Cultura

“Solo quédate en silencio” de Elisa Salas

Los maestros Mauricio López de Arriaga y Elisa Salas nos invitan a reflexionar sobre el silencio como materia prima del arte. Ambos creadores dialogan sobre ese espacio invisible donde nacen las emociones más profundas.

Para Mauricio López de Arriaga, compositor e intérprete, el silencio es una forma esencial de comunicación humana. No es ausencia, sino presencia contenida: lo que dice una mirada, un gesto, una emoción que no necesita palabras. Desde ahí surge “Solo quédate en silencio”, una canción que retrata una despedida amorosa donde el tiempo se dilata y cinco minutos se sienten como una eternidad.

La canción nace desde la vulnerabilidad. Es triste, profundamente íntima, pero al mismo tiempo fresca, gracias a la producción de Armando Ávila. En ella, el silencio se convierte en discurso: un último beso, una pausa antes del adiós, un momento suspendido donde todo se dice sin decirse.

Elisa Salas, dibujante y escultora, encuentra en esa misma idea el corazón de su obra. Para ella, el silencio es una pausa que abre espacio a la conciencia. Así como no hay música sin silencios, tampoco hay arte sin ausencias. Inspirada por la canción, Elisa crea un caligrama donde imagen y palabra se entrelazan para narrar una despedida imposible.

Elisa Salas en "El Arte de la Canción II"
Elisa Salas en "El Arte de la Canción II"

La obra visual recurre a la mitología: un centauro y una sirena protagonizan ese instante previo al adiós. Él, contenido, introvertido, volteando el rostro; ella, atravesando el aire con palabras, a punto de dar un último beso. La escena ocurre justo en ese umbral donde el movimiento se detiene y el silencio lo invade todo.

Elisa explica que “texto” y “tejer” comparten la misma raíz etimológica, y que las historias se construyen así: entrelazando palabras, emociones y experiencias. Las canciones, los poemas y las imágenes se tejen como una gran trama interminable que da forma a nuestra manera de ver el mundo.

Ambos artistas coinciden en lo complejo que resulta despedirse de una obra. Para Elisa, desprenderse de una pieza puede doler tanto como una pérdida personal. Para Mauricio, en cambio, la canción comienza a alejarse de él para cobrar nueva vida cuando otro intérprete la canta, cuando el público la hace suya, cuando deja de pertenecerle por completo.

“Solo quédate en silencio” y el caligrama que la acompaña se convierten así en un espejo de la experiencia humana: el amor, la despedida, el desapego y la necesidad de guardar silencio para poder sentir.

Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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