“Hay ramitos de 30 pesos, hay rosas, tenemos coronas y arreglos”, dice Norma Gutiérrez, en cuanto se acercan los clientes para mirar las flores que llevarán a sus familiares o amigos a sus tumbas. Para esta temporada cuando los panteones se llenan del color naranja del cempasúchil, y el fucsia de la mano de león, así como algunos crisantemos blancos, los floristas se preparan para jornadas de trabajo intensas, pues tendrán que contar con la flor fresca y recién llegada para la venta.
A unos pasos del acceso principal al panteón municipal de Pachuca, cerca de 20 puestos con numeración impar ofrecen una gran variedad de flores. En el primer establecimiento, Norma con hábiles manos y la ayuda de una pequeña navaja, empareja las palmas camedor para los ramos, explica que los Días de Muertos son una de las temporadas más fuertes para su actividad, pues pueden iniciar desde las 7:00 horas y terminar hasta las 10:00 de la noche.
Si bien el panteón municipal capitalino data de la época porfirista (inaugurado en 1901), con un estilo arquitectónico neoclásico, la instalación de las y los floristas es de poco más de cuatro décadas, cuando la ciudad comenzó a crecer hacia esta zona. “Estos puestos tienen como 40 años, ya tienen un ratón aquí”, señala la mujer de cabello entrecano, quien apenas se vislumbra, en medio del puesto cubierto por ramos de crisantemos de todos tamaños, alstroemerias, roxanas, estatis pintadas multicolor y lisianthus morados.
Para la florista, “lo pesado de este trabajo es el horario, pues hay días que cerramos hasta las hasta las diez de la noche porque está aquí un velatorio”, y explica que luego de que el panteón municipal ya reabrió el servicio, las familias buscan arreglos florales para el acompañamiento de la persona fallecida. En estas ocasiones, como en la mayoría del año, las personas prefieren los tonos blancos.
Con una tendencia floral que se caracteriza por los ramos bordeados por papeles de textura y color, para los vendedores del panteón también se adapta el estilo, pues quedaron atrás el clásico arreglo triangular para dar paso a los circulares. Mientras que los ramilletes acompañados por una pequeña palma camedor o distintos tipos de pino y envueltos en celofán, siempre son los preferidos de quienes acuden al panteón, explica Norma Gutiérrez, pues señala que permiten un rápido acomodo.
Durante Días de Muertos arriban productores de flor de cempasúchil, crisalia, mano de león (en distintos tonos), nube y los multicolores gallitos cerca del boulevard Minero, muy cerca del panteón para vender al mayoreo. Sin embargo, Norma señala que esto no le afecta en su ventas, pues sus clientes ya la conocen y acuden con ella.
Hidalgo es la segunda entidad con mayor producción de flor de cempasúchil en el país, Tlaxcoapan, Tula, Acaxochitlán, Actopan, Ixmiquilpan, Mixquiahuala, Chilcuatla, son algunos de los municipios en donde los campos se visten de color naranja por la siembra de la flor de muertos. La mayoría ya comenzó a florecer desde mediados de octubre y esta semana se preparan para la venta que se lleva al Valle de México, principalmente.
En zonas como la Sierra, Huasteca y Sierra Otomí Tepehua, también se siembra, pero en las zonas es de consumo local. En estas regiones, desde la siembra del cempasúchil se inicia con la tradición del Xantolo.
Por su parte a Pachuca llega la flor proveniente de Actopan y distintos puntos del Valle del Mezquital; mientras que la rosa llega de los invernaderos de Mineral del Chico y recientemente de municipios como Acaxochitlán, así como del Estado de México.