Cultura

“Que lo nuestro se quede nuestro” de Cassandra de Santiago

Los maestros Carlos Rivera y Casandra de Santiago nos comparten la historia detrás de “Que lo nuestro se quede nuestro”, una canción que nació de una despedida íntima y terminó convertida en un himno sobre el amor que se defiende del juicio externo.

La canción surge de una reflexión profundamente personal. Aunque hoy muchos la abrazan como una declaración de lealtad frente al mundo, su origen es más vulnerable: la conciencia de que una relación ha terminado, pero no el cariño. Carlos parte de una idea clara: cuando el amor fue verdadero, no desaparece de un día para otro. De ahí versos como “¿Cuánto te quise? ¿Cuánto te quiero?”, que no hablan de regreso, sino de memoria emocional.

Con el tiempo, el público la transformó en una bandera contra la envidia y las miradas ajenas. “Porque aún existe la gente que odia quien toca la gloria”, canta Carlos Rivera, señalando ese momento en que la felicidad incomoda a otros. Así, la pieza dejó de ser solo una despedida para convertirse en una defensa de la intimidad compartida.

Casandra de Santiago da vida a esta declaración con una obra visual que interpreta la canción desde la tensión entre lo público y lo privado. Inspirada en sus recorridos por el Centro Histórico de la Ciudad de México, imagina calles cargadas de historia, escenario de millones de historias anónimas, y en contraste, una sábana que se despliega como símbolo de la intimidad de una pareja. La colectividad que observa frente al espacio íntimo que resiste.

“Que lo nuestro se quede nuestro” de Cassandra de Santiago
“Que lo nuestro se quede nuestro” de Cassandra de Santiago

La artista explica que su proceso parte de estudiar la obra, desmenuzar lo que se dice y lo que se sugiere. En este caso encontró una premisa clara: el amor verdadero no necesita validación externa. Por eso su dibujo contrapone arquitectura y tejido, piedra y tela, espacio público y refugio emocional.

Para Carlos Rivera, la creación de esta canción reafirma una convicción: las obras dejan de pertenecer al autor cuando salen al mundo. “Las canciones dejan de ser mías cuando se publican”, afirma. Cada persona las resignifica desde su propia experiencia. El reconocimiento recibido por la SACM marcó un momento especial en su carrera, no solo por el éxito, sino por la validación de una historia nacida desde lo más honesto.

“Que lo nuestro se quede nuestro” es testimonio de que el arte también puede surgir del adiós, de la nostalgia que no se borra, de la necesidad de proteger lo que fue verdadero. Es la prueba de que la intimidad, cuando se convierte en canción y en imagen, trasciende el juicio, el tiempo y el espacio.

Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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