La figura de Benito Juárez está presente en la más reciente novela de Vicente Quirarte, La isla tiene forma de ballena (Seix Barral, 2015), pero no es protagonista de la historia, ni siquiera un personaje constante: es una presencia ausente que le importaba mucho al escritor, como una manera de acercarse a su vida cotidiana y a la de muchos otros que tuvieron alguna relación con él durante su vida.
"Traté de no meterlo en la novela porque pensé que sí era importante su omnipotencia, su presencia-ausente, pero no quería ponerlo como personaje. Esa es la gran lección de un dramaturgo como Franz Welfer, en cuya obra Juárez y Maximiliano nunca aparece Juárez en persona.
"Además, un novelista tan connotado como Fernando del Paso dice que los capítulos que más trabajo le costaron en Noticias del imperio fueron aquellos en los que Juárez era personaje, porque le costó mucho trabajo quitarle el almidón".
El problema, cuenta el escritor, es que solemos quedarnos con la historia de bronce, como si esos personajes no hubieran sido gente de carne y hueso, por lo cual se dio a la tarea de ofrecer una visión más humana de ellos, donde Margarita Maza de Juárez tiene una presencia más constante a través de lo cotidiano.
"Juárez era de bronce, pero no lo convirtamos más en bronce. Hay una anécdota muy bonita, de cuando él estaba en Veracruz, rodeado por dos generales blancos, altos... un niño se le quedó viendo y le comentó a su papá: 'Mira, papá, parece una estatua de bronce en medio de dos estatuas de mármol'. Y el papá le dijo: 'Sí, nada más acuérdate que el bronce dura más que las estatuas'. Hemos avanzado en dejar de considerarlo de bronce", asegura el escritor.
Desde lo cotidiano
Vicente Quirarte, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, decidió contar una historia en la que se conjugan algunos de sus intereses: la ciudad, el siglo XIX, los liberales y una parte de la historia de México que no está muy documentada, como lo es la participación de los liberales mexicanos en el club de Nueva York.
"Creo mucho en lo que dice Xavier Villaurrutia cuando comenta que un escritor que frecuenta varios géneros, pero es poeta, termina por tener a la poesía en el centro de todo eso. El libro trata de ser una poética de muchos intereses, incluso con una especie de trama policiaca, en la cual interviene un policía ficticio, y se ofrece una serie de intertextualidades, con guiños a Poe o a Melville".
Aborda la vida de personajes reales y ficticios a partir de su vida cotidiana en Nueva York para ver qué pasaba con ellos aparte de su actividad política o diplomática, pues también tenían que ocuparse de la vida.
"Es interesante pensar, por ejemplo, que El Zarco —y esa sería una novela independiente— la pasaba muy mal, no cobraba su sueldo, y tenía que enviar colaboraciones a los periódicos de toda Sudamérica y hacer traducciones para, más o menos, ganarse la vida. Hay que recordar que Altamirano publica hasta 1869 la revista El Renacimiento, gracias a sus salarios atrasados como coronel de caballería", recuerda Quirarte, también autor del libro Republicanos en otro imperio. Viajeros mexicanos a Nueva York.
Desde esa mirada, el libro es una manera de recuperación de personajes como Margarita Maza de Juárez, de quien no existe una biografía, pese al importante papel que jugó.
"Como dice una de sus pocas estudiosas, Ángeles Mendieta Alatorre: su gran labor fue subrayar la sencillez de la república; fue un ser discreto, incluso ella quería regresar a la Ciudad de México en transporte público y tuvo que aceptar la ayuda del presidente de Estados Unidos, quien le mandó un vapor de guerra".