Cuando murió el padre del escritor Santiago Roncagliolo (Perú, 1975), él y sus hermanos fueron a su departamento para arreglar sus pertenencias. Ahí descubrieron una pistola y no sabían qué hacer con ella.
Inspirado en este suceso, el autor de Abril rojo escribió el monólogo La pistola de mi padre, que presentó ayer en el Festival Centroamérica Cuenta, en Panamá. En la pieza habla de su infancia exiliada en México, de la historia de su padre, de América Latina y, de alguna manera, se desnuda frente al público con un revólver en la mano.
¿Cómo nace este proyecto de llevar tu historia familiar al teatro?
Cuando mi padre murió, mientras cerrábamos el apartamento, encontrábamos destino para los libros y tratábamos de saber qué hacer con los muebles, encontramos una pistola. No sabíamos de dónde había salido, ni cómo deshacernos de ella porque no tenía registro; no sabíamos nada, ni si había participado en algún delito.
¿Dónde sucedió esto?
En Lima. Entonces, todos los hijos de mi padre de dos matrimonios empezamos a ver cómo deshacernos de la pistola y de dónde vino. Eso generó un redescubrimiento de nosotros y de la historia de mi padre, que es también la de los 70, del exilio latinoamericano, de las revoluciones, de las guerrillas.
¿Qué rol juegan las fotos y los documentos que se proyectan en el escenario?
Me di cuenta de que había un material muy bonito (entre las cosas de mi padre) que había que contar con las imágenes. Es una historia sobre padres, hijos, sobre América Latina. El año pasado hice un poco de teatro, monté una obra con un libro de José Donoso. Pero para sacarla de gira, había que llevar a mucha gente y pagarles los pasajes a todos. Entonces dije: “Quiero hacer algo que pueda hacerlo todo yo y que no cueste más”. Por eso probé este formato y conté esta historia en Panamá. Si sale mal, pues ya no lo hacemos nunca más y se queda todo en aquí (risas).
"Pero se me ha acercado muchísima gente porque al final esta historia es, de un modo u otro, la de muchos latinoamericanos, de toda una generación o dos o tres que vienen de ahí. Estoy muy contento, ha sido bonito hacerlo. Además, estar con una pistola enfrente de 200 personas es una experiencia intensa".
Gracias Panamá por la acogida a “La pistola de Papá”. Y por todas las historias que me han contado después de escuchar la mía ❤️ Para mí ha sido una experiencia nueva en un medio nuevo. Pero tengo claro que la pistola seguirá disparando por el mundo ???? ???? pic.twitter.com/ELsslI70qm
— Santiago Roncagliolo (@twitroncagliolo) May 20, 2026
¿Sacas el arma de tu papá en escena?
No es la original (risas). No puedes ir viajando con la pistola, por eso en cada sitio necesitamos un arma diferente. Es una historia que empieza muy graciosa, pero se va volviendo mucho más dramática y tensa. Es muy interesante sentir si funciona porque este no es un teatro para el que pagas de entrada. El espectador se puede ir cuando quiera y eso no pasó, la gente se quedó hasta el final.
¿Qué fue lo que más te gustó?
El hecho de que estés ahí con la gente mientras le cuentas la historia. Cuando escribimos libros, nunca vemos cómo los lee el lector. Él suele estar solo, no está escuchando la historia al mismo tiempo que tú la estás contando.
Me decías que la pistola de mi padre tiene que ver con México. ¿Por qué?
Nosotros somos, fuimos, exiliados en México. Crecí y viví ahí hasta los 10 años. México recibía a los que se expulsaban de todas las dictaduras de Argentina, de Chile, de Uruguay, de Perú, y México nos salvó la vida un poco. Al final, la historia ocurre en nuestras pequeñas vidas. Las cosas que nos van pasando en los países van haciendo que vivamos de un modo u otro. Entonces, las historias familiares, de padres e hijos, son también las de la evolución política de nuestras sociedades.
¿El monólogo fue catártico?
Para mí es un experimento pero siempre es catártico contar una historia muy personal. Es teatro y nunca es igual, cada público es distinto. Y a la vez no es teatro porque yo no soy un actor. Esto es una historia mía, estoy contando algo que me ha pasado y que me importa mucho, que tiene que ver con quién soy, de dónde vengo. Hay algo muy narcisista en un artista: “Escúchame, tengo algo importantísimo que contarte. Porque si me importa a mí, te tiene que importar a ti”. Pero de hecho sientes esa reacción, sientes que a los espectadores les importa, es una experiencia muy poderosa y especial.
Historias reales
Sobre su siguiente libro, Roncagliolo dice: "Es algo que no tiene absolutamente nada que ver con esto; bueno, es una historia real también. Las historias reales están ahí afuera y depende de que la realidad se deje. A veces las fuentes no quieren hablar, la investigación es tan cara que no es viable o no es el momento de contarla todavía. Entonces, siempre que puedo, cuento historias reales. Me parece fascinante y la del próximo libro es poderosa, pienso que va a tener mucho impacto porque tiene que ver con muchas de las cosas que hago con la historia latinoamericana".
BSMM