Tlaxcoapan se ha posicionado en los últimos años como uno de los principales puntos de venta de flor de Día de Muertos en la región de Tula, generando una derrama económica importante para la comunidad por toda la actividad que se desarrolla alrededor de la vendimia en los propios campos de cultivo.
Por décadas la comunidad ha mantenido la agricultura como una de sus actividades económicas principales, y aunque no es fácil por el avance de la industria y el comercio, todavía hay un sector que se dedica a la tierra.
Antes sembraban chile en esta tierra fértil, pero poco a poco los agricultores dejaron de hacerlo, pues dejó de ser algo redituable. Aún así se mantiene el cultivo de frijol, maíz y otros cultivos más tradicionales. Pero su característica principal en los últimos años son las flores de temporada de Día de Muertos.
Doxey, como comunidad, tiene una ventaja frente a otros puntos: una vía muy transitada: la carretera Teocalco-Tlaxcoapan; además, es un punto cercano a Tula de Allende; la localidad, que alberga a la nueva clínica y hospital del IMSS en la región, cuenta además con una conectividad con Tula y Tlahuelilpan, así como la caseta Tula I de la autopista Arco Norte.
A lo largo de los últimos años se ha posicionado como referente en materia de flor de temporada por el impulso recibido a través del Festival o Feria de las Flores, actividad que atrae a muchos visitantes.
Hasta el año pasado las actividades de este festival se realizaron en las inmediaciones de los cultivos, permitiendo que los asistentes tuvieran a la mano las milpas para tomarse fotografías entre las flores y con las catrinas de cartón, colocadas por los propios floricultores para hacer más atractivas sus milpas.
Pero este año, un diferendo entre la organización de la Feria de las flores y los ejidatarios de Doxey por el reparto de las ganancias económicas de la actividad ocasionó que ni el festival ni la carrera atlética entre los sembradíos se llevara a cabo como se tenía previsto originalmente y eso repercutió en los visitantes y la derrama económica. La Feria de las Flores se realizó hace dos semanas, lo mismo que la carrera.
Los floricultores, ante la falta de la Feria de las Flores cerca de sus sembradíos optaron por la estrategia de catrinas más atractivas, con mayor espacio para fotografías de visitantes, con la finalidad de generar mayor expectativa y atraer más visitantes. Además, incrementaron el número de puestos de comida, bebidas y demás productos relacionados, para ofrecer a los asistentes toda una variedad en materia comercial.
Y es que, su prioridad es vender hasta la última flor sembrada, toda vez que el proceso es largo y costoso. Desde el mes de junio comienzan las labores para ir preparando la tierra y hacer la siembra de las diferentes flores, entre ellas la manita de león en junio, el cempasúchil en julio y el girasol en agosto; además se siembran otras especies como nubes y crisáleas.
Producir una hectárea de flor de temporada cuesta entre 20 mil y 30 mil pesos, casi lo que cuesta producir la misma extensión de maíz, pero en este caso el plazo para sacar y vender el producto en el mercado es reducido, de apenas unos días, por lo que deben recurrir a todas las estrategias para ofertarlo.
En Doxey aproximadamente se cultivan 70 hectáreas con flores de temporada, aunque sus fracciones las denominan cañadas. Algunas milpas son rentadas, otras son propias, pero al final la derrama económica es para muchas familias, tanto de propietarios como de empleados para las diferentes labores, pues dependen de los sembradíos para tener el pan y la sal en sus hogares.
El Festival de las Flores potenció las ventas, y ahora los floricultores mantienen su hegemonía en la zona, ademas con precios accesibles, que rondan entre los 100 y 150 pesos por manojo, una tarifa establecida por común acuerdo entre los cerca de 70 floricultores.
Costos de producción
Los floricultores han tratado de mantener los precios del año pasado, aún cuando el precio de la semilla es alto. Para este año el kilogramo de semilla de manita de león alcanzó un precio de 5 mil pesos. Es la semilla más cara entre las variedades de flor. La semilla de cempasúchil tuvo un precio de 2 mil 500 pesos.
Por ello la importancia de vender hasta la última flor, pues los costos de producción son altos. También la venta al mayoreo les sirve, ayuda a recuperar la inversión. Mayoristas procedentes de la Ciudad de México, el Estado de México, Tlaxcala entre otros sitios, acuden a los sembradíos de Doxey para abastecer los mercados de sus respectivos lugares de origen.
Con camiones y camionetas llegan a recoger los surcos de flor que previamente ya acordaron y hasta pagaron. Los trabajadores se encargan de cargar las unidades y así, la flor hidalguense se lleva a otras entidades, siendo preferida por su calidad y buen precio.
En la zona también se vende la flor por surcos, para reventa local o para escuelas. Los floricultores han logrado concretar un modelo de venta que les permita hacer sustentable su actividad, y por ello han destacado entre otros puntos de venta, los cuales también han aprendido de las estrategias y recurren a diversos aspectos como las catrinas, para atraer la atención de clientes.
Esto ha permitido que las carreteras de la zona tengan vistas muy atractivas, con milpas flores llenas de flores de temporada, catrinas, personas comprando y un sinfín de puestos de diversos productos. Una vendimia festiva para conmemorar al tradicional Día de Muertos.