Corea y China cuentan, cada una, con su sala de exhibición en el Museo Nacional de las Culturas; en ellas se puede recorrer y conocer la historia de cada uno de esos países a través de sus piezas. Con la exhibición de 120 obras, la estética y el arte de Japón se unen a este discurso museográfico para ampliar el panorama que comparten las tres grandes culturas del este de Asia. Así, a partir de hoy podrá ser apreciada la renovada sala Japón. La tierra del Sol Naciente.
La antropóloga Silvia Seligson, encargada de realizar la primera renovación de este espacio hace 27 años, renueva la arquitectura y la museografía, dándole una nueva concepción. Ayer la también curadora, durante un recorrido con la prensa, explicó que la sala reúne piezas consideradas en Japón tesoros nacionales; sin embargo, aclaró que, del total de las obras, “una tercera parte son réplicas y las demás son originales”, algunas donadas por instituciones o por coleccionistas privados. “Aunque sean réplicas son de excelente calidad y nos permiten apreciar la esencia de la cultura japonesa, basada en el minimalismo”, dijo.
Dos guerreros japoneses serán los encargados de recibir al público en la entrada; en el recorrido también se aprecian elementos culturales importantes y emblemáticos de esa cultura, para lo cual se muestran piezas que resumen diversas artes, como la caligrafía, la pintura, la música y la danza del país oriental.
La exposición permanente se encuentra dividida en cuatro secciones: “Concepción de la muerte: ritos funerarios”, “Influencia de la cultura china”, “Creencias y costumbres tradicionales” y “Aportaciones”. La primera parte destaca por la presencia de vasijas funerarias de arcilla, réplicas de las elaboradas en el periodo Jomon (10000 a.C. a 250 a.C.); la segunda sección enfatiza la exhibición de una armadura de samurái, pieza original que data del siglo XVIII, compuesta por láminas de hierro laqueadas, así como unos sables del XIX, considerados “el alma del samurái”.
Dentro del mismo rubro se ejemplifica la ceremonia del té, surgida de la costumbre de los monjes budistas zen que lo bebían como estimulante durante sus largas horas de meditación. Con elementos mínimos se muestra el sitio en el cual se calentaba el agua para preparar un tipo de té verde, y algunos de los detalles y las rigurosas reglas del comportamiento. Las piezas se caracterizan por su cerámica rústica, las cuales eran horneadas con leña para imprimirle los colores que destaca cada objeto, explicó la curadora.
Enfoque comparativo
En la tercera sección se puede observar cómo Japón adoptó al budismo en muchas de sus ceremonias, como ocurrió en el caso de la boda. El kimono, prenda con amplias y largas mangas, “expresa larga vida, armonía y fidelidad… Muchos eran transmitidos por generaciones de madres a hijas para ser usados únicamente el día de su boda”. Esa vestimenta fue una donación contemporánea.
También está representado el Tango no sekku, festival que celebra a los niños a nivel nacional, “y este festival se recrea, ese día, con un altar integrado por un muñeco que representa al guerrero”; a la ofrenda se suman objetos relacionados con la guerra: la idea es que niños refuercen sus conocimientos de historia y los valores de los guerreros: lealtad, honestidad, generosidad, perseverancia y el no temor a la muerte.
Finalmente, en la última sección se abordan las contribuciones importantes de la cultura japonesa, entre ellos los biombos, que aunque son originarios de China, su significado deriva del japonés byo-bu (detener el viento). Eran utilizados en la residencias de la nobleza como paneles para dividir espacios, obtener privacidad y proteger de corrientes de aire. El recorrido despedirá a sus visitantes con la transmisión de un video, en el que se podrán ver escenas de los movimientos y representaciones teatrales japonesas.
Seligson señaló que aunque está implícita la línea cronológica, la sala es llevada por temas específicos, dándole un enfoque comparativo de lo que comparten las tres culturas (Corea, China y Japón); de esta forma, la idea es que el público pueda distinguir las piezas de cada cultura.
El público en general podrá observar y recorrer la renovada sala Japón. La tierra del Sol Naciente a partir de hoy a las 12:00 en el Museo Nacional de las Culturas, Moneda 13, colonia Centro. La entrada es gratuita.