El artista de la colección MILENIO Arte expone esculturas y pinturas en Ciudad de México y Oaxaca, dos importantes capitales del ‘Rey de los deportes’.

En el pulso vertiginoso del Estadio Alfredo Harp Helú, donde la afición de los Diablos Rojos invoca victorias tocando su escultura El catcher como un tótem laico, Sergio Hernández despliega su visión en la exposición individual Un jonrón de arte

Pintor, escultor y provocador de texturas ancestrales en las que el artista oaxaqueño transforma guantes antiguos, cícadas milenarias y el diamante beisbolero en metáforas de renacimiento. Del dios Xipe Tótec al screwball moderno.

Con 48 obras que fusionan óleos, monotipos, grabados y esculturas de petos y bats, Hernández celebra la improvisación del Rey de los deportes como alegoría de la vida: planeación, audacia y devoción compartida en el Museo Diablos del Estadio Alfredo Harp Helú, como parte del MLB World Tour México City Series, evento en el que dos equipos de grandes ligas se enfrentaron en Ciudad de México, Los Padres de San Diego y los Diamondbacks de Arizona este 25 de abril.

Esta exposición estará abierta hasta el 17 de septiembre.

Paralelamente, en Oaxaca, el artista de la colección MILENIO Arte participará en la muestra colectiva Yu’Va, arte y deporte, a inaugurarse el 30 de abril en el Centro Cultural San Pablo. Esta exhibición se extiende al nuevo estadio Yu’Va de los Guerreros con 26 monotipos, un grabado y tres esculturas que dan cuenta del juego de pelota mesoamericano con el beisbol actual.

¿Por qué lo inspiró este deporte?

Desde que Alfredo Harp me enseñó el proyecto del estadio me gustaron sus espacios. Le ofrecí entonces pintar un mural sobre el Rey de los deportes. Con el tiempo he ido generando una respetuosa y gustosa cercanía con este deporte, con sus velocidades de vértigo, con su verdad, tan llena también de signos y señales entre los jugadores. Me siento bastante cerca del mundo donde cada partido puede tener una duración agotadora y tantas reglas y una de ellas dice que se vale robar. Pero no busco convertirme en gran aficionado sino seguir siendo parte de toda esa energía liberada en el estadio.

El artista de la colección MILENIO Arte expone esculturas y pinturas en Ciudad de México y Oaxaca, dos importantes capitales del ‘Rey de los deportes’.
Esta figura del dios Xipe Tótec fusiona el beisbol y el juego de pelota. (Especial)

¿Cuáles son las imágenes que reúne Un jonrón de arte?

Las imágenes son la interpretación del movimiento a través del color, las formas del juego, los jugadores, el terreno del juego, el diamante, las jugadas, primera, tercera y así.

En las esculturas he usado equipo de beisbol antiguo, como guantes, caretas, cascos, tacos, petos, bats. También usé las texturas de una cícada milenaria, un dioon de Tuxtepec en Oaxaca, para hacer el traje del beisbolista como un xipe, como un despellejado, un cambio de piel, un renacimiento a una vida nueva. Las piernas las hice con guantes antiguos y en una mano tiene el guante del juego de pelota y en la otra el guante de beisbol, que es la transición del tiempo del juego, de la época prehispánica a la contemporánea.

¿Cómo llega el lenguaje de este deporte a su pintura y a su escultura?

El diablo existe como una representación muy poderosa desde hace miles de años, cada quien escoge incluso de qué manera entender y acomodar su presencia, a veces lúdica y a veces no tanto. Cada quien tiene derecho a identificar a sus propios demonios e intentar mantenerlos a raya. El nombre de un equipo como los Diablos y los espacios de un estadio han hecho el resto de mi entusiasmo, porque me gusta mucho convivir con soldadores, herreros, ingenieros y electricistas del equipo de trabajadores que han construido este lugar.

¿Qué es el beisbol para usted?

Es un punto de encuentro perfecto entre la planeación rigurosa y la habilidad para improvisar sobre la marcha. El juego y el arte exigen tener un parecido entusiasmo. La individualidad y el equipo van de la mano en ambos, y la experiencia se gana a golpes de cautela y de audacia. El beis a veces me parece una metáfora de cómo la razón y el instinto pueden ser cauce para realizar algunos sueños y para lograr algunos resultados imaginados.

¿Alguna vez lo jugó?

El clima de Santa María Xochixtlapilco no fue muy inspirador para jugar beisbol, de hecho hasta que viví en Tepito pude dar rienda suelta a cierto gusto deportivo, pero no fue en el beis sino en el box, y lo practiqué en un ring del barrio con más pasión y entrega que depurada técnica.

¿Qué le gusta de este deporte?

Me apabulla su velocidad, su precisión casi quirúrgica de movimientos. Ver una recta que sale disparada a más de 120 kilómetros por hora y queda detenida en seco en el regazo de una manopla me hace gritar con miles de personas. Esos instantes compartidos justifican la espera y la cola para entrar al estadio.

El artista de la colección MILENIO Arte expone esculturas y pinturas en Ciudad de México y Oaxaca, dos importantes capitales del ‘Rey de los deportes’.
Entre las obras que expone en Ciudad de México y Oaxaca hay óleos . (Especial)

¿Cómo relacionó el beisbol con los colores?

El beisbol admite muchas analogías, casi tantas como uno acumule años de vida. Para mí, pensando en colores, un batazo puede ser un relámpago rojo cinabrio que nos deslumbra, y del brazo de un buen pitcher he visto lances prodigiosos, cargados con el amarillo naranja de la electricidad contenida. Un engañoso screwball, si avanza con intensidad y engañosa elegancia, puede venir bajo el disfraz de un tranquilo azul de Prusia.

Como artista, ¿qué posición juega en el diamante?

Más que otra cosa, me entrego a sentir el ambiente y a respirar la vida del estadio. A veces me transporto al instante de tensión antes de que un hit, un out o una carrera dejen su huella en la pizarra, ese frío testigo electrónico en cuyo rostro de foquitos se dibuja el triunfo o la derrota.

¿Qué opina de que su escultura de El catcher, en el Estadio Harp, sea un símbolo para los aficionados, que la tocan y se santiguan incluso para que Los Diablos ganen el partido?

Me gusta y no me sorprende. El beis genera devoción entre sus más fieles seguidores. Esa devoción por el equipo se alimenta de fe y de esperanza. De la figura escultórica de El catcher me han dicho que tiene poderes milagrosos, y aquí estará para acompañar esas devociones. Disfrutaré mucho que el estadio sea un lugar para divertirse, para relajarse, para bajarnos la tensión propia de quienes vivimos en Ciudad de México. 

"Quiero pensar que muchos aficionados vendrán a los partidos y algo pensarán cuando pasen frente a estos murales y figuras. Si encomiendan o no el triunfo de su equipo a la metafísica presente en toda escultura, será cosa de cada quien. Yo por las dudas siempre lo haré y con eso tengo".

Sobre la colectiva Yu’va, ¿qué nos puede decir?

La exposición colectiva es sobre el proyecto del nuevo estadio donde habrá obras expuestas de varios artistas de Oaxaca. Para mí el concepto es el beisbol como una alegoría, un festejo, una celebración. Puedo decir que todo empezó con una invitación a participar con una escultura para el nuevo Estadio Yu’Va, en la capital de Oaxaca, que se inaugurará el 22 de mayo con capacidad para 8 mil personas.

"En el proceso realicé 26 monotipos, 1 grabado y tres esculturas, una de ellas es la escultura de Xipe portando una piel hecha con las texturas de una cícada milenaria, las piernas las hice con guantes antiguos y en una mano tiene el guante del juego de pelota y en la otra el guante del beisbol que representa la transición del tiempo".

El juego de pelota en la sangre

De la exposición que se podrá disfrutar de manera gratuita, la doctora María Isabel Grañén Porrúa escribió en la hoja de sala de la exposición: “Sergio Hernández lleva el juego de pelota en la sangre; es heredero de los Tlacuilo mixtecos que le llegaron a la humanidad, los más bellos códices mesoamericanos. Por eso es herencia, vibra y cobra fuerza cuando el artista oaxaqueño representa a un catcher que evoca al dios Xipe Tótec, el desollado, el que cambia de piel. El artista nació en Huajuapan de León, y no puedo olvidar la belleza de su tierra; la lleva dentro, hermana de él cuando vibra al son de las bandas de viento, esas que nunca faltan en una fiesta oaxaqueña. Así, el juego de pelota de Hernández es alegría pura, mezclada con colores que parecen salir del cuadro para hacer sonreír al espectador. Porque finalmente ¿a quién no le gustan las fiestas?”

​BSMM

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Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
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